Qué ver en Busan: 30 imprescindibles (consejos + mapa)

Qué ver en Busan

Si tuviera que definir Busan en una palabra, sería contraste. Después de pasar cinco días recorriéndola de punta a punta y exprimiendo cada uno de sus rincones, me he dado cuenta de que esta ciudad es mucho más que una simple parada cerca del mar. Es un lugar donde los rascacielos más futuristas conviven con aldeas coloridas colgadas de las montañas y donde el olor a salitre del mercado de pescado se mezcla con el aroma del café de especialidad en los barrios más modernos.

He preparado esta guía basándome en mi experiencia recorriendo sus calles de arriba abajo, para que no te pierdas nada pero, sobre todo, para que la disfrutes con sentido. Aquí vas a encontrar mis mejores consejos prácticos, una selección de qué ver (desde lo más icónico hasta esos rincones que me sorprendieron), y un mapa detallado para que no des vueltas en balde y sepas ubicarte en esta ciudad tan alargada. Prepárate, porque Busan engancha.

Si piensas viajar a Corea del Sur, aquí te dejo una guía completa con dos itinerarios: uno de dos semanas y otro de tres semanas. 

 


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odos los enlaces que llevan a terceros son afiliados. Algunos tienen descuento para que puedas aprovecharlos, y otros no te suponen ningún gasto extra, pero a mí me dan una pequeña comisión para que pueda seguir dedicando horas en escribir posts como este, y te ayude a organizar tu próximo viaje de manera gratuita.

Consejos prácticos para viajar a Corea del Sur

Documentación para entrar en Corea del Sur

Si tienes pasaporte español o de algún país de la Unión Europea, estás de suerte, porque entrar como turista es bastante sencillo y apenas requiere burocracia. Lo primero y más importante es que tu pasaporte esté en vigor y tenga una validez mínima de 6 meses desde el momento en que pongas un pie en el país. Además, asegúrate de que te queda, al menos, una página en blanco para los sellos de entrada y salida.

En cuanto al visado, los ciudadanos españoles no necesitan visado para estancias de turismo de hasta 90 días, lo que te da un margen enorme para recorrer el país de punta a punta. Seguramente habrás oído hablar de la K-ETA (la Autorización Electrónica de Viaje), pero a día de hoy existe una exención temporal hasta finales de diciembre de 2026 para 67 países, entre los que se incluye España. Lo que hice fue sacar el «earrival card» que me ahorró tener que rellenar a mano la tarjeta de llegada física que te entregan en el avión o al aterrizar. Te dejo aquí la web para hacerlo.

Consejo de hormiga: en temas de fronteras, la última palabra siempre la tiene el boletín oficial. Comprueba siempre los requisitos oficiales justo antes de ir, ya que las exenciones y normativas pueden cambiar de la noche a la mañana. Una visita rápida a la web de la Embajada de Corea o a la página oficial de K-ETA una semana antes de volar te dará la tranquilidad total. Aunque no sea obligatoria, lleva siempre una copia de tu billete de salida del país, a veces lo piden para demostrar que no te vas a quedar a vivir allí (aunque con lo bien que se come, dan ganas).

 

Dinero en Corea del Sur

Dinero en Corea del Sur

Dinero en Corea del Sur

La moneda oficial es el Won surcoreano (KRW) y, aunque Corea es un país súper tecnológico donde podrías pagar casi todo con tarjeta, el efectivo sigue siendo necesario para pequeñas puestos de comida callejera o para algo fundamental: recargar tus tarjetas de transporte. Lo ideal es llevar una tarjeta tipo Revolut para sacar algo de efectivo en los cajeros (busca los que pongan Global ATM) y para pagar en tiendas y restaurantes, pero aquí es donde entran en juego las dos reinas del viaje: la T-Money y la WOWPASS.

La WOWPASS es la «tarjeta total» para turistas que ha salido hace poco y que es una maravilla. Es una tarjeta prepago que tú mism@ emites en unas máquinas naranjas que hay en aeropuertos y estaciones de ciudades grandes. Lo bueno es que puedes recargarla con tus euros en billetes directamente en la máquina (ella hace el cambio a wones) o con tu tarjeta de crédito.

IMPORTANTE: en las máquinas del aeropuerto solo puedes sacarla y recargarla con wones y en efectivo. Yo lo que hice fue sacar dinero en un ATM del aeropuerto, comprar la tarjeta en la máquina naranja y luego recargarla con dinero.

La WOWPASS funciona como una tarjeta de débito para pagar en cualquier tienda, pero (y aquí está el truco) también lleva incorporado el chip de la T-Money. Eso sí, son dos saldos separados: el dinero que metes para comprar ropa o comida no sirve para el metro; para el transporte tendrás que recargar el chip de la T-Money con efectivo en una máquina normal o pasar dinero desde la Wowpass a través de la app «wowpass». Esta app te servirá para controlar lo que gastas, el saldo y recargarla con tu tarjeta española.

Si no quieres la Wowpass, puedes coger solo la T-Money , que es la tarjeta de transporte de toda la vida. Es una tarjeta monedero que compras en cualquier tienda de conveniencia (como los 7-Eleven o GS25) y que solo se puede recargar con efectivo en esas mismas tiendas o en las máquinas de algunas estaciones de metro. Sirve para pagar el bus, el metro e incluso taxis. Es imprescindible si vas a moverte por libre, pero recuerda que no puedes recargarla con tu tarjeta de crédito española; necesitas billetes de won en el bolsillo.

Consejo de hormiga: si no quieres complicarte, mi consejo es que te saques la WOWPASS nada más llegar al aeropuerto de Incheon (Seúl). Te servirá para pagar en casi todas partes y te ahorras andar buscando casas de cambio. Si viajas con la tarjeta Revolut, úsala para sacar ese efectivo inicial en los cajeros del aeropuerto y luego ya te manejas con la WOWPASS para todo lo demás.

¿Puedes pagar con la tarjeta Revolut?

Sí, aunque en algunos pocos negocios no aceptan tarjetas extranjeras, incluida la Revolut (pero puedes pagar con la Wowpass o en efectivo).

MUY IMPORTANTE: si quieres pagar con la Revolut u con la N26, primero tienes que sacar algo de dinero con ella en algún cajero Global ATM; es la manera de «activarla» en Corea del Sur. Si no lo haces, los datáfonos no te la detectarán y te saldrá como no aceptada.

 


¿Cuál es la mejor época para viajar a Busan?

Elegir el momento adecuado para visitar Busan es clave, porque el clima allí puede cambiar totalmente tu percepción de la ciudad. Después de patearla de arriba abajo, tengo claro que la primavera y el otoño son las ganadoras indiscutibles.

Entre abril y mayo, o durante el mes de octubre, el tiempo es una maravilla: hace un sol espectacular pero sin ese calor que te deja pegad@ al asfalto, lo que es perfecto para subir las cuestas de la aldea de Gamcheon o caminar por los senderos junto al mar sin acabar empapad@ en sudor.

Si lo que buscas es ese ambiente de «vacaciones de verano» total, julio y agosto son los meses con más vida, pero prepárate para la humedad. Busan es el destino favorito de los coreanos en verano y las playas como Haeundae se ponen a reventar.

Eso sí, ten en cuenta que a finales de verano empieza la temporada de tifones y puede llover con ganas. Por el contrario, el invierno es seco y hace sol, pero el viento que viene del mar en Busan corta la cara; si no te importa ir bien abrigad@, es la época más barata y con menos colas.


¿Cómo llegar a Busan?

Llegar a Busan es facilísimo, pero dependiendo de dónde vengas, la experiencia cambia totalmente. Como la ciudad es uno de los nudos de transporte más importantes de Corea, está súper bien conectada, así que no vas a tener pérdida.

Si vienes desde Gyeongju, que es como lo hice yo, la mejor opción es sin duda el autobús. El trayecto es comodísimo y, lo mejor de todo, es que es súper rápido: en apenas una hora ya estás plantada en Busan.

Yo cogí el autobús en la terminal de Gyeongju y te deja en la Terminal de Autobuses del Centro de Busan (Nopo). Desde allí, solo tienes que subirte a la línea 1 del metro (la naranja) y en un momento te plantas en cualquier punto de la ciudad. Es una opción barata, puntual y perfecta si estás haciendo ruta por el este del país.

Si vienes desde Seúl, la cosa cambia porque cruzas el país de punta a punta. Aquí la joya de la corona es el tren de alta velocidad (KTX). Es la opción más rápida: en unas 2 horas y media pasas del bullicio de Seúl a ver el mar de Busan.

Los trenes salen continuamente desde la Seoul Station y te dejan en la Busan Station, que está muy céntrica. Si vas con un presupuesto más ajustado, también puedes ir en autobús exprés desde Seúl, pero prepárate para unas 4 horas largas de viaje, por lo que el tren suele compensar mucho más por el tiempo que ahorras.

Consejo de hormiga: si decides ir en tren KTX desde Seúl, compra los billetes con unos días de antelación en la web oficial de KORAIL, porque los fines de semana vuelan.


¿Cómo moverte por Busan?

Moverse por Busan puede imponer un poco al principio la ciudad es larguísima y está encajonada entre montañas y mar, pero la realidad es que funciona de maravilla. En mis cinco días allí, me he movido perfectamente combinando el metro y los autobuses, y te aseguro que es la mejor manera de llegar a todas partes sin dejarte una fortuna en taxis.

El metro es súper intuitivo y las líneas principales te conectan con casi todos los puntos turísticos, desde la zona moderna de Haeundae hasta el bullicio del mercado de Jagalchi. Es puntual, limpio y las paradas están anunciadas en inglés, así que no tiene pérdida.

Sin embargo, Busan tiene muchos barrios y templos que están en colinas o zonas de costa donde el metro no llega, y ahí es donde entran los autobuses. Al principio los buses pueden dar un poco de respeto por el tráfico, pero funcionan genial y te permiten ver el paisaje mientras vas de un sitio a otro.

Lo más importante para que todo fluya es llevar siempre contigo la tarjeta de transporte (la T-Money). Solo tienes que ir recargándola en las máquinas de las estaciones o en los Seven-Eleven y validarla tanto al entrar como al salir del transporte público que utilices.

Al combinar metro y bus, los transbordos te salen prácticamente gratis si los haces en un tiempo determinado (30’), lo que hace que recorrer la ciudad sea súper económico.

Consejo de hormiga: olvida Google Maps en Busan; para los autobuses no funciona bien. Descárgate Naver Map o KakaoMaps. Son los únicos que te dicen exactamente en qué parada estás, cuánto falta para que llegue el bus y cuál es la mejor combinación. Y un aviso: los conductores de bus en Busan tienen «alma de Fórmula 1», así que agárrate fuerte a las barras en cuanto subas.


¿Cuántos días dedicarle a Busan?

Organizar el tiempo en Busan es el eterno dilema de cualquier viaje a Corea. Yo, por ejemplo, le dediqué cinco días y te aseguro que los aproveché al máximo sin aburrirme ni un segundo. Busan es una ciudad inmensa y, al ser tan alargada, los trayectos entre un punto y otro te comen mucho tiempo, por lo que ir con calma como hice yo te permite disfrutar de verdad del ambiente y no solo ir «tachando» sitios de la lista.

Sin embargo, si vas con el tiempo más justo, lo normal y lo que más se recomienda es dedicarle 3 días. En ese tiempo puedes ver lo «imprescindible»: un día para la zona histórica y los mercados del centro, otro para las playas y los rascacielos de Haeundae, y un tercero para la famosa aldea colorida de Gamcheon y algún templo espectacular como el de la costa. Es el tiempo mínimo para llevarte una idea general de la ciudad sin ir con la lengua fuera.

Dicho esto, si tienes margen, esos dos días extra que yo me tomé marcan la diferencia. Te permiten dedicarle una tarde entera a caminar por los senderos junto a los acantilados, visitar templos más alejados o simplemente sentarte en una cafetería con vistas al mar en Yeongdo sin mirar el reloj. Busan no es solo ver monumentos; es vivir su ritmo, y para eso, cuanto más tiempo tengas, mejor.


Atención sanitaria en
Corea del Sur

La sanidad en Corea del Sur es moderna, eficiente y con una tecnología que te deja con la boca abierta. Sin embargo, tiene un pequeño «pero», y es que no es gratuita para los turistas. Cualquier consulta médica, por pequeña que sea, o una simple visita a urgencias por un tropiezo tonto, puede acabar costándote unos cuantos cientos (o incluso miles) de euros. Los hospitales suelen estar bastante llenos y, aunque en las grandes ciudades hay clínicas internacionales con personal que habla inglés, los precios para los extranjeros no residentes son significativamente más altos que para los locales.

Por eso, viajar con un buen seguro de viaje no es solo una recomendación, es una necesidad absoluta para dormir tranquil@. Imagínate que necesitas una prueba diagnóstica o una medicación específica; tener a alguien al otro lado del teléfono que te diga a qué hospital ir y que se encargue de todas las facturas es la diferencia entre que el viaje siga adelante o se convierta en una pesadilla logística y económica.

Te aconsejo que viajes con IATI. Yo estoy asegurada con ellos, y viajo muy tranquila.

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Internet en Corea del Sur

Ojo porque este país no pertenece al espacio Schengen, así que te cobrarán un pastizal por el roaming.

Yo viajo con Holafly, que tiene tarjetas e-SIM. Con tan solo escanear el código QR, ya tendrás conexión. ¡Es súper cómodo!

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Imprescindibles en Busan

Busan es enorme y tiene mil caras, pero si tuviera que elegir lo que realmente hace especial a esta ciudad, me quedaría con estos puntos. Después de mis cinco días allí, he filtrado los lugares que, para mí, son paradas obligatorias para entender su mezcla de tradición, mar y modernidad.

Aquí tienes la lista de lo que no puede faltar en tu itinerario:

  • Gamcheon Culture Village: el barrio de casas de colores en la montaña.

  • Templo Haedong Yonggungsa: el templo budista sobre los acantilados del mar.

  • Playa de Haeundae: la playa más famosa con sus rascacielos de fondo.

  • Haeundae Blue Line Park: el paseo en las cápsulas de colores sobre el mar.

  • Mercado de Jagalchi: El mercado de pescado más grande y auténtico de Corea.

  • BIFF Square: La zona de cine y el mejor street food (prueba el Hotteok de semillas).

  • Playa de Gwangalli: Imprescindible de noche para ver el puente iluminado.

  • Oryukdo Skywalk: Una pasarela de cristal sobre el mar con vistas brutales a los islotes.

  • Huinnyeoul Culture Village: El «pueblo blanco» en la isla de Yeongdo, con senderos junto al agua.

  • Parque Taejongdae: Un parque natural con acantilados, faro y mucha paz.

 

Itinerarios por Busan según tus días 

Busan by night

Busan by night


Itinerario de 3 días: lo imprescindible 

Este itinerario es el «pack básico» para llevarte lo mejor de la ciudad sin morir en el intento.

  • Día 1: el alma de Busan (Zona Centro/Oeste). Empieza el día en Gamcheon Culture Village para verlo con menos gente. De ahí, baja hacia el puerto para recorrer el Mercado de Jagalchi y comer algo rápido en BIFF Square o el Mercado Gukje. Termina el día subiendo al parque Yongdusan para ver la Torre de Busan o disfruta de las vistas gratuitas desde la azotea del centro comercial Lotte de Nampo.

  • Día 2: templos, playas y cápsulas (Zona Este). Madruga para ir al Templo Haedong Yonggungsa (el que está sobre el mar). Después, vete a la playa de Haeundae. Desde allí puedes coger las famosas Sky Capsule en Blue Line Park hasta Cheongsapo. Por la noche, no hay mejor plan que ir a la playa de Gwangalli para ver el puente Gwangan iluminado.

  • Día 3: naturaleza y relax. Dedica la mañana al Parque Taejongdae para caminar por sus acantilados y ver el faro. Por la tarde, puedes ir a la zona de Seomyeon, que es el centro neurálgico y moderno de la ciudad, ideal para ir de tiendas, cenar en una taberna típica y ver el ambiente joven de Busan.

 

Itinerario de 5 días: la experiencia completa 

Si tienes cinco días como tuve yo, puedes permitirte profundizar mucho más y ver sitios que la mayoría de la gente se salta.

  • Día 1: tradición y color (Centro). Igual que el día 1 del itinerario anterior: Gamcheon, Jagalchi y Nampo.

  • Día 2: la costa más salvaje (Este). Templo Haedong Yonggungsa y tarde en Haeundae. Aprovecha para subir al mirador Busan X the Sky y ver la ciudad desde la planta 100.

  • Día 3: Yeongdo y el «pueblo blanco». Dedica el día a la isla de Yeongdo. Camina por el sendero costero de Huinnyeoul Culture Village (es precioso, todo blanco y azul) y termina en el parque Taejongdae.

  • Día 4: Senderismo y vistas de cristal. Por la mañana, haz la ruta costera de Igidae hasta llegar al Oryukdo Skywalk (la pasarela de cristal sobre el mar). Por la tarde-noche, vete a Gwangalli para disfrutar de las vistas del puente.

  • Día 5: Historia y modernidad. Sube al Templo Beomeosa, que está en la montaña y es súper tranquilo. Por la tarde, vuelve a la zona de Seomyeon para las últimas compras o relájate en un jjimjilbang (spa coreano) como el famoso Spa Land en Shinsegae Centum City, que es una locura de sitio.

 

 

Dónde dormir en Busan

Si me preguntas por la mejor ubicación, yo personalmente recomiendo la zona de Seomyeon. Es el corazón de la ciudad y el punto donde cruzan las principales líneas de metro, lo que hace que moverte a cualquier sitio sea súper fácil.

Además, es una zona animadísima de noche, llena de restaurantes, calles vibrantes con luces de neón y muchísima comida callejera. Es el lugar ideal si quieres tenerlo todo a mano y disfrutar del ambiente local en cuanto sales del hotel.

Yo me alojé en un hotel muy bien ubicado, en una calle muy tranquila y cerca de todo. Por ejemplo tienes una habitación doble con baño privado y aire acondicionado por apenas 28€ la noche. Este alojamiento tiene una valoración media de 8,5 sobre 10.

Te lo dejo aquí (es el primero que sale) por si quieres echarle un vistazo.

Sino, prácticamente al lado de las líneas de metro tienes una habitación doble de luxe con cama extra grande, baño privado y aire acondicionado. Se trata de un alojamiento muy nuevo y espacioso. Tiene una valoración media de 9,2 sobre 10, y la noche cuesta 50€.

Te lo dejo aquí (es el primero que sale) por si quieres verlo.

 

Qué ver en Busan

Gamcheon Culture Village

Gamcheon Culture Village

Gamcheon Culture Village

Si hay un lugar que define la cara más creativa de Busan, es Gamcheon Culture Village. Es esa famosa barriada de casas de colores colgada de la montaña que habrás visto en mil fotos, pero conocer su historia hace que la visites con otros ojos.

El barrio nació como un asentamiento de refugiados durante la Guerra de Corea en los años 50. La gente que huía del conflicto construyó casas pequeñas y escalonadas en la ladera para que ninguna vivienda tapara las vistas de la de atrás. Durante décadas fue una zona humilde y olvidada, hasta que en 2009 todo cambió. Gracias a un proyecto artístico de regeneración urbana, artistas y vecinos transformaron el barrio pintando las fachadas y llenando los callejones de arte.

Hoy es un lugar vibrante, lleno de tiendecitas de souvenirs originales, cafeterías con vistas brutales y muchísimos rincones de arte urbano en cada esquina. Perderse por sus escaleras es, sin duda, una de las mejores experiencias de Busan.

Cómo llegar: Lo más cómodo es ir en metro hasta la estación de Toseong (Línea 1, salida 6). Justo al salir, busca la parada del mini-bus local (números 1-1, 2 o 2-2). Te dejarán en la parte alta de la aldea, en la entrada principal. Es mejor empezar desde arriba para hacer el recorrido hacia abajo y no morir en el intento subiendo cuestas.

Consejo de hormiga: el punto más famoso es la estatua de El Principito y el zorro mirando al mar, pero prepárate para una cola eterna. Si no quieres perder el tiempo, sigue subiendo un poco más. Busca en Naver Maps la «New Little Prince Statue»; está en una zona más alta, apenas hay gente, es más nueva y las vistas de las casitas de colores con el puerto de fondo son incluso mejores.


Oruyukdo Skywalk

Este mirador es famoso por su suelo de cristal templado, que te da la sensación de estar flotando sobre las olas que rompen contra las rocas. Es un sitio estratégico donde se dice que el Mar del Este y el Mar del Sur se encuentran. Es una parada obligatoria si buscas una foto impactante y sentir la fuerza del océano bajo tus pies.

 

Templo Haedong Yonggunsa 

Templo Haedong Yonggunsa 

Templo Haedong Yonggunsa

Si hay un lugar que te va a dejar con la boca abierta en Busan, ese es el Templo Haedong Yonggunsa. A diferencia de la mayoría de templos en Corea que están escondidos en el monte, este está construido justo sobre las rocas de la costa, mirando directamente al océano. Es un complejo precioso lleno de estatuas, puentes de piedra y faroles de colores que contrastan con el azul intenso del mar. Es, sin duda, uno de los rincones más fotogénicos y espirituales de todo el viaje.

¿Cómo llegar? Para llegar hasta aquí, lo más común es coger la línea 2 de metro hasta la estación de Haeundae (salida 7) y de ahí tomar el autobús 181 o el 1001. El trayecto tarda unos 20-30 minutos. También puedes ir en taxi si sois varios, ya que está un poco alejado del centro, pero el camino vale muchísimo la pena.

Consejo de hormiga: no te quedes solo dentro. No dejes de ir al paseo de la costa que sale desde el templo para poder verlo desde el mar. Hay una roca grande frente al templo que ofrece una vista sin igual; desde ahí tienes la panorámica completa del santuario colgado sobre los acantilados. Eso sí, ve temprano porque se pone a tope de gente.

 

Museo Arte

Museo Arte no es el típico museo donde ves cuadros colgados; es un espacio de arte digital inmersivo gigante. Al entrar, las paredes y el suelo desaparecen para convertirse en selvas, océanos o cascadas de luz.

Lo que lo hace especial es que utiliza tecnología de última generación para recrear la naturaleza de una forma que parece real. Puedes caminar entre olas gigantes que nunca te mojan o ver cómo el color de las flores cambia a tu paso. Es una experiencia sensorial total (incluso hay olores que acompañan a cada sala).

Cómo llegar: está en la isla de Yeongdo. Lo más cómodo es ir en taxi con Kakao T si ya estás por la zona visitando el pueblo de Huinnyeoul, pero también puedes llegar en el autobús 66 desde la estación de Busan.

 

Tómate un café en alguna cafetería de Busan

Vintage 38

Vintage 38

En Busan el café no se toma con prisas. La ciudad está llena de locales con un diseño increíble y propuestas gastronómicas que te entran por los ojos. Aquí te dejo mis tres favoritos, cada uno con un rollo totalmente distinto:

  • Vintage 38 (Seomyeon): ubicado en el barrio de Seomyeon (que, por cierto, es la zona que yo siempre recomiendo para dormir por su ambiente y conexiones), este sitio es una pasada. Es una cafetería de estilo industrial, enorme y con una estética muy cuidada. Ideal para descansar después de patear el centro.

  • Old Mont Bagel: si te entra el hambre, este es el sitio. Hacen unos bagels riquísimos, tanto dulces como salados. Son contundentes, están frescos y son la opción perfecta para un desayuno tardío o una merienda de las que te dan energía para seguir todo el día.

  • Dongbaek 104 Rooftop Cafe: para mí, este es un imprescindible por sus vistas. Es el sitio perfecto para sentarte en su terraza y ver pasar las famosas cápsulas de colores de Blue Line Park con el mar de fondo. Es una cafetería con mucha luz y un ambiente súper relajado.

Jagalchi Fish Market

Jagalchi Fish Market es el mercado de pescado más grande de toda Corea y una experiencia sensorial de las que no se olvidan: el olor a mar, el bullicio de los vendedores y ver especies marinas que no habrás visto en tu vida.

Lo que más me llamó la atención es que el mercado se divide en dos mundos. Por un lado, tienes el edificio moderno, donde en la planta baja están los tanques infinitos de pescado vivo. Lo mejor es que puedes elegir lo que quieras comer, comprarlo y subir directamente a la segunda planta, donde hay un montón de restaurantes que te lo preparan al momento. Por otro lado, está la zona exterior, un laberinto de puestos callejeros donde las protagonistas son las Jagalchi Ajumma (las señoras del mercado), que llevan toda la vida allí limpiando y vendiendo pescado con una destreza increíble

 

Cápsulas de Haeundae Blue Line Park

Blue Line Park

Blue Line Park

Para obtener la foto de postal de Busan, tienes que ir al Haeundae Blue Line Park. Estas cápsulas de colores recorren una antigua vía de tren al borde del mar y son, posiblemente, lo más «instagrameable» de la ciudad. Verlas pasar lentamente con el azul del océano de fondo es una imagen preciosa.

Sin embargo, te cuento un secreto: yo no subí en las cápsulas. A veces, para disfrutar de algo, no hace falta estar dentro, sino tener la perspectiva perfecta. En mi caso, preferí verlas desde la cafetería Dongbaek 104. Es un sitio con un encanto especial y, lo más importante, desde su terraza hay unas vistas sin igual a las cápsulas.

Estar allí sentad@, con un buen café, viendo cómo los cubitos de colores cruzan el paisaje es una maravilla y te permite sacar unas fotos increíbles sin las colas del tren.

Consejo de hormiga: en Busan hay muchas formas de elevarte sobre el paisaje, y a veces hay que elegir. En lugar de las cápsulas, yo elegí subir al teleférico Busan Air Cruise (del que te hablo un poco más abajo), porque buscaba esa sensación de cruzar el océano a lo grande.

 

Busan Tower

Busan Tower (o Diamond Tower) es el gran icono del parque Yongdusan. Subir al mirador cuesta 12.000 wones (unos 8,50€), pero te confieso un secreto: yo no subí.

Yo sinceramente no subí, me quedé en un mirador cercano para verla de noche ; la torre no solo se enciende, sino que hacen un mapping brutal con proyecciones de colores y luces que parecen fuegos artificiales infinitos.


Bosu Book Street

Bosu Book Street

Bosu Book Street

Si eres amante de los libros o simplemente te gustan los lugares con alma, Bosu Book Street es un rincón que te va a enamorar. Es un callejón estrecho y serpenteante que está literalmente forrado de libros, desde el suelo hasta el techo. Es uno de los pocos lugares que quedan en Busan donde el tiempo parece haberse detenido.

Lo más especial de esta calle es su historia. Al igual que Gamcheon, nació tras la Guerra de Corea, cuando los refugiados y los estudiantes vendían sus libros para poder comer o para comprar otros de segunda mano para seguir estudiando. Hoy en día, pasear por allí es una maravilla: hay miles de libros usados, revistas antiguas, cómics y ediciones raras apiladas en estanterías que casi parecen que se van a caer.

Pero no es solo una calle para comprar; es un sitio para quedarse un buen rato. Lo mejor que puedes hacer es entrar en alguna de sus cafeterías. Muchas de ellas están escondidas entre las librerías o en las plantas de arriba, y son súper acogedoras. No hay nada como pedirte un café, disfrutar del olor a papel viejo y ver el ritmo pausado de la calle desde la ventana. Es el contraste perfecto después del caos del mercado de Jagalchi, que está muy cerca.

 

Templo Seokbulsa

El Templo Seokbulsa es una auténtica joya escondida en las montañas de Busan. Lo que lo hace único en el mundo no son sus edificios, sino sus impresionantes figuras budistas grabadas directamente en las paredes de roca de la montaña.

Son relieves gigantescos, de varios pisos de altura, que te hacen sentir minúscula cuando caminas entre ellos. Es un sitio que desprende una energía increíble y una tranquilidad que no encuentras en los templos más famosos.

Sinceramente, es de esos lugares donde te quedas un buen rato en silencio simplemente alucinando con el trabajo de los monjes sobre la piedra.

Cómo llegar: llegar hasta aquí es toda una aventura, pero te aseguro que cada paso vale la pena. Tienes dos opciones principales:

La opción «senderista»: coge el teleférico del Parque Geumgang (cerca de la estación de metro Oncheonjang, línea 1). Una vez arriba, tienes que caminar unos 30-40 minutos por un sendero de montaña precioso. Está bien señalizado, pero prepárate para sudar un poquito.

La opción «cómoda» (Taxi): ve hasta la estación de metro Mandeok (línea 3) y coge un taxi. Dile al conductor «Seokbulsa» y te dejará lo más cerca posible de la entrada. Aun así, prepárate porque la última cuesta hasta el templo es bastante empinada.


Biff Square

Biff Square

Biff Square

Biff Square es el corazón vibrante de Busan y el paraíso para cualquier amante de la comida callejera. Su nombre viene del Busan International Film Festival (aunque ahora la sede principal se haya mudado a la zona de Centum City), y eso se nota en el ambiente: es una zona llena de cines, luces de neón y las famosas placas de bronce en el suelo con las huellas de las manos de directores y actores famosos (al estilo Hollywood, pero en versión coreana).

Lo que hace que este sitio sea una parada obligatoria en tu ruta no es solo el cine, sino sus puestos de comida callejera. Es el mejor lugar de la ciudad para probar snacks típicos, y el ambiente es eléctrico, sobre todo al caer la tarde cuando se llena de gente joven y turistas buscando qué picar. Es una zona con muchísima energía donde lo moderno y lo tradicional se cruzan en cada esquina.

Consejo de hormiga: aunque veas muchos puestos, busca el que tiene las colas más largas y fotos de la tele: es el del Ssiat Hotteok, te hablo más abajo de este snack.

 

Bosque de Bambú Haopsan

El Bosque de Bambú Ahopsan es un auténtico tesoro natural escondido en las afueras de Busan. Lo que lo hace súper especial es que no es el típico parque público; es un bosque privado que estuvo cerrado al público durante siglos, lo que ha permitido que sus árboles de bambú crezcan gigantescos y el entorno se mantenga intacto.

Caminar entre esos tallos altísimos que parecen tocar el cielo te hace sentir realmente como una hormiguita en un mundo de gigantes.

Cómo llegar: al estar en una zona más rural (Gijang), llegar requiere un poquito más de logística, pero merece totalmente la pena:

Debes llegar a la estación de metro Nampo (Línea 1) o Busan National University of Education e ir hacia la parada de autobuses para coger el autobús local 184 o el autobús de la aldea Gijang-gun 2-3. Te bajarás en la parada Midong Maeul. Desde allí, tendrás que caminar unos 5-10 minutos siguiendo las indicaciones hacia el bosque.

Consejo de hormiga: el bosque cierra a las 18:00h (última entrada a las 17:00h), así que intenta ir por la mañana o después de comer para recorrerlo sin prisas. La entrada cuesta unos 5.000 wones (unos 3,50€), un precio súper justo para mantener este pulmón verde tan increíble.

 

Templo Samgwangsa

El Templo Samgwangsa es, para muchos, el templo más impresionante de Busan, aunque a veces pase desapercibido por la fama del que está junto al mar. Pertenece a la orden Cheontae del budismo coreano y su importancia es enorme: es un centro espiritual clave que puede albergar a miles de personas. Es mundialmente famoso por su festival de farolillos (elegido por CNN como uno de los sitios más bonitos de Corea), pero su arquitectura de madera tallada y sus detalles dorados lo hacen espectacular durante todo el año.

A diferencia de los templos antiguos escondidos en bosques profundos, Samgwangsa es majestuoso y vertical, aprovechando la ladera de la montaña Baekyangsan para ofrecer unas vistas increíbles de la ciudad. Es un lugar que impresiona por su escala y por la meticulosidad de cada uno de sus edificios.

Cómo llegar: la forma más directa es ir hasta la estación de metro de Seomyeon (Línea 1 o 2). Busca la salida 9 o 13 y coge el autobús local (mini-bus) número 15. Te dejará prácticamente en la puerta del templo, lo cual es un alivio porque la cuesta de subida es bastante intensa si vas a pie.

 

Huinnyeoul Culture Village

Huinnyeoul Culture Village

Huinnyeoul Culture Village

Situado en los acantilados de la isla de Yeongdo, este barrio tiene una historia conmovedora. Al igual que otras zonas de Busan, se formó con los refugiados de la Guerra de Corea que se asentaron en lo alto de los riscos. El nombre «Huinnyeoul» viene del agua que bajaba de la montaña, que parecía «nieve blanca» al romper contra las rocas.

Hoy en día, se ha transformado en un lugar lleno de vida y creatividad. Es un placer perderse por sus estrechos callejones, que están repletos de cafeterías con vistas alucinantes y pequeñas tiendas de souvenirs con productos hechos por artistas locales. Es menos «parque temático» que Gamcheon y se siente mucho más la brisa del mar.

Cómo llegar: no hay metro directo hasta la isla, así que lo mejor es ir hasta la estación de Nampo (Línea 1, salida 6). Al salir, coge el autobús 6, 7, 9, 71, 82.. El trayecto es corto (unos 15-20 minutos) y te deja en la parte alta del pueblo, desde donde puedes empezar a bajar y disfrutar de las vistas.


Observatorio Haewol

El Observatorio Haewol es una parada obligatoria si estás recorriendo la zona de Mipo y el Blue Line Park. Lo que lo hace diferente a otros miradores es su diseño: tiene una forma circular inspirada en la luna llena sobre el mar.

Al caminar por su pasarela, te sientes como una hormiguita suspendida sobre el océano, con el agua rompiendo justo debajo de ti.

Es un lugar increíble para sentir la brisa marina y tener una perspectiva totalmente distinta de la costa de Haeundae.

Lo mejor es que la estructura combina partes de suelo sólido con zonas transparentes que te dan ese subidón de adrenalina al ver la altura a la que estás. Es, sin duda, uno de los mejores puntos para disfrutar de la inmensidad del mar de Japón (o Mar del Este) y sacar fotos que parecen sacadas de una revista de arquitectura.

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Haeundae Beach

Haeundae Beach

Haeundae Beach

La Playa de Haeundae es el lugar donde Busan se siente más cosmopolita. Es una extensión de arena larguísima donde tienes el mar a un lado y los edificios más lujosos de la ciudad al otro.

Pasear por aquí es un clásico: siempre hay vida, gente paseando, músicos callejeros y festivales, dependiendo de la época. Te sientes como una hormiguita caminando frente a esos rascacielos infinitos que parecen tocar el agua.

Es una playa súper cómoda y cuidada, ideal tanto para caminar por la orilla como para disfrutar del paseo marítimo que la bordea. Además, es el punto de partida perfecto para muchas otras aventuras, como el paseo por la costa de Dongbaekseom o para acercarte a ver las cápsulas de colores.

No importa cuántas veces vayas, Haeundae siempre impresiona por su mezcla de naturaleza y arquitectura moderna.

Consejo de hormiga: justo detrás de la zona de hoteles de primera línea está el Haeundae Traditional Market. Es el contraste perfecto: sales del lujo de los rascacielos y te metes en un mercado tradicional lleno de puestos de comida.

 

Mercado Bupyeong Kkangtong

Es uno de los mercados tradicionales más antiguos de Busan y tiene una atmósfera súper auténtica. Aunque venden de todo (ropa, artículos para el hogar, accesorios), el sector de la comida es el rey. Fue el primer mercado de Corea en abrir un mercado nocturno, lo que lo convirtió en un paraíso para los amantes del street food.

Es un sitio ruidoso, colorido y con un olor a comida que te abre el apetito nada más entrar. Es ideal para probar la gastronomía coreana.
A partir de las 19h cobra vida, acércate y disfruta.

Consejo de hormiga: no puedes irte de aquí sin probar el tteokbokki (los pastelitos de arroz en salsa roja). El de este mercado es famoso por su sabor intenso, pero ten en cuenta que pica un poco. Si no estás muy acostumbrad@ al picante, ten una bebida a mano.

 

Monorrail 168 escalones

Monorrail 168 escalones

Monorrail 168 escalones

Si quieres ver una de las cuestas más empinadas y con más historia de la ciudad, tienes que venir aquí. Estos 168 escalones no están puestos por capricho; durante la Guerra de Corea, los refugiados construyeron sus casas en las colinas y esta escalera era la única vía para subir agua y provisiones desde el puerto.

Para hacerle la vida más fácil a los vecinos (especialmente a los más mayores que aún viven allí), el gobierno instaló en 2016 un monorraíl gratuito. Es una cabina pequeñita y muy inclinada que te sube hasta arriba en apenas un minuto. Es una solución moderna que respeta el pasado del barrio y que hoy también disfrutamos los turistas.

Consejo de hormiga: mi recomendación es que hagas el trayecto de subida en el Monorraíl y luego bajes a pie por los escalones. Según vas bajando, encontrarás varias terrazas y miradores escondidos. Desde allí se ve genial cómo sube y baja la cabina del monorraíl y tienes la ciudad de Busan y el puerto de fondo para hacer unas fotos brutales. Además, bajar por las escaleras te permite ver mejor las tiendecitas y los murales que hay en las paredes del callejón.

 

Gukje Market

Es uno de los mercados más grandes de Corea y tiene un significado emocional muy fuerte para la gente de Busan.

Su nombre significa «Mercado Internacional» y, al igual que los otros, su origen está en la Guerra de Corea. Fue el lugar donde los refugiados empezaron a montar puestos para vender cualquier cosa que pudieran conseguir para sobrevivir.

Lo que lo hace especial es que no es un edificio moderno, sino un laberinto gigante de calles y secciones donde puedes encontrar desde ropa y cosmética hasta menaje del hogar, electrónica o juguetes.


Teleférico Songdo o Busan Air Cruise

Teleférico Songdo

Teleférico Songdo

Si quieres vivir una experiencia que me ha encantado, tienes que subir al Busan Air Cruise. Este teleférico cruza toda la bahía de Songdo y las vistas son brutales. Un detalle muy curioso es que, por logística, a la ida te suelen meter con más gente en la cabina, pero a la vuelta te ponen con la o las personas con las que vas, así que puedes disfrutar de todo el trayecto a solas y con total tranquilidad.

En cuanto a los precios, tienes dos opciones: el ticket normal (Air Cruise) cuesta 19.000 wones (ida y vuelta), pero si quieres un extra de emoción, puedes coger la cabina con suelo de cristal (Crystal Cruise) por 24.000 wones. Ver el mar pasar justo debajo de tus pies mientras avanzas por el aire es una sensación increíble.

Al llegar al otro lado, a la estación de Amnam Park, el plan sigue. Tienes una zona genial con sitios donde comer, hacer un picnic, hacerte mil fotos en los decorados que hay o simplemente tomarte un café con vistas al mar.

Consejo de hormiga: cuando bajes del teleférico, no te pierdas el Songdo Yonggung Suspension Bridge, del que también te hablo en este post. Y si caminas un poco más allá de las zonas comunes, hay rutas cortitas hacia varios miradores a los que va muy poca gente; allí el silencio es total y solo oyes a los pajaritos cantar mientras disfrutas de la inmensidad del océano.

 

Gwangalli Beach

Para mí, Gwangalli Beach es el sitio con más personalidad de la ciudad. Lo que la hace única es que tienes lo mejor de los dos mundos: la calma del mar y el bullicio de una ciudad moderna. Es una playa urbana preciosa, de arena fina, flanqueada por una avenida llena de cafeterías con encanto, restaurantes de todo tipo y bares donde la gente se reúne a cualquier hora.

Pero la verdadera magia ocurre cuando cae el sol. Ver cómo se enciende el Diamond Bridge justo delante de ti mientras caminas por la orilla es una sensación brutal. El ambiente es increíble: artistas callejeros tocando música, gente haciendo picnics improvisados en la arena y ese «brilli-brilli» de las luces reflejadas en el agua que te hace sentir en una película. Es el sitio perfecto para pasear, cenar o simplemente sentarte a ver la vida pasar con las mejores vistas de Busan.


Prueba la barbacoa coreana

Barbacoa coreana

Barbacoa coreana

 

Sí o sí tenes que probar la barbacoa coreana sí o sí; es mucho más que una cena, es toda una experiencia social. Yo lo probé por primera vez en Busan y me gustó tanto que quise repetir. Lo que más mola es que tú mism@ (o a veces los camareros) vas cocinando la carne en la parrilla que hay en el centro de la mesa. El sonido de la carne haciéndose, el olor y todo el despliegue de platitos de acompañamiento (los famosos banchan) hacen que sea un momento súper divertido.

Lo mejor es que no es nada caro. A nosotras nos costó 38.000 wones para dos personas (unos 26€ en total), y salimos saciadas. Por ese precio, comer carne de esa calidad y vivir todo el ritual de envolverla en hojas de lechuga con ajo y salsas, es un auténtico regalo.

Consejo de hormiga: el secreto de la barbacoa coreana está en el «Ssam». Coge una hoja de lechuga o de sésamo, pon un trozo de carne (pásalo antes por la sal o el aceite), añade un poco de pasta ssamjang, algo de kimchi asado y métetelo todo de un solo bocado. No intentes morderlo a medias o se desmoronará todo.

 

Paseo por la costa de la isla Dongbaekseom

El paseo por la costa de la isla Dongbaekseom es una de esas caminatas que te llenan de energía. Es un sendero de madera súper cómodo que bordea toda la isla, entre pinos y camelias, con el sonido de las olas rompiendo justo al lado. Lo que más mola es que, mientras caminas, tienes un contraste alucinante: a un lado el bosque verde y salvaje, y al otro las vistas infinitas del océano y el skyline de Marine City a lo lejos.

Es un recorrido circular muy fácil de hacer donde te vas encontrando sorpresas, como la estatua de la sirena o el famoso faro blanco.

 

Espectáculo de drones en Gwangalli Beach

Espectáculo de drones

Espectáculo de drones

Si estás en Busan un sábado, no puedes hacer planes sin incluir el espectáculo de drones de la playa de Gwangalli. Imagínate cientos de drones (¡a veces más de mil!) despegando a la vez para dibujar figuras increíbles en el cielo nocturno: desde animales y monumentos hasta mensajes personalizados. Todo esto ocurre justo encima del mar, con el Diamond Bridge iluminado de fondo, creando una estampa que parece sacada de una película de ciencia ficción. Sinceramente, es uno de esos momentos en los que te das cuenta de que Corea está en otro nivel.

El show es totalmente gratuito y cada semana cambian la temática, por lo que nunca ves lo mismo dos veces. Es el plan perfecto para cerrar el día con broche de oro antes de irte a cenar.

El horario de marzo a septiembre: el primer pase es a las 20h y el segundo a las 22h. De octubre a febrero: primer pase a las 19h y segundo pase a las 21h.

Consejo de hormiga: la playa se llena muchísimo, sobre todo el primer pase. Intenta llegar unos 20-30 minutos antes para plantar tu toalla en la arena o buscar un hueco en los escalones del paseo marítimo. Y recuerda: si hace mucho viento o llueve, lo cancelan por seguridad.

 

Diamond Bridge o Puente Gwangan de noche

El puente Gwangan impresiona de día, pero verlo de noche es otro nivel; por algo lo llaman el Diamond Bridge. Al oscurecer, se ilumina por completo con miles de luces LED que cambian de color y crean patrones, haciendo que brille literalmente como un diamante sobre el océano. Es, sinceramente, una de las estampas más bonitas y románticas que vas a ver en toda Corea.

Esta estructura no es solo un puente para cruzar con el coche; es un espectáculo visual que puedes disfrutar desde la arena. El reflejo de las luces de colores en el agua, mientras escuchas las olas, es una experiencia que te hace sentir que el viaje ha valido la pena solo por ese momento.

Consejo de hormiga: si puedes, elige bien el día. El mejor sitio para disfrutar del Diamond Bridge es la playa de Gwangalli, pero si vas un sábado, coincidirás con el espectáculo de drones del que te he hablado más arriba.


Prueba el helado con Marshmellow quemado

Helado con Marshmellow quemado

Helado con Marshmellow quemado

Cuando vayas a Gamcheon, prueba un capricho dulce que se ha vuelto viral y que es una auténtica locura: el helado de marshmallow quemado (o frozen marshmallow). Es la combinación perfecta entre el frío del helado y el calor de la nube recién tostada.

Lo que lo hace tan especial es su textura. Por fuera tienes una capa gruesa de marshmallow que, al quemarla, se vuelve caramelizada, y por dentro esconde un bloque de helado (normalmente de chocolate, vainilla o fresa) que se mantiene intacto.

Consejo de hormiga: lo más divertido de este dulce es ver cómo lo preparan. El vendedor utiliza un soplete que tiene forma de cabeza de dinosaurio para quemar el marshmallow justo delante de ti. Es graciosísimo ver al dinosaurio «escupiendo fuego» para tostar tu merienda. Está de muerte.

 

Sube al mirador de Lotte Department Store Gwangbok 

Un mirador donde te sentirás muy hormiga es la última planta del Lotte Department Store Gwangbok. Es un mirador gratuito que te ofrece una panorámica brutal de 360 grados de todo Busan. Desde allí arriba puedes ver el puerto, el puente Yeongdodaegyo (que se levanta una vez al día) y toda la zona histórica de la ciudad.

Es un espacio súper amplio, con bancos para descansar y un pequeño jardín. Es el sitio ideal para desconectar después de una mañana de compras o de explorar el bullicio del centro. Lo mejor es que está muy cerca del Mercado de Jagalchi, así que puedes ver cómo descargan el pescado desde las alturas y luego bajar a vivir el ambiente de cerca.


Mirador Busan X The Sky 100

Vistas desde el mirador Busan X The Sky 100

Vistas desde el mirador Busan X The Sky 100

Si quieres vivir una experiencia que te haga sentir realmente pequeñ@, TIENES que subir al Busan X the Sky 100. Sinceramente, es un lugar espectacular; te sientes como una auténtica hormiga observando el mundo desde arriba. Ya desde el principio la experiencia empieza fuerte: vas a alucinar con las pantallas del ascensor, que te sumergen en una animación alucinante mientras subes a toda velocidad a una de las torres más altas de Corea.

Una vez arriba, el mirador es un entretenimiento constante. No solo tienes unas vistas brutales de Busan en 360 grados, sino que puedes poner a prueba tu vértigo en el Shocking Bridge, un puente con suelo transparente donde ves la playa de Haeundae literalmente debajo de tus pies. Además, el espacio está lleno de sets para hacerte fotos ideales para el recuerdo y una tienda para comprar algún souvenir exclusivo de tu paso por las nubes.

Información práctica: La entrada cuesta 19.000 wones (unos 13€), y te aseguro que vale mucho la pena por todo lo que ofrece y las fotos que te llevas. Puedes llegar caminando en unos pocos minutos desde el Blue Line.

Consejo de hormiga: no te puedes ir de aquí sin visitar el que dicen que es el «Starbucks más alto del mundo», situado en la planta 99. Tomarte algo allí mientras ves cómo las cápsulas de colores del Blue Line Park parecen de juguete desde tan arriba es una sensación increíble. Es el sitio perfecto para descansar un rato y simplemente flipar con las vistas.


Prueba el Ssiat Hotteok

En Busan tienes que probar el Ssiat Hotteok sí o sí. No es el típico pancake coreano que encuentras en Seúl; este es el nivel superior. Es una masa deliciosa, frita en su punto justo para que quede crujiente por fuera y tierna por dentro, rellena de una mezcla de azúcar moreno y canela que se convierte en un almíbar irresistible con el calor.

Pero lo que lo hace único es el «Ssiat» (que significa semilla). Una vez que el pancake está hecho, lo abren con unas tijeras y lo rellenan generosamente con un mix de semillas y frutos secos (pipas de girasol, calabaza, piñones…). El contraste entre el dulce del azúcar derretido y el toque crujiente y salado de las semillas es, sencillamente, de otro planeta.

 

Puente colgante Songdo Yonggung

Si te subes al teleférico Busan Air Cruise (muy recomendable), al llegar a la estación del Parque Amnam te vas a encontrar con esta maravilla. Es un puente colgante de hierro que conecta el parque con la pequeña isla deshabitada de Dongseom. Lo increíble de este puente es que caminas sobre una rejilla metálica y ves el mar pasando justo debajo de tus pies mientras rodeas la isla. Es una descarga de adrenalina con unas vistas del océano brutales.

Información clave para tu visita: Para acceder al puente, hay que pagar una entrada simbólica de 1.000 wones (que son apenas unos 0,60€). Pero ojo, porque aquí viene el dato importante para que no te lleves un chasco al llegar a la taquilla: no aceptan tarjetas extranjeras.


Dónde comer en Busan

Fideos Kalguksu

Fideos Kalguksu

Busan hay muchísimas opciones y, como has visto en este post, los mercados son paradas obligatorias para hincharse a comida callejera. Pero si buscas sentarte y disfrutar de algo más especial, te recomiendo estos dos locales que a mí me encantaron:

  • 기장손칼국수 (Gijang Sonkal-guksu): es el sitio ideal para probar unos fideos kalguksu (parecidos al udon) hechos a mano allí mismo. Lo que lo hace especial es su sopa con semillas de sésamo; está sencillamente deliciosa y tiene un sabor súper reconfortante. Además, es un sitio con muy buen precio, perfecto para comer de lujo sin gastar mucho.
  • Seokam Busan: hay varios repartidos por la ciudad y es un acierto seguro. Ahí fue donde comí la barbacoa coreana y la experiencia fue de diez. La carne estaba muy rica y lo que más me gustó es que estaba lleno de clientes locales, lo cual siempre es la mejor señal de que el sitio vale la pena.

 


Mapa interactivo con los puntos a visitar

 

 

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