Gargantas del Verdon: 16 cosas que ver y hacer

Gargantas del Verdon

Hay lugares que por muchas fotos que hayas visto en redes sociales, no te preparan para el impacto de tenerlos frente a tus ojos. Eso es exactamente lo que me pasó con las gargantas del Verdon: un paraje natural salvaje y majestuoso que me dejó por completo con la boca abierta.

Adentrarse en este rincón del sur de Francia es asomarse a una geografía de vértigo, un paisaje monumental donde la tierra parece haberse abierto en canal. El cañón se extiende a lo largo de unos $100\text{ km}$ y sus paredes verticales llegan a alcanzar en algunos tramos los 750 metros de profundidad; una auténtica brutalidad.

Se suele decir con frecuencia que es el cañón más profundo de Europa, pero el dato es erróneo; ese título le pertenece en realidad al cañón del Tara, en Montenegro (un lugar espectacular en el que también he estado y del que te hablo a fondo en este otro post).

Aun así, el gigante francés no necesita medallas falsas para impresionar. La combinación de sus dimensiones colosales, la luz del Mediterráneo y ese color turquesa hipnótico de sus aguas lo convierten en un destino que atrapa y que se te graba en la retina para siempre.

En este post te cuento todo lo que puedes ver y hacer en las Gargantas del Verdon.

Si piensas hacer un roadtrip por Francia, aquí te dejo una guía de Normandíauna de Ariège y otra de Bretaña.

 

Todos los enlaces que llevan a terceros son afiliados. A ti no te suponen ningún gasto extra, pero a mí me dan una pequeña comisión para que pueda seguir dedicando horas en escribir posts como este, y te ayude a organizar tu próximo viaje.  

 

Consejos prácticos para ir a Gargantas del Verdon

 

¿Cómo llegar a Gargantas del Verdon?

Para llegar a las gargantas del Verdon tienes que tener superclaro que el coche es totalmente imprescindible. Al ser un paraje natural tan enorme y de montaña, olvidate del transporte público si lo que quieres es moverte a tu aire por los miradores o bajar al río a hacer actividades.

Si vienes desde España, lo mejor es volar o pillar un tren de alta velocidad hasta Niza o Marsella, que son las ciudades grandes más cercanas, y alquilar un coche directamente allí. Desde Marsella tardarás unas 2 horas y entrarás a la zona por el precioso lago de Sainte-Croix, y desde Niza son unas 2 horas y media y tu puerta de entrada será el pueblo de Castellane.

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¿Cuál es la mejor época para ir a las gargantas del Verdon?

A pesar de que es una zona todavía bastante desconocida para el turismo español, en Francia es un auténtico fenómeno de masas. Por eso, mi principal recomendación es evitar a toda costa los meses de julio y agosto, ya que el cañón se llena hasta arriba, los precios se disparan y masifica la experiencia.

Para mí, los meses ideales para ir son mayo, junio, septiembre y octubre. En estas fechas disfrutarás de un clima fantástico y templado, te resultará muchísimo más fácil reservar tanto los alojamientos como las actividades más cotizadas, y los precios serán considerablemente más baratos.


¿Cuánto tiempo dedicarle a Gargantas del Verdon?

Para exprimir al máximo las gargantas del Verdon, lo ideal es dedicarle entre 2 y 3 días. El cañón es inmenso y las carreteras son de montaña (con muchas curvas y a velocidad lenta), por lo que las distancias engañan y los trayectos llevan su tiempo.

Si vas con prisa, puedes hacer una escapada de un solo día. Te dará tiempo a recorrer una de las márgenes en coche, parar en los miradores principales y hacer una parada rápida en el lago de Sainte-Croix para ver el agua turquesa de cerca, pero te perderás la verdadera esencia del lugar y acabarás cansadísimo de conducir.

Con 2 días enteros ya puedes hacer la ruta redonda. El primer día puedes dedicarlo a conducir con calma por las carreteras panorámicas, parando a hacer fotos y visitando algún pueblo con encanto como Moustiers-Sainte-Marie. El segundo día lo dejas libre para la aventura: alquilar una canoa o patinete para adentrarte en el cañón desde el agua, o hacer alguna ruta de senderismo si te va el trekking.

Si tienes 3 días o más, vas a triunfar. Podrás recorrer tanto la margen norte (la Route des Crêtes) como la margen sur (la Corniche Sublime) sin prisas, hacer senderos míticos como el Blanc-Martel, disfrutar de un baño relajado en las playas del lago y descubrir los pueblos de los alrededores a ritmo lento.


Atención sanitaria en
Francia

Francia pertenece a la Unión Europea, y la tarjeta sanitaria europea te cubre, pero se queda bastante corta. En España, la sanidad es gratuita, pero en la mayoría de países de la Unión Europea tienen copagos, y tendrías que pagar un porcentaje del mismo.

Además, la tarjeta sanitaria europea no te cubre la repatriación en caso de accidente grave, o fallecimiento, ni el desplazamiento y alojamiento de un familiar en caso de hospitalización.

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Internet en Francia

Francia pertenece al espacio Schengen, así que tendrás roaming de tu compañía telefónica, pero piensa que tendrás datos limitados, así que si te quieres curar en salud, mejor pilla una eSIM de Holafly, que tiene datos ilimitados.

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Dónde dormir en Gargantas del Verdon

Moustiers-Sainte-Marie (uno de los pueblos más bonitos de Francia)

En este pueblo considerado uno de los más bonitos de Francia, tienes una habitación doble con baño privado, insonorización, vistas y wifi gratuito. Lo mejor es que está justo al lado de la cascada; es mágico. Tiene una valoración media de 8,7 sobre 10 y la noche cuesta 125€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verla. 

 

Les Salles-sur-Verdon (si eres amante del agua y las vistas)

A solo 5 minutos caminando del precioso lago, tienes una habitación doble con baño privado, desayuno incluido, vistas al jardín y aire acondicionado. Tiene una valoración media de 9,7 sobre 10 y la noche cuesta 115€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres echarle un vistazo. 

 

La Castellane (si te gustan los deportes de aventura)

Muy bien ubicado en un pueblo con mucho encanto, tienes una habitación doble con baño privado y vistas. El alojamiento tiene habitaciones libres de humo, terraza, wifi gratis, restaurante y habitaciones familiares. Tiene una valoración media de 8,4 sobre 10 y la noche cuesta 85€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verla. 

 

 

Qué hacer en las gargantas del Verdon 

Este cañón ofrece multitud de actividades para todos los gustos, así que aquí te voy a detallar todo lo que puedes hacer.

 

Lago de Esparron

Lago de Esparron

Lago de Esparron

 

Este fue el primer lugar al que fui y la verdad es que te deja sin palabras. Se trata de un lago artificial inmenso y precioso, con un agua de un color turquesa tan irreal y brillante que te sirve de introducción perfecta para todos los paisajes que te esperan en esta escapada. Lo mejor de este sitio es que combina la majestuosidad de la naturaleza con un montón de posibilidades para disfrutarlo, ya sea desde la orilla o metido de lleno en el agua.

 

Senderismo

Si además de agua te apetece gastar suela y vivir el cañón desde otra perspectiva totalmente distinta, la zona está repleta de rutas de trekking que quitan el hipo. Para mí, una de las opciones más recomendadas si buscas algo intermedio pero con vistas de infarto es el «Sendero de los Guardianes» (Sentier des Gardes). Esta ruta arranca cerca del puente de Galetas y sube por la vertiente sur del cañón, ofreciendo un recorrido de unas 3 horas en total (ida y vuelta) con unos 200 metros de desnivel.

El camino serpentea cuesta arriba entre la vegetación mediterránea y zonas boscosas hasta llegar a unos miradores naturales brutales. Desde arriba vas a tener una panorámica de pájaro espectacular: a un lado verás toda la inmensidad del lago de Sainte-Croix con su color azul eléctrico, y al otro verás cómo el río Verdon se encajona de forma salvaje entre los acantilados.

Es un recorrido algo exigente para las piernas en algunos tramos de subida, pero te aseguro que cada paso merece totalmente la pena cuando te asomas al abismo y contemplas la inmensidad del paisaje a tus pies.

 

Deportes acuáticos

En el mismo lago, justo al lado del famoso Pont du Galetas, vas a encontrar varias casetas donde alquilar de todo: kayaks, hidropedales (los míticos patinetes con tobogán incorporado), tablas de paddle surf o incluso pequeñas embarcaciones eléctricas que no requieren ningún tipo de carnet. Lo brutal de esto es que puedes empezar remando tranquilamente por el lago y, de repente, enfilar la desembocadura para adentrarte directamente en la garganta río arriba, navegando entre paredes de roca verticales de cientos de metros de altura. Es una auténtica pasada.

 

Zonas de baño

Si lo tuyo es simplemente relajarte, tumbarte al sol y desconectar, el lago está rodeado de playas de cantos rodados y zonas de césped espectaculares. Aunque hay muchos rincones salvajes a lo largo de la costa, las zonas con las playas más accesibles, amplias y cómodas para bañarse (y con parkings muy cerca) están en los alrededores de los pueblos de Les Salles-sur-Verdon y Bauduen.

 

Bajas gargantas del Verdon (Basses gorges du Verdon)

Bajas gargantas del Verdon

Bajas gargantas del Verdon

 

Si buscas una alternativa espectacular, con menos masificaciones que el cañón principal y un toque de aventura diferente, tienes que apuntarte la ruta de las Basses Gorges (las gargantas bajas). Este sendero es una auténtica joya y tiene una historia supercuriosa detrás, ya que discurre en gran parte por el antiguo camino del “guardia del canal”, el operario que en el siglo XIX se encargaba a diario del mantenimiento del canal de agua del Verdon. Caminar hoy en día por donde antes trabajaban a pie de cañón es una pasada.

Se trata de una ruta circular de unos 10,5kmen total con algo más de 350 metros de desnivel, que se suele completar en unas 3 o 4 horas dependiendo del ritmo. Es una excursión muy divertida para hacer en familia, pero con un aviso importante: los niños tienen que estar muy acostumbrados a caminar y ser responsables. Hay tramos largos donde caminas directamente sobre el murete de piedra del canal y el terreno cae a plomo sobre el río. Aunque hay pasamanos y cables de seguridad en las zonas más expuestas, si vas con peques hay que vigilarlos muy de cerca y llevarlos de la mano.

Por cierto, si viajas con mascota, un dato vital que debes apuntar es que los perros tienen la entrada totalmente prohibida en este sendero. Da igual que vayan atados con correa, que sean pequeños o que los lleves en mochila; al tratarse de una zona natural protegida para la conservación de la fauna local (especialmente de murciélagos que habitan en las cuevas), la normativa del parque es super estricta con esto y te pueden multar.

Lo divertido de este recorrido es que es de lo más variado y dinámico, por lo que no te aburres ni un segundo. Durante la caminata irás bordeando el río por pasarelas de madera ancladas a la propia roca caliza, subiendo escaleras metálicas y cruzando tres antiguos túneles excavados en la montaña que están completamente a oscuras.

La guinda del pastel llega a mitad de camino, cuando el sendero se desvía del río y sube por la colina hasta la preciosa ermita de Sainte-Maxime. Es un rincón idílico con una pequeña meseta de sombra que viene de perlas para sacar el bocadillo, descansar y disfrutar de unas vistas brutales del cañón desde las alturas antes de emprender el camino de bajada hacia el punto de inicio.

Te dejo aquí el track de wikiloc para que puedas hacer la ruta.

 

Consejo de hormiga: la ruta oficial empieza cruzando el puente que hay junto al parking del Museo de Prehistoria en el pueblo de Quinson, donde además puedes aparcar gratis. Mi recomendación de oro es que, al terminar la caminata, aproveches que estás allí mismo para acercarte a la base náutica de Quinson y alquilar una barquita eléctrica o un kayak. El agua en esta zona de las gargantas bajas es super calmada, parece un espejo verde esmeralda encajonado entre la vegetación, y recorrerla flotando después de haberla pateado desde arriba es el broche de oro perfecto para el día.

 

Cañón de Baudinard

Para huir del bullicio del gran cañón y descubrir un paisaje que parece sacado de una película de aventuras, el Cañón de Baudinard es la parada perfecta. Este desfiladero forma el primer tramo de las bajas gargantas del Verdon y consiste en un impresionante corredor de unos 13km de longitud. Es una verdadera «calle de agua» de un color turquesa que quita el sentido, encajonada entre imponentes acantilados y paredes rocosas completamente cubiertas de musgo y atravesadas por un montón de cuevas misteriosas.

Explorar el cañón en kayak o canoa

Navegar por aquí es una experiencia única porque las paredes del cañón están tan juntas que apenas entra la luz del sol en algunos tramos, creando un ambiente fresco, sombrío y mágico. Podrás ir remando a tu aire y descubriendo las diferentes grutas que se abren en la roca caliza. Eso sí, aunque algunas de estas cuevas son accesibles desde el agua, para adentrarse en ellas se recomienda ir siempre con un guía autorizado, ya que muchas de ellas están protegidas por su alto valor arqueológico y para no molestar a las colonias de murciélagos.

 

Rutas a pie por las alturas

Si prefieres mantener los pies en la tierra, también puedes hacer alguna caminata por los senderos que bordean la parte alta del cañón. Desde los miradores de Baudinard tendrás unas vistas de pájaro increíbles de este pasillo de agua turquesa abriéndose paso entre la piedra.

 

Consejo de hormiga: para entrar a navegar al Cañón de Baudinard, el mejor punto de partida es la base náutica de Montpezat, que da acceso directo al Lago de Sainte Croix. Desde allí puedes alquilar tu kayak o canoa y remar río arriba adentrándote directamente en las impresionantes paredes del cañón. El agua aquí está considerablemente más fría que en el gran Lago de Sainte-Croix debido a la presa hidroeléctrica que hay justo al inicio, y a veces puede haber algo de corriente. Conviene mirar el parte del tiempo antes de salir y llevar una sudadera fina o cortavientos en la mochila por si refresca a la sombra de las paredes de piedra.

 

Moustiers – Sainte Marie

Moustiers-Sainte Marie

Moustiers-Sainte Marie

 

Visitar este pueblo es un viaje en el tiempo. Clasificado oficialmente como uno de los más bonitos de Francia y construido a 630 metros de altitud, Moustiers-Sainte-Marie te recibe encajonado de forma espectacular entre dos colosales acantilados rocosos. Lo primero que te llamará la atención al levantar la vista es una estrella de metal que cuelga de una cadena de más de 100 metros de largo, suspendida en el aire entre las dos montañas. Cuenta la leyenda que la colocó un caballero medieval al regresar sano y salvo de las Cruzadas, y hoy en día sigue siendo el gran símbolo de este rincón mágico.

Callejear por sus preciosas calles empedradas, repletas de fuentes, fachadas de piedra y balcones llenos de flores, es una auténtica delicia. Mientras paseas, saldrán a tu paso sus dos grandes joyas culturales. Por un lado, la Iglesia de Notre-Dame de l’Assomption, el principal monumento histórico del pueblo, construida en el siglo XII y famosa por su imponente campanario románico de piedra porosa. Por otro lado, si te gusta la artesanía, no puedes pasar por alto el Museo de la Loza (Musée de la Faïence), donde se expone una colección de más de 400 piezas históricas que muestran por qué este pueblo se convirtió en la capital europea de la porcelana fina durante los siglos XVII y XVIII.

La experiencia más auténtica y memorable de Moustiers, sin embargo, requiere un pequeño esfuerzo físico. Se trata de la subida a la Capilla de Nuestra Señora de Beauvoir (Notre-Dame de Beauvoir), que parece vigilar el pueblo colgada desde lo alto de las rocas. Para llegar hasta ella tendrás que ascender por un vía crucis de 262 escalones de piedra desgastada. Te aseguro que el esfuerzo vale muchísimo la pena: las vistazas que se tienen desde arriba de los tejados de terracota del pueblo, el valle y el inicio del lago de Sainte-Croix al fondo son, sencillamente, inolvidables.

 

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Lago de Sainte – Croix

Kayak en las gargantas del Verdon

Kayak en las gargantas del Verdon

 

Aquí estuve pernoctando unos días, disfrutando de una estancia maravillosa con muy buenas vistas al lago. La verdad es que vale la pena pasearse alrededor del lago para descubrir sus diferentes rincones, pero la actividad estrella y lo que nadie se puede perder es alquilar un kayak para adentrarte en el cañón. Flotar entre esas inmensas paredes de roca es una experiencia increíble.

En la orilla, justo al lado del puente, verás varios puestos donde alquilan kayaks dobles y kayaks para una sola persona. También alquilan hidropedales (muchos de ellos con tobogán incorporado) y cómodos barquitos eléctricos que no requieren titulación si prefieres no remar. Los precios no son desorbitados y vale la pena cada céntimo por las vistas que tienes desde el agua.

Consejo de hormiga: lleva dinero en efectivo, ya que cuando fui yo, no aceptaban tarjetas en las casetas de alquiler debido a la falta de cobertura en plena naturaleza. Llevar billetes te asegurará no quedarte en tierra. Por cierto, si hace calor durante tu visita, aprovecha para bañarte en el lago; sus aguas limpias de color turquesa son perfectas para darte un buen chapuzón y refrescarte.


Barranquismo por el cañón de Ferné

Si buscas aventura de la buena, el barranquismo en el cañón de Ferné te va a encantar. Lo mejor de esta actividad es que se divide en dos tramos totalmente diferentes, combinando las alturas con el agua.

En el primer tramo te toca enfrentarte a la roca: hay una serie de rápeles que van desde los 10 hasta los 30 metros de altura, donde irás bajando con cuerda junto a varias cascadas y sorteando las paredes del desfiladero.

Una vez que terminas de rapelar y llegas abajo, empieza el segundo tramo, que es pura diversión. Te meterás de lleno en un agua de un color verde precioso en el que vas a disfrutar de unas buenas horas flotando, nadando, saltando y dejándote llevar por la corriente del río. Es una experiencia súper emocionante, perfecta para pasar un día diferente y experimentar la parte más salvaje del cañón.

Te dejo aquí la empresa que lo organiza por si te animas.

 

Puente de Galetas

Este puente se encuentra en la carretera del lago de Sainte-Croix y es, sin ninguna duda, uno de los lugares más fotografiados de las gargantas del Verdon. Su ubicación es estratégica y las postales que se consiguen desde aquí son una auténtica pasada.

Lo bonito de este punto es el contraste que ofrece: desde allí se ve la inmensidad del lago por un lado, pero también tienes la impresionante entrada del cañón por el otro, con los kayaks flotando entre los acantilados. Vale muchísimo la pena detenerse un rato para admirar las vistas, hacer unas cuantas fotos y contemplar el color tan brutal que tiene el agua desde las alturas.

 

Ruta Blanc Martel

Sendero Blanc Martel

Sendero Blanc Martel

 

Esta es la ruta más famosa de esta zona y una de las experiencias de senderismo más increíbles de toda Francia. Se trata de un recorrido exigente de unos 15km en total que conecta el Chalet de la Maline con el Point Sublime. Al discurrir por el mismísimo corazón del cañón, te enfrentarás a un buen desnivel y a un montón de escalones de piedra y metal (incluyendo las famosas e imponentes escaleras de la Brecha de Imbert). Completar la ruta te ocupará entre 6 y 7 horas dependiendo de tu forma física, por lo que hay que tomárselo con calma.

La logística de esta ruta es muy particular porque es un sendero lineal, no circular. En los meses de primavera y verano (la temporada fuerte) hay un servicio de lanzadera (autobús) que te lleva desde el pueblo de La Palud-sur-Verdon hasta el Chalet de la Maline, que es donde comenzarás la ruta. Por la tarde, al terminar el camino, tendrás otra lanzadera esperándote en el Point Sublime para llevarte de nuevo al pueblo.

Bajo ningún concepto intentes hacer la ruta de ida y vuelta a pie porque te tomará demasiadas horas y es una paliza inhumana. Es fundamental que calcules bien los tiempos de caminata y no te entretengas en exceso para asegurarte de que podrás llegar a la última lanzadera, porque si no te quedarás tirad@ en el punto final. Si decides ir fuera de los meses en los que funciona este autobús, tendrás que organizar la logística por tu cuenta, por ejemplo, dejando un segundo coche de apoyo que te recoja en el Point Sublime o contratando un taxi local con antelación.

Te dejo aquí la web con toda la info de la ruta, el horario de las lanzaderas y para que puedas reservar, ya que si no lo reservas, te quedarás sin plaza. En verano se llenan rápidamente.

 

Ruta des Crètes (D23)

Esta carretera que forma una circular de 24km, y tiene 14 miradores increíbles es la ruta más conocida de la zona. Y es que es brutal.

Estos son los mejores miradores, pero no te pierdas todos los demás:

  • El mirador de Trescaïre: aquí el acantilado se alza 400 metros sobre el Verdon.
  • Belvédère de la Dent d’Aire: muy conocido por la observación de buitres. Es una pasada cuando ves uno.
  • La Carelle: aquí puedes ver escaladores.

 

Tardarás unas 2 horas en completar la vuelta de la ruta, incluido las paradas. Para hacer esta ruta te aconsejo hacerlo en el sentido de las agujas del reloj, ya que hay un tramo que es de sentido único.

 

Col d’Illoire

Este mirador es un lugar brutal para admirar las gargantas del Verdon. Situado en plena carretera de la Corniche Sublime, a nada más y nada menos que 300 metros de altura sobre el río, es una parada obligatoria en la ruta.

Cuenta con un espectacular balcón en voladizo que se asoma directamente al desfiladero. Asomarse a su barandilla te da una sensación de vértigo e inmensidad increíble al ver la caída a plomo y el río Verdon fluyendo allá abajo.

Desde este punto privilegiado tendrás una panorámica brutal: por un lado, verás cómo el río se va encajonando con fuerza entre las inmensas paredes de roca del cañón y, por el otro, contemplarás una vista espectacular del imponente Lago de Sainte-Croix abriéndose al fondo del valle. Es el sitio perfecto para hacer fotos de postal.

Consejo de hormiga: el mirador es súper accesible porque cuenta con una zona de parking gratuito justo al lado, así que no hay que caminar prácticamente nada para disfrutar del espectáculo. Mi recomendación de oro para tus lectores es que intenten cuadrar la visita durante el atardecer. Ver cómo el sol se esconde reflejándose en el agua turquesa del lago mientras las últimas luces del día tiñen de naranja las paredes del cañón es una de las postales más mágicas y románticas de todo el viaje.

 

Ruta Sentiers des Pecheurs

Sentier des Pecheurs

Sentier des Pecheurs

 

Esta es otra de las rutas que hice durante los días que recorrí las gargantas y me pareció una auténtica joya. Se trata de un recorrido circular de unos 7,7 km con unos 450 metros de desnivel. Es una caminata con carácter: el terreno te exige primero bajar en picado por la ladera hasta llegar al mismo cauce del río, para luego tener que recuperar toda esa altura en una subida final que te hará sudar la camiseta.

El paisaje durante todo el camino es brutal. A medida que desciendes, disfrutas de unas vistas espectaculares de la garganta desde abajo, rodeado de vegetación mediterránea. La gran recompensa llega cuando alcanzas la orilla del Verdon: es el lugar idílico para hacer una parada, descansar y darte un buen chapuzón en sus aguas cristalinas con las imponentes montañas calizas recortándose de fondo… una estampa increíble que se te queda grabada en la retina.

Tras refrescarte, el sendero inicia el camino de regreso cuesta arriba. En este tramo de vuelta la ruta pasa junto a una cascada preciosa que brota de las rocas calizas. Eso sí, para mi mala suerte, cuando fui no llevaba ni una gota de agua.

Te dejo aquí el track de wikiloc.

 

Rafting en las gargantas del Verdon

Las gargantas se dividen en tres tramos. El tramo del centro del Verdon es donde se ofrecen la mayoría de las rutas de rafting, y además es apto para todos los públicos, tanto principiantes como excursiones más deportivas.

Te dejo aquí una web para que eches un vistazo a esta actividad.

 

Lago de Castillon

Con un color azul esmeralda bellísimo y rodeado de imponentes montañas de aspecto alpino, este lago es una auténtica pasada. Al estar situado un poco más arriba del mapa que el famoso Sainte-Croix, suele ser un rincón mucho más tranquilo y relajado, ideal para desconectar. Es un entorno perfecto donde puedes bañarte, caminar por los senderos de los alrededores y rodear el lago en coche o en bici disfrutando de unos paisajes de postal.

Si viajas en familia o simplemente buscas comodidad a la hora de darte un chapuzón, el lago cuenta con tres playas principales que están vigiladas por socorristas durante los meses de verano:

  • La bahía de Cheiron (la más cercana al animado pueblo de Castellane).

  • La playa de Touron (situada al norte, en Saint-André-les-Alpes).

  • La playa de Plan (ubicada en el encantador pueblo de Saint-Julien-du-Verdon).

Evidentemente, como ocurre en los anteriores lagos de la ruta, aquí también puedes alquilar un kayak, una canoa o un hidropedal para navegar por sus aguas en calma. Remar rodeado de pinos y montañas te permite tener otra perspectiva completamente diferente y espectacular de este rincón natural.

 

Ruta de l’Imbut

Ruta de l'Imbut

Ruta de l’Imbut

 

El sendero de l’Imbut tiene la fama de ser uno de los más difíciles de las gargantas del Verdon, pero también es, sin duda, uno de los más bonitos. En mi caso, decidí adaptarlo a mis circunstancias: mi gata Cleo se había quedado sola en la camper, hacía bastante calor y no quise arriesgarme a seguir por el tramo más técnico y peligroso, así que decidí dar la vuelta a mitad de camino.

Aun así, modificando el recorrido y sin pasar por la parte más difícil, me salió una ruta espectacular de 20,34 km con 568 metros de desnivel. Es un sendero exigente, por lo que te doy un aviso importante: no lo intentes si no estás acostumbrad@ a caminar por montaña. Sin embargo, te aseguro que incluso haciendo mi versión de ida y vuelta pasas por unos tramos alucinantes de la garganta.

Vale muchísimo la pena recortarla si no quieres ir más allá o el cuerpo no te pide meterte en zonas demasiado expuestas. Durante el camino atravesarás zonas de bosque frondoso, cruzarás un fotogénico puente metálico curvado (la Pasarela de Estellié), caminarás bajo cornisas de roca impresionantes y bordearás el río, contemplando unas aguas de un color increíble donde además podrás aprovechar para darte un buen baño. Una ruta brutal.

Te dejo aquí el track de wikiloc por si quieres hacer esta ruta.

Consejo de hormiga: la logística de esta ruta es clave. El sendero empieza junto al Hotel de los Cavaliers (en la carretera D71). Yo tuve mucha suerte y pude aparcar en el mismo inicio de la ruta, pero para lograrlo tuve que llegar bien temprano. Ten en cuenta que el espacio para coches es muy limitado en los arcenes y, al ser una carretera estrecha y de un solo sentido en muchos tramos, si no pillas sitio allí te resultará imposible hacer la excursión.

 

Más rutas de senderismo

Evidentemente hay muchísimas más rutas de senderismo repartidas por todo el parque natural, desde paseos familiares muy sencillos hasta senderos de alta montaña que te exigirán un día entero. Como las opciones son casi infinitas y el estado de los caminos puede variar según la época del año, te aconsejo que te pases por alguna de las oficinas de turismo de la zona, como la de Moustiers-Sainte-Marie, La Palud-sur-Verdon o Castellane.

Allí el personal es súper amable y podrán informarte al detalle de todas las rutas que puedes hacer según tu nivel, el tiempo que tengas y si viajas con niños o mascotas. Además, te darán mapas actualizados, te avisarán de si hay algún sendero cerrado por desprendimientos y te recomendarán los mejores rincones secretos que no salen en las guías típicas de internet.

 

Vistas a los campos de lavanda desde la meseta de Valensole

Campo de lavanda

Campo de lavanda

 

Si buscas la postal definitiva de la Provenza, las vistas a los campos de lavanda desde el Pleateau de Valensole,te van a dejar sin palabras. Esta inmensa meseta es conocida mundialmente por el maravilloso espectáculo de color y aroma que ofrece cuando sus campos florecen, convirtiéndose en una parada totalmente imprescindible en tu viaje si quieres ver la lavanda en todo su esplendor.

Geográficamente está muy bien situada, ya que se ubica justo entre Manosque y el Lago de Sainte-Croix, sirviendo como la antesala perfecta antes de adentrarte en las Gargantas del Verdon. Si vas a recorrerla en coche, apunta bien las coordenadas de los tres puntos más pintorescos y fotogénicos de la meseta:

  • La carretera D56 en el cruce con la D952 (entre Puimoisson y Valensole): es una de las zonas más icónicas de la región. Aquí encontrarás los campos más llanos e infinitos, perfectos para capturar las hileras de lavanda perdiéndose en el horizonte, además de varias destilerías tradicionales que puedes visitar.

  • La carretera D6: un tramo espectacular donde te puedes parar en casi cualquier apartadero. Los paisajes son una pasada porque la lavanda suele combinarse con campos gigantescos de girasoles, creando un contraste salvaje entre el color morado y el amarillo brillante.

  • La carretera D8: una ruta preciosa que cuenta con muchos miradores naturales y espacios amplios en el arcén para detener el coche de forma segura, caminar unos pasos y disfrutar del paisaje con total tranquilidad.

 

Consejo de hormiga: el momento cumbre para visitar la meseta de Valensole va desde mediados de junio hasta mediados de julio. A partir de la segunda quincena de julio comienza la recolección a gran escala y las máquinas empiezan a cortar las plantas, por lo que viajar a finales de julio o en agosto ya es demasiado tarde para ver este espectáculo morado.

 

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