Qué ver en Luxemburgo país: 3 itinerarios según tus días

Luxemburgo (país)

Luxemburgo es uno de los países más pequeños de Europa, pero también uno de los más completos para una escapada de pocos días. Castillos medievales, rutas de senderismo, pueblos con encanto y una capital sorprendentemente bonita hacen que sea un destino perfecto para recorrer con calma, pero sin grandes distancias. Te va a encantar.

En este post te cuento qué ver en Luxemburgo, con itinerarios de 2, 3 y 5 días, consejos prácticos y una selección de los lugares imprescindibles para organizar tu viaje según el tiempo que tengas. Al final encontrarás también un mapa con todos los puntos mencionados para que te resulte más fácil planificar la ruta.

Si vas a Luxemburgo en noviembre o diciembre, podrás ver los mercados navideños, así que echa un vistazo al post que he escrito. 

Si tienes pensado pasar a Alemania, echa un ojo a los artículos que he escrito de este país.

 

Todos los enlaces que llevan a terceros son afiliados. A ti no te suponen ningún gasto extra, pero a mí me dan una pequeña comisión para que pueda seguir dedicando horas en escribir posts como este, y te ayude a organizar tu próximo viaje.  

 

 

Itinerarios por Luxemburgo

Estos son los mejores itinerarios según los días que dispongas.

 

Luxemburgo en 2 días 

Día 1 – Ciudad de Luxemburgo

  • Casco histórico

  • Casamatas del Bock

  • Barrio del Grund

  • Puentes y miradores

 

Día 2 – Müllerthal

  • Echternach

  • Senderos y formaciones rocosas

  • Cascadas

 

Luxemburgo en 3 días

Día 1

  • Ciudad de Luxemburgo

Día 2

  • Müllerthal

  • Echternach

  • Gorges du Loup

 

Día 3

  • Castillo de Vianden

  • Bourscheid

  • Esch-sur-Sûre

 

Luxemburgo en 5 días 

Día 1

  • Ciudad de Luxemburgo

Día 2

  • Müllerthal

  • Echternach

  • Gorges du Loup

 

Día 3

  • Larochette

  • Vianden

  • Boursheid

 

Día 4

  • Norte rural
  • Esch-sur-Sûre

  • Clervaux

 

Día 5

  • Valle del Mosela

  • Pueblos vinícolas

  • Schengen

 

Consejos prácticos para ir a Luxemburgo


Cómo llegar a
Luxemburgo

La aerolínea nacional de Luxemburgo, Luxair, tiene conexiones directas entre Luxemburgo y las principales ciudades europeas.

El aeropuerto de Findel está situado a tan solo seis kilómetros del centro de la ciudad, cuenta con más de una docena de aerolíneas que ofrecen vuelos diarios o varias veces por semana a Luxemburgo.

También puedes llegar en tren o en bus (Flixbus) desde París o Frankfurt, donde quizás encontrarás vuelos más económicos a esas ciudades.

Si vas en coche, las autopistas A1, A3 y A6 conectan Luxemburgo con Francia, Bélgica y Alemania.

 

¿Cuál es la mejor época para ir a Luxemburgo?

La mejor época para visitar Luxemburgo es de mayo a septiembre, cuando el clima es agradable, hay menos gente y los paisajes están en su mejor momento. El verano (julio-agosto) es también una buena opción por los días largos, aunque es la temporada alta, suele haber más turismo, y algo más de lluvia.

Consejo de hormiga: si te falta algo de equipo para tu viaje, he dejado una selección con los imprescindibles (para viajar en avión o camper, con o sin mascota) en mi tienda de Amazon. Comprando desde ahí me ayudas a seguir creando estas guías sin que a ti te cueste más.

 

¿Cuánto tiempo dedicarle a Luxemburgo?

Luxemburgo es un país pequeño y fácil de recorrer, por lo que con 2 o 3 días puedes ver lo más importante, especialmente la capital y alguna excursión cercana.

Si dispones de 4 o 5 días, el viaje resulta mucho más completo y te permite añadir zonas como la región del Müllerthal, el valle del río Mosela y algunos de los castillos más bonitos del país, como Vianden o Bourscheid, sin ir con prisas.

Para estancias más largas, Luxemburgo se puede combinar fácilmente con Bélgica, Francia o Alemania, o bien dedicar más tiempo a rutas de senderismo y pueblos menos turísticos.

 

¿Qué idiomas se habla en Luxemburgo?

En Luxemburgo se hablan tres idiomas oficiales: luxemburgués, francés y alemán. El luxemburgués es la lengua propia del país y la que usa la gente entre ellos en el día a día. El francés es el idioma dominante en la administración, restaurantes y carteles, y el alemán se usa mucho en prensa, colegios y medios.

A esto se suma que el país es muy internacional, así que el inglés se usa muchísimo, sobre todo en la capital. Y, además, hay una comunidad portuguesa enorme, así que el portugués también se escucha por todas partes: en la calle, tiendas, transporte público…

Ya no tienes excusa para no viajar.


¿Cómo moverse por
Luxemburgo?

Para moverte por Luxemburgo, puedes utilizar el transporte público, que es gratuito, e incluye autobuses, tranvías y trenes.

También puedes alquilar una bicicleta o caminar, ya que muchas áreas son accesibles a pie.

Para mayor comodidad y no depender de horarios del transporte público, te aconsejo alquilar un coche.

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Atención sanitaria en Luxemburgo

Luxemburgo pertenece a la Unión Europea, y la tarjeta sanitaria europea te cubre, pero se queda bastante corta. En España, la sanidad es gratuita, pero en la mayoría de países de la Unión Europea tienen copagos, y tendrías que pagar un porcentaje del mismo.

Además, la tarjeta sanitaria europea no te cubre la repatriación en caso de accidente grave, o fallecimiento, ni el desplazamiento y alojamiento de un familiar en caso de hospitalización.

Te aconsejo que viajes con IATI. Nosotras estamos aseguradas con ellos, y viajamos muy tranquilas.

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Internet en Luxemburgo

Luxemburgo pertenece al espacio Schengen, así que tendrás roaming de tu compañía telefónica, pero piensa que tendrás datos limitados, así que si te quieres curar en salud, mejor pilla una eSIM de Holafly, que tiene datos ilimitados.

Nosotras viajamos con Holafly, que tiene tarjetas e-SIM. Con tan solo escanear el código QR, ya tendrás conexión. ¡Es súper cómodo!

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Imprescindibles de Luxemburgo si es tu primera vez

Si dispones de pocos días, estos lugares resumen lo mejor del país.

  • Ciudad de Luxemburgo

  • Casamatas del Bock

  • Müllerthal

  • Castillo de Vianden

  • Bourscheid

  • Echternach

 

NOTA: más abajo te he dejado varios itinerarios y, también una lista completa por zonas con todos los lugares para ampliar la ruta según el tiempo disponible.

 

Dónde dormir en Luxemburgo

Coger alojamiento en la ciudad de Luxemburgo si piensas recorrer el país, no es aconsejable. A continuación te indico las paradas que deberías hacer en tu roadtrip.

Esch-sur-Alzette

En pleno Esch-Belval tienes una habitación doble con baño privado, wifi gratuito, y aire acondicionado. Tiene una nota media de 8,1 sobre 10, y la noche cuesta 110€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres echarle un vistazo. 


Echternach

Tienes una habitación doble con vistas al jardín, baño privado, y terraza, en un bed and breakfast. El alojamiento tiene jardín, terraza, bar, y parking privado gratuito. Tiene una nota media de 9,1 sobre 10, y la noche cuesta 130€ (sin desayuno incluido), o 159€ (con desayuno incluido para dos personas).

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verlo.

 

Esch-sur-Sûre

En pleno casco antiguo tienes una habitación doble confort, con desayuno incluido, baño privado, acceso diario al spa, parking incluido gratuito. El alojamiento tiene un restaurante grastronómico con platos preparados con productos regionales. También cuenta con un pub, una terraza protegida del viento y una bodega. Puedes alquilar tablas de surf y bicicletas de montaña, o disfrutar de una sesión de ejercicio en el gimnasio del hotel.

Tiene una nota media de 8,2 sobre 10, y la noche cuesta 165€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres echarle un vistazo. 

 

Luxemburgo ciudad

A unos 3km del centro tienes una habitación doble con baño privado, insonorización, wifi gratis, y parking privado. También tiene una terraza solárium. Tiene una valoración media de 8,3 sobre 10, y la noche cuesta 125€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres echarle un vistazo. 

 

Si buscas algo más céntrico, a unos cinco minutos del centro tienes una habitación doble confort, con baño privado, insonorización, wifi gratuito, y parking privado. El alojamiento tiene un restaurante con una terraza. Tiene una nota media de 8,2 sobre 10, y la noche cuesta 160€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verlo.


Qué ver en
Luxemburgo

A pesar de su pequeño tamaño, Luxemburgo ofrece una gran variedad de lugares que ver y experiencias diferentes en muy pocos kilómetros. Desde una capital con un casco histórico sorprendente hasta regiones naturales ideales para hacer senderismo, pasando por castillos medievales, pueblos tranquilos y paisajes de viñedos, es un país que se presta mucho a recorrerlo por zonas.

A continuación te muestro qué ver en Luxemburgo, organizado por regiones para que te resulte más fácil planificar la ruta según el tiempo que tengas y combinar visitas urbanas, naturaleza y algunos de los lugares más bonitos del país.

ZONA 1: Ciudad de Luxemburgo y alrededores

Luxemburgo

Luxemburgo ciudad

Luxemburgo ciudad

Luxemburgo ciudad es una mezcla súper curiosa entre historia, modernidad y naturaleza. Es una capital pequeñita, muy manejable, pero con un ambiente elegante y multicultural que se nota desde el primer paseo. La parte alta, el casco antiguo, está llena de calles tranquilas, plazas cuidadas y edificios históricos que te van llevando de un mirador a otro. Uno de los más famosos es el Chemin de la Corniche, conocido como “el balcón más bonito de Europa”, desde donde se ve el valle del río y todo el barrio del Grund.

El Grund, por cierto, es una de las zonas más especiales de la ciudad: un barrio bajito, casi metido en un pequeño cañón, lleno de casitas tradicionales, terrazas y rincones fotogénicos. Para entender bien la historia de la ciudad, lo mejor es entrar en las Casemates del Bock, unos túneles defensivos excavados en la roca que forman un laberinto impresionante.

Además, Luxemburgo ciudad funciona de maravilla: el transporte público es gratuito (como en el resto del país), edificios modernos y espacios culturales. Es una capital que se recorre sin prisas, perfecta para dedicarle un día entero paseando, entrando en algún museo si te apetece y disfrutando de sus miradores.


ZONA 2: Müllerthal – Pequeña Suiza

Qué ver en Luxemburgo - Mullerthal, "La Pequeña Suiza"

Mullerthal, «La Pequeña Suiza»

La región del Müllerthal, conocida como la “Pequeña Suiza” de Luxemburgo, para mí es una de las zonas más bonitas del país, así que si eres amante de la naturaleza, aquí encontrarás rutas de senderismo entre bosques y formaciones rocosas, cascadas y pequeños pueblos con mucho encanto, lo que la convierte en una visita imprescindible si quieres conocer el lado más natural de Luxemburgo.

Echternach

Echternach es una de esas ciudades que te atrapan sin hacer ruido. Es la localidad más antigua de Luxemburgo y eso se nota en cada rincón: en las calles del casco histórico, en las fachadas antiguas y, sobre todo, en la impresionante basílica de San Willibrord, que marca el ritmo de la ciudad desde hace siglos.

Pasear por Echternach es muy agradable. El centro es pequeño, lleno de terrazas, tiendas locales y plazas con mucho ambiente. Tiene ese equilibrio entre lugar histórico y pueblo tranquilo donde apetece sentarse con un café y simplemente mirar alrededor. Además, junto al casco urbano está el lago de Echternach, perfecto para dar un paseo más relajado o desconectar un rato del ajetreo.

Otra cosa que hace especial a Echternach es su ubicación: está justo a la entrada de la Pequeña Suiza luxemburguesa, así que es un punto ideal para dormir, organizar rutas a pie o usarlo como base para explorar toda esa zona de bosques y formaciones rocosas tan características.

Cascada Schiessentümpel

Cascada Schiessentümpel

Cascada Schiessentümpel

La cascada Schiessentümpel es probablemente la imagen más icónica de toda la Pequeña Suiza de Luxemburgo. No es una cascada enorme, pero tiene un encanto difícil de superar: el agua cae en varios saltos entre rocas cubiertas de musgo, y justo encima está el famoso puente de piedra con barandilla de madera que parece sacado de un cuento.

El entorno es precioso, todo rodeado de bosque, con un sonido constante del agua y senderos que avanzan entre rocas y árboles. Es una parada muy fácil de hacer, tanto si vas a pie por el Mullerthal Trail como si te acercas solo para verla. Desde el pequeño parking más cercano hay un paseo corto (unos 600 metros), así que no necesitas hacer una ruta larga si no quieres.

Consejo de hormiga: es fácil pasarla de largo. Desde el parking habilitado puedes ir siguiendo la carretera, y cuando veas un puente a mano izquierda (a unos 600 metros del parking), crúzalo, ahí abajo, a la derecha, está la cascada.

Castillo de Beaufort

El castillo de Beaufort es uno de esos lugares que sorprenden nada más llegar. Está rodeado de bosques y tiene un ambiente muy especial, con ese punto misterioso que tienen las ruinas grandes y bien conservadas. Lo primero que llama la atención es su estructura alargada y las enormes paredes que aún se mantienen en pie, que te dan una idea de lo imponente que debió de ser cuando estaba en pleno uso.

Su historia empieza en la Edad Media, aunque a lo largo de los siglos se fue ampliando y transformando, así que mientras lo recorres vas viendo diferentes estilos superpuestos. Lo mejor es que aquí puedes entrar a tu ritmo, asomarte a los pasadizos, subir a las torres y descubrir pequeños rincones sin prisas. Además, al estar en plena Pequeña Suiza de Luxemburgo, la visita encaja muy bien si estás haciendo rutas por la zona, porque todo el entorno es precioso.

Justo al lado está el castillo renacentista, mucho más moderno y elegante. Este solo abre en verano y se ve por dentro con visita guiada, y contrasta muchísimo con las ruinas medievales de al lado. Entre un castillo y otro, Beaufort te permite ver en un solo sitio dos épocas completamente distintas de la historia luxemburguesa.

Dentro del castillo antiguo hay un bar donde puedes tomar algo.

Consejo de hormiga: en el castillo fabrican y venden un licor propio llamado Cassero y está hecho a base de grosellas negras, pruébalo. Yo compré uno, está muy rico.

Gorges du Loup 

Gorges du Loup 

Gorges du Loup

Les Gorges du Loup es otro de esos rincones de la Pequeña Suiza que sorprenden por lo diferente que es del resto del paisaje; a mí me encantó.

No es una ruta larga, pero sí muy especial: se trata de una especie de pasadizo natural, un desfiladero estrecho entre paredes de roca que se elevan a ambos lados y que te hace sentir como si entraras en un pequeño cañón escondido en medio del bosque.

Yo hice la ruta desde el camping municipal; es una circular de 5km. Puedes hacerla desde el pueblo de Echternach, aunque tendrás que sumar esa distancia de ida y de vuelta al pueblo.

El camino es fresco, sombrío y muy tranquilo, perfecto para desconectar y disfrutar del ambiente tan característico de esta zona de Luxemburgo. Las paredes están cubiertas de musgo, el suelo suele estar húmedo y el sonido del bosque lo envuelve todo. Es de esos lugares donde el paisaje cambia a cada paso.


ZONA 3: Región del Valle del Mosela

El valle del río Mosela es una de las regiones más tranquilas y agradables que ver en Luxemburgo. Sus paisajes de viñedos, pueblos a orillas del río y ambiente relajado hacen que sea una excursión perfecta para combinar naturaleza, paseos sin prisas y alguna visita cultural, como el emblemático pueblo de Schengen.

Schengen

Schengen

Schengen

 

Seguro que te suena el “espacio Schengen”; es conocido por dar nombre al acuerdo que cambió la forma de viajar por Europa. Fue aquí, en 1985, donde cinco países firmaron el Acuerdo de Schengen, que permitió la libre circulación entre sus territorios y dio origen al actual espacio Schengen. Desde entonces, este rincón tranquilo rodeado de viñedos se convirtió en un símbolo de libertad y unión europea.

Pasear por Schengen es recorrer un lugar pequeño pero cargado de historia.

A orillas del río se encuentra el Centro Europeo Schengen, Es el corazón del pueblo y una parada imprescindible. Este museo moderno cuenta, de forma interactiva, cómo nació el Acuerdo de Schengen y cómo ha evolucionado el espacio europeo sin fronteras. Hay exposiciones, fotografías históricas y un mapa con todos los países miembros. La entrada cuesta 5€.

Justo enfrente del Centro Europeo se encuentra el Monumento a los signatarios del Acuerdo; tres columnas de acero que representan los tres países fronterizos (Luxemburgo, Francia y Alemania) y los cinco países que firmaron el acuerdo en 1985. Es el punto más emblemático y fotogénico del pueblo.

El Puente de Schengen une Luxemburgo con Alemania cruzando el Mosela. Lo más curioso es que puedes cruzar a pie de un país a otro en pocos segundos, sin controles ni fronteras, justo el espíritu que nació aquí.

El Monumento del Acuerdo de Schengen son tres placas y la bandera de la Unión Europea. Fue inaugurado en 2010 para conmemorar los 25 años del Acuerdo de Schengen.
Las tres placas metálicas representan a los tres países que se tocan en este punto (Luxemburgo, Alemania y Francia), y en ellas se grabaron los nombres de los cinco Estados fundadores del espacio Schengen (Luxemburgo, Francia, Alemania, Bélgica y Países Bajos).

El castillo de Schengen es una elegante residencia a orillas del Mosela que hoy funciona como hotel boutique. Aunque sus orígenes se remontan al siglo XIV, el edificio actual es del siglo XIX y ha sido completamente restaurado. No se puede visitar por dentro a menos que te alojes allí.

 

Región de Mosela

La región del Mosela, justo al sur de donde Alemania se une con Luxemburgo, es un auténtico paraíso para los amantes del vino y los paisajes tranquilos. A lo largo del río, los viñedos se extienden por las laderas formando terrazas perfectas, y los pueblos parecen sacados de una postal. Es una zona ideal para recorrer sin prisa, probando algún vino blanco, sobre todo el Riesling, el orgullo local, y disfrutando de la calma del valle.

 

ZONA 4: Norte del país y castillos

El norte del país es una de las zonas más interesantes para descubrir el pasado medieval de Luxemburgo; a mí me encantó, y creo que vale la pena acercarse. Castillos imponentes, pueblos tradicionales y paisajes verdes se suceden a lo largo de esta región, donde destacan lugares como Vianden o Bourscheid y la conocida ruta de los castillos, ideal para recorrer en coche.

 

Ruta de los Siete Castillos

La Ruta de los Siete Castillos (Vallée des Sept Châteaux) es uno de los recorridos más bonitos y emblemáticos de Luxemburgo. Atraviesa el valle del Eisch, al noroeste del país, una zona verde y tranquila llena de bosques, colinas suaves y pueblos con encanto. A lo largo de unos 37 kilómetros, esta ruta une siete castillos que resumen perfectamente la historia medieval luxemburguesa.

Los castillos del recorrido son: Mersch, Schoenfels, Hollenfels, Ansembourg (el Grande y el Petit), Koerich y Septfontaines. Algunos están en ruinas, otros bien conservados o incluso habitados, pero todos tienen su encanto. Se puede hacer el recorrido en coche, en bicicleta o incluso a pie por tramos señalizados, disfrutando del paisaje del llamado “Valle de los Siete Castillos”.

Es una ruta ideal si te gustan los lugares históricos sin multitudes, los caminos rurales y los paisajes con mucha calma. En poco tiempo pasas de un castillo a otro, y cada parada cuenta una parte distinta de la historia de Luxemburgo: desde fortalezas medievales hasta residencias nobles de estilo barroco.

NOTA: a continuación te hablo de ellos.

 

Castillo de Ansembourg

Castillo de Ansembourg

Castillo de Ansembourg (el grande y el pequeño)

 

De la ruta de los Siete Castillos, este es el que más me ha gustado. He de decir que hay dos castillos de Ansembourg: el grande, y el pequeño.

Yo visité el grande, y para mí es uno de los más elegantes y diferentes de la ruta. A diferencia de otros castillos medievales en ruinas, este es más bien un palacio barroco, rodeado de jardines y fuentes que le dan un aire mucho más refinado.

Fue construido en el siglo XVII por la familia Marchant et d’Ansembourg, que lo transformó con el tiempo en una lujosa residencia. Los jardines están inspirados en el estilo francés, con esculturas, escaleras simétricas y parterres muy cuidados. Aunque el castillo es de propiedad privada y no se puede visitar por dentro, se puede pasear por el exterior y disfrutar de las vistas a los jardines desde la entrada principal.

El entorno es precioso: bosques, colinas y el pequeño valle del Eisch rodeando la propiedad. Es un lugar muy tranquilo y fotogénico, ideal para una parada corta o un paseo relajado. Si te gusta la arquitectura y los jardines con historia, este castillo es una de las paradas más bonitas de la ruta.

Hay un parking habilitado gratuito.

NOTA: el Pequeño Castillo de Ansembourg es más antiguo (siglo XIII–XIV) y fue una fortaleza medieval. Se encuentra un poco más arriba del valle, rodeado de bosque, y no está abierto al público, aunque se puede ver desde el exterior. Es más sobrio, de piedra, y refleja la época en la que los castillos servían sobre todo para defensa.


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Castillo de Koerich

Las ruinas del castillo de Koerich se encuentran en el pequeña valle del río Goeblange y es uno de los castillos de llanura más típicos de Luxemburgo. Destaca su imponente torre (llamada “torre de las brujas”) y los muros exteriores casi cuadrados, que forman un conjunto muy armonioso junto a la iglesia barroca y las casas antiguas del pueblo.

La construcción empezó a finales del siglo XII, y el estilo original de la torre y los muros es románico tardío. Más tarde, hacia 1300, se hicieron cambios en estilo gótico y, entre 1380 y 1385, Gilles d’Autel-Koerich añadió un palacio gótico y dos torres rectangulares. En 1728, el ala sur se transformó al estilo barroco. Desde finales del siglo XVIII, ningún señor de Koerich vivía allí y el castillo empezó a deteriorarse.

Hoy en día es el único castillo del Valle de los Siete Castillos que tiene acceso gratuito. Puedes acceder a la mazmorra a través de un puente metálico que va desde la entrada original a la torre.

Hay un parking amplio gratuito donde podrás aparcar justo al lado del castillo. La visita no te llevará más de media hora. Abre cada día de 9h a 18h. Hay un parking gratuito.

Consejo de hormiga: sinceramente, tras haber recorrido los otros castillos de la ruta de los Siete Castillos, si vas just@ de tiempo, puedes saltarte el de Koerich.


Castillo Hollenfels

Castillo Hollenfels

Castillo Hollenfels

El castillo de Hollenfels es uno de los más impresionantes del valle del Eisch. Se alza sobre una colina rodeada de bosque y domina todo el paisaje con su gran torre medieval, visible desde lejos.

Su historia se remonta al siglo XI, cuando se construyó la primera fortaleza para vigilar el valle. A lo largo de los siglos pasó por diferentes familias nobles y fue ampliado varias veces. En el siglo XIX se restauró y, hoy en día, el castillo pertenece al Estado luxemburgués y se utiliza como centro juvenil y albergue, por lo que no siempre está abierto al público general, aunque sí se puede visitar el exterior y parte del recinto con cita previa o en actividades organizadas.

El entorno es precioso: caminos de senderismo que parten desde el pueblo, vistas panorámicas desde la base del castillo y una atmósfera muy tranquila. Es una parada perfecta para disfrutar del paisaje y sentir el peso de la historia sin grandes multitudes.

NOTA: hay un parking en el centro juvenil, a solo 12 minutos del castillo caminando. Es gratuito pero algo pequeño.


Castillo de Schoenfels

El castillo de Schoenfels es una de las joyas que forman parte de la famosa Ruta de los Siete Castillos del valle del Eisch. Se levanta justo a la entrada del pueblo, rodeado de bosque, y aunque no se puede visitar por dentro, merece mucho la pena acercarse para admirar su imponente torre y el entorno tan verde que lo rodea (en otoño es aún más bonito con los colores ocres).

Su historia se remonta al siglo XIII, cuando fue construido por Friedrich von Schoenfels. A lo largo de los siglos pasó por diferentes familias nobles y sufrió varias reformas. En el siglo XVII, después de un incendio, fue reconstruido con un estilo más residencial que defensivo. Hoy el edificio pertenece al Estado luxemburgués, que ha realizado trabajos de restauración y planea abrir en el futuro un centro dedicado al patrimonio cultural.

NOTA: hay un parking habilitado gratuito.


Castillo de Mersch

Castillo de Mersch

Castillo de Mersch

El castillo de Mersch es el corazón del pequeño pueblo del mismo nombre, justo en medio del valle del Eisch. Es un castillo muy fácil de ver, porque está literalmente en el centro, junto al río y a pocos pasos de la iglesia y la plaza principal. Aunque hoy alberga oficinas del ayuntamiento y no se puede visitar por dentro, el edificio está muy bien conservado y el patio interior suele estar abierto, así que se puede entrar a curiosear un poco y ver de cerca su torre y sus muros medievales.

El castillo tiene una historia larga: se construyó en el siglo XIII y a lo largo de los siglos fue ampliado y transformado varias veces. En el siglo XVI se convirtió en una residencia más señorial, y más tarde pasó a manos del Estado. Su estructura combina elementos medievales con detalles renacentistas, lo que le da un aspecto muy elegante.

Mersch es además una parada agradable para dar un paseo. La iglesia de San Miguel, junto al castillo, merece una visita rápida, y en el centro hay algunos cafés y panaderías donde parar un rato. No es un lugar grande, pero tiene ese ambiente tranquilo típico de los pueblos del valle: verde, cuidado y con historia en cada rincón.

Consejo de hormiga: en Mersch hay un parking habilitado. La primera hora es gratuita, pero no olvides sacar el ticket igualmente en las máquinas.

Diekirch

Diekirch es un sitio tranquilo, sin demasiadas atracciones a nivel de casco histórico, pero tiene algo que lo pone en el mapa: su Museo Nacional de Historia Militar. Y la verdad es que merece totalmente la visita. Es un museo muy completo, con muchísima información sobre la Batalla de las Ardenas, maquetas enormes, escenas recreadas con gran detalle y una colección impresionante de vehículos, objetos y material de la época.

El pueblo en sí es sencillo: un paseo junto al río Sûre, algunas plazas y terrazas, y poco más. Pero si te interesa la Segunda Guerra Mundial, Diekirch es casi una parada obligatoria. Vas por el museo… y el resto del pueblo lo ves de paso. Ideal como parada corta antes de seguir hacia Vianden o el norte del país.

NOTA: abre de martes a domingo (el lunes cierra), de 10h a 18h. El precio de entrada es de 5€.


Vianden

Vianden

Vianden

Vianden es, sin duda, uno de los pueblos más bonitos de Luxemburgo. Está metido en un valle estrecho, rodeado de colinas verdes, y coronado por su impresionante castillo, que domina todo el paisaje. Solo por ver ese castillo ya merece la pena venir: es enorme, está muy bien restaurado y recorrerlo por dentro es casi como viajar en el tiempo. Desde las murallas y las salas superiores tienes vistas espectaculares de todo el valle.

La entrada al castillo cuesta 13€, y el horario es cada día de 10h a 16h.

El pueblo en sí también tiene mucho encanto. Las calles son empinadas, con casas tradicionales, cafés y rincones muy fotogénicos. Para subir al castillo tienes dos opciones: caminando o en teleférico, que es una experiencia más relajada y te regala unas vistas preciosas del pueblo desde arriba.

Consejo de hormiga: el teleférico no te deja justo en el castillo, sino en la estación más arriba, donde hay un sendero de unos 15 minutos hasta bajar al castillo. Por si prefieres bajar en vez de subir.

Vianden también tiene un toque literario gracias a Victor Hugo, que pasó temporadas aquí cuando estaba exiliado. Su antigua casa se puede visitar y conserva objetos, cartas y detalles sobre su estancia en la ciudad. Es una visita curiosa y diferente que completa muy bien el recorrido.

En conjunto, Vianden es uno de esos sitios que combinan historia, buen ambiente y naturaleza. Perfecto para pasar unas horas sin prisas, subir al castillo, pasear por las calles y disfrutar de uno de los pueblos más fotogénicos del país.

Consejo de hormiga: yo aparqué en la carretera que hay en la parte superior del pueblo, está muy cerca del castillo. Eso sí, si bajas al pueblo, luego te tocará subir caminando.

 

Wiltz

Wiltz es uno de esos pueblos del norte de Luxemburgo que, sin ser muy turístico, tiene un par de rincones interesantes y un ambiente tranquilo. Su punto más destacado es el castillo de Wiltz, una fortaleza grande que hoy se utiliza sobre todo para eventos y exposiciones. La parte exterior es bonita y la plaza que lo rodea tiene bastante encanto, con terrazas y edificios tradicionales.

El pueblo está construido en diferentes niveles, así que hay calles empinadas, algunas vistas bonitas y un ritmo muy local. También es conocido por su Festival de Wiltz, que se celebra en verano en el patio del castillo y que le da mucha vida al lugar durante esas semanas.

Además, desde Wiltz salen varias rutas por la naturaleza, ya que está rodeado de colinas y bosques típicos de las Ardenas luxemburguesas. No es un sitio para pasar horas y horas visitando monumentos, pero sí un buen lugar para hacer una parada tranquila, ver el castillo y disfrutar del ambiente de un pueblo auténtico del norte del país.

En resumen: Wiltz no es lo más imprescindible de Luxemburgo, pero es agradable, tiene un castillo con historia y encaja bien como escala en una ruta por esta zona del país.


Castillo de Boursheid

Castillo de Boursheid

Castillo de Boursheid

El castillo de Bourscheid es uno de esos castillos que impresionan incluso antes de entrar. Está situado en lo alto de una colina rodeada de bosques, y la vista desde abajo ya te deja claro que vas a visitar una fortaleza de verdad. Es grande, con varios niveles, murallas poderosas y torres que se ven desde kilómetros de distancia.

Lo mejor es pasearlo con calma: puedes subir a sus torres, caminar por las murallas y descubrir buenos miradores en diferentes zonas del castillo. Las vistas del valle y del río Sûre son preciosas, especialmente cuando hace buen tiempo o si hay niebla, que le da cierto misterio (así lo pillé yo).

Aunque en su día fue una fortaleza medieval importante, lo que ves ahora es una mezcla de partes restauradas y otras en ruinas, lo que le da un toque auténtico y fotogénico. Es uno de los castillos mejor situados de Luxemburgo, perfecto si te gustan esos lugares que combinan historia con paisajes espectaculares.

Y lo mejor: el acceso es muy fácil, con un parking amplio gratuito justo al lado, así que es una visita muy cómoda incluso para si viajas como yo con vehículos grandes o quieres evitar carreteras complicadas.

En definitiva, Bourscheid es un imprescindible del norte del país, tanto por su historia como por el entorno que lo rodea.

 

ZONA 4: Otras zonas y lugares menos turísticos

Además de las regiones más conocidas, Luxemburgo cuenta con otros rincones menos visitados que merecen la pena si dispones de más tiempo. Pueblos pequeños, ciudades con vida cultural y espacios naturales tranquilos permiten completar el viaje y conocer una cara más auténtica y menos turística del país.

Esch-sur-Sûre

Esch-sur-Sûre

Esch-sur-Sûre

Esch-sur-Sûre es uno de esos pueblos pequeños que sorprenden por su ubicación. Está metido en un valle muy estrecho, rodeado de montañas y abrazado por el río Sûre, que forma un meandro perfecto alrededor del caserío. Es un sitio muy fotogénico y con un ambiente súper tranquilo.

Lo más llamativo es el castillo en ruinas, situado en lo alto de la colina. La subida es rápida y las vistas desde arriba son increíbles: ves el pueblo entero, el meandro del río y toda la zona montañosa que lo rodea. Aunque el castillo esté en ruinas, merece totalmente la visita por las panorámicas.

El pueblo en sí tiene solo unas pocas calles, con casas de piedra y un encanto muy auténtico. Da gusto pasearlo sin más. Además, está al lado del embalse de Esch-sur-Sûre, uno de los paisajes más bonitos del norte del país, y desde aquí salen varias rutas cortas de senderismo que llevan a miradores muy chulos.

Consejo de hormiga: hay parkings en la entrada del pueblo donde podrás dejar el coche si no vas en transporte público.


Esch‑sur‑Alzette

Esch‑sur‑Alzette

Esch‑sur‑Alzette

 

Esch-sur-Alzette es la segunda ciudad más grande de Luxemburgo. Ubicada cerca de la frontera con Francia, esta urbe antiguamente industrial es hoy en día un centro cultural con un ambiente cosmopolita. Fue nominada como Capital Europea de la Cultura en 2022.

Muchos de sus edificios industriales se han convertido en modernos espacios culturales.

Situado en el distrito de Belval, está Rockal, una de las salas de conciertos más grandes de Luxemburgo. Durante todo el año acoge a reconocidos artistas internacionales y eventos musicales.

Pasea por Belval donde los antiguos altos hornos se han convertido en universidades, incubadoras de empresas y espacios culturales modernos: un contraste curioso entre la historia industrial y la innovación actual.

En el centro se encuentra el Museo Nacional de la Resistencia, donde podrás conocer la historia de la resistencia luxemburguesa durante la Segunda Guerra Mundial. Hay exposiciones sobre la ocupación nazi, la deportación de judíos, y la lucha contra la represión. La entrada cuesta 5€.

No te pierdas la calle Alzette, edificios históricos de principios del siglo XX, con una mezcla de art nouveau, art déco y toques neogóticos, que le dan a la calle un encanto muy particular. Aquí se nota cómo la ciudad ha sabido conservar su patrimonio mientras mantiene vida urbana con cafés, tiendas y espacios culturales.

Consejo de hormiga: si vas con poco tiempo, te puedes saltar esta ciudad; vale la pena ir si vas a algún concierto.


Larochette

Larochette es uno de esos pueblos de Luxemburgo que parecen sacados de una postal. Está rodeado de bosques, con el castillo en lo alto de una gran roca y un centro histórico lleno de encanto. Pasear por sus calles empedradas es muy agradable: todo está limpio, cuidado y tranquilo, con cafeterías y terrazas alrededor de la plaza central, donde siempre hay algo de vida local.

Justo detrás del castillo se encuentra la iglesia de San Donato, un edificio sencillo pero muy bonito, con su campanario de piedra y unas vistas estupendas sobre el valle. Desde esta zona parten varias rutas de senderismo, muy bien señalizadas, que conectan con los bosques del Mëllerdall y con miradores naturales espectaculares.

Uno de los más conocidos es el mirador Verluerekascht, un punto panorámico desde donde se ve el castillo y el pueblo a tus pies. La caminata hasta allí es corta (unos 15–20 minutos desde el centro), y la vista realmente vale la pena, sobre todo al atardecer.

Larochette también tiene un canal que cruza el pueblo, con varios puentes pequeños que lo hacen muy fotogénico. Es una zona perfecta para pasear, sobre todo si sigues el curso del agua hacia las afueras, donde empiezan algunos senderos más largos.

Si te interesa la historia local, puedes visitar el Museo Textil de Larochette, que recuerda la época en que el pueblo tuvo una próspera industria del lino. Es un museo pequeño, pero muy bien cuidado y con explicaciones sencillas que muestran cómo se tejía y procesaba el lino de forma tradicional.

En conjunto, Larochette es un lugar que combina historia, naturaleza y tranquilidad. Puedes pasar medio día perfectamente entre el castillo, el pueblo y alguna caminata corta, sin prisas, disfrutando del ambiente.


Castillo de Larochette

Castillo de Larochette

Castillo de Larochette

El castillo de Larochette no pertenece a la ruta de los Siete Castillos, pero vale mucho la pena visitarlo.

Se alza sobre una gran roca que domina todo el valle del Ernz Blanche, ofreciendo unas vistas espectaculares del pueblo y los bosques que lo rodean. Es uno de esos castillos que impresionan nada más llegar al pueblo, porque su silueta se ve desde casi cualquier punto. Aunque hoy está en ruinas, conserva bastante bien sus torres, murallas y algunas salas restauradas, lo que permite imaginar su antigua grandeza.

Su origen se remonta al siglo XI, cuando pertenecía a una poderosa familia noble local. En los siglos siguientes se amplió con nuevas residencias y fortificaciones, pero un incendio en el siglo XVI lo dejó en gran parte destruido. Aun así, lo que queda tiene muchísimo encanto: un conjunto de muros, torres y patios que puedes recorrer libremente, con paneles que explican la historia del lugar.

El castillo está abierto al público y se puede visitar fácilmente. La subida a pie desde el centro del pueblo lleva unos 10–15 minutos, y arriba las vistas son preciosas. Desde el aparcamiento también se puede hacer una caminata corta por los alrededores, con miradores y senderos que rodean la roca.

El precio de entrada es de 7€, y el horario es de 9h a 17h.


Clervaux

Clervaux es uno de esos pueblos del norte de Luxemburgo que parece escondido entre montañas. Está metido en un valle muy estrecho y rodeado de bosques, así que la sensación al llegar es la de entrar en un pequeño refugio alpino. Es tranquilo, fotogénico y perfecto para pasear sin prisa.

Lo más llamativo, y prácticamente el corazón del pueblo, es su castillo blanco, que se ve desde casi cualquier punto. No es tan imponente como Vianden o Bourscheid, pero tiene muchísimo encanto. Dentro se puede visitar la famosa exposición “The Family of Man”, una colección fotográfica declarada Patrimonio de la UNESCO que reúne imágenes de fotógrafos de todo el mundo. Aunque no seas muy de museos, esta exposición suele enganchar porque está montada de forma muy humana y emocional.

Además del castillo, merece la pena acercarse a la Basílica de San Mauricio y San Mauro, una iglesia grande y de estilo benedictino que sorprende porque no esperas algo así en un pueblo tan pequeño. Y junto a ella está el Monumento a los Caídos de la Batalla de las Ardenas, un recordatorio de lo mucho que marcó esta zona durante la Segunda Guerra Mundial.

El centro de Clervaux se recorre rápido: calles tranquilas, alguna cafetería con terraza, tiendas pequeñas y un ambiente muy cuidado. También hay una abadía en lo alto de la colina y varias rutas de senderismo que salen desde el propio pueblo.


Prueba la gastronomía luxemburguesa

La gastronomía luxemburguesa es una mezcla muy curiosa entre la cocina alemana, francesa y belga, con ese toque casero y contundente típico del centro de Europa. Aquí todo gira alrededor de platos sencillos pero sabrosos: mucha patata, sopas espesas, carnes guisadas, embutidos y pescados del Mosela. También hay dulces tradicionales muy humildes, como tartas de fruta o bollería casera.

Estos son algunos platos que puedes probar

  • Judd mat Gaardebounen
    Cerdo ahumado con habas; es el plato más tradicional del país.

  • Bouneschlupp
    Sopa espesa de judías verdes con panceta y patata; muy casera.

  • Gromperekichelcher
    Tortitas de patata fritas, crujientes y muy populares en mercados.

  • F’rell am Rèisleck
    Trucha al vino blanco del Mosela; suave y perfecta para amantes del pescado.


Prueba el «Schuedi»

Schuedi

Schuedi

El Schuedi es uno de esos dulces tradicionales luxemburgueses que parecen simples pero saben a casa. Es básicamente un bollo dulce grande, esponjoso y muy suave, parecido a una brioche casera. Suele llevar un toque de mantequilla, un poco de azúcar por encima y, según la receta, también pasas o una capa fina de azúcar crujiente.

Es el típico pastel que se come en familia los fines de semana, con un café o un chocolate caliente, y muchas panaderías del país todavía lo preparan de forma artesanal. No es un dulce pesado ni empalagoso: es más bien un bizcocho tierno que se disfruta a cualquier hora.

Por ejemplo, en Echternach los hacen en la Pastelería Hoffman.


Prueba la Quetschentaart

La Quetschentaart está hecha con una base de masa crujiente y encima lleva ciruelas frescas, partidas por la mitad y colocadas muy juntas para que, al hornearse, suelten su jugo y quede ese toque ácido-dulce tan característico.

Es un postre típico de finales de verano y principios de otoño, cuando las ciruelas están en su punto, y lo encontrarás tanto en panaderías como en cafeterías.

 

Excursiones desde Luxemburgo

Si lo que te gusta es hacer excursiones sin complicaciones, a continuación de propongo este tour que seguro que disfrutarás: Luxemburgo: Naturaleza, historia y castillos – Excursión de un día completo

Esta excursión recoge varios de los mejores lugares de Luxemburgo: la cascada Schiessentümpel, el castillo de Vianden y el casco antiguo de Echternach.

Te dejo aquí este tour por si quieres verlo. 

 

 

Mapa interactivo de los lugares a visitar en el país de Luxemburgo

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