Qué ver en Mai Chau: consejos + los 14 imprescindibles

Qué ver en Mai Chau

A solo 140 kilómetros del caos magnético de Hanói existe un rincón donde el tiempo parece haberse detenido entre montañas verdes, carreteras infinitas y un mar de arrozales. Te hablo de Mai Chau, un valle idílico que, curiosamente, sigue pasando bastante desapercibido para el turismo internacional. Mientras que la gran mayoría de los viajeros extranjeros meten en su ruta la masificada Sapa, Mai Châu ha permanecido como el refugio secreto de los propios vietnamitas que buscan desconectar el fin de semana.

En mi viaje decidí alejarme de los mapas típicos y me alojé en una pequeña aldea de la etnia White Thai a 12 kilómetros del pueblo principal. ¿El resultado? Una tranquilidad máxima. Ni tiendas de recuerdos, ni aglomeraciones, ni absolutamente nada de turismo, y mucho menos extranjero.

Si estás buscando experimentar el Vietnam rural más auténtico, auténtico de verdad, prepárate. En esta guía te cuento todo lo que necesitas saber para descubrir Mai Chau, cómo llegar, qué hacer y, sobre todo, cómo encontrar esos rincones de paz absoluta que no salen en las guías turísticas.

Si te gustan los lugares menos conocidos de Vientam, echa un ojo a mi guía de Quy Nhona la de Pu Luongy a la de Phong Nha.

Yo combiné mi viaje a Vietnam con Corea del Sur, el país más infravalorado de Asia. Aquí te dejo una guía completa de Corea.

 

Todos los enlaces que llevan a terceros son afiliados. Algunos tienen descuento para que puedas aprovecharlos, y otros no te suponen ningún gasto extra, pero a mí me dan una pequeña comisión para que pueda seguir dedicando horas en escribir posts como este, y te ayude a organizar tu próximo viaje de manera gratuita.

Consejos prácticos para viajar a Mai Chau

Documentación para entrar en Vietnam

Lo primero de todo: revisa la fecha de caducidad de tu pasaporte. Para entrar en Vietnam, tiene que tener una validez mínima de 6 meses desde el día que aterrices. Si te queda menos tiempo, ni te lo pienses: renuévalo antes de salir para ahorrarte un susto monumental en la puerta de embarque. Ah, y asegúrate de que tienes al menos un par de páginas libres para el sello.

Si eres de España y vas a estar menos de 45 días, estás de suerte. Actualmente tenemos una exención de visado, lo que significa que puedes entrar al país solo con tu pasaporte y te sellan la estancia gratis.

Consejo de hormiga: a veces se ponen estrictos y te pueden pedir una prueba de que vas a salir del país. Yo siempre recomiendo llevar a mano (en el móvil o impreso) el billete de vuelta o el vuelo al siguiente destino. No siempre lo piden, pero si te toca el policía serio de turno, te lo va a reclamar. Yo por si acaso, lo llevé impreso.

 

INFORMACIÓN IMPORTANTE

Desde abril de 2026, es totalmente obligatorio rellenar un formulario online antes de viajar para obtener la llamada Tarjeta de Llegada Digital (Digital Arrival Card). Al completarlo, el sistema genera un código QR que tendrás que mostrar en el móvil o impreso al pasar el control de pasaportes. Este sistema se ha estrenado en el aeropuerto de Ho Chi Minh (Saigón) y se está extendiendo al resto de aeropuertos internacionales del país. Como para llegar a Quy Nhon lo habitual es volar primero a una de las grandes capitales, te lo van a pedir sí o sí en tu primera escala en Vietnam.

Aquí tienes los datos clave para que no te pille por sorpresa:

  • ¿Dónde se solicita? Se rellena en la web oficial del Departamento de Inmigración de Vietnam dentro de las 72 horas previas a tu llegada al país.

  • ¿Cuánto cuesta? Es un trámite 100% gratuito. Mucho cuidado con las webs clonadas o agencias intermediarias que intentan cobrarte por hacerlo.

 

Consejo de hormiga: hazlo tranquilamente desde casa antes de subir al avión. Te ahorrará colas, prisas y la necesidad de buscar wifi nada más aterrizar.

 

Ojo si viajas a Vietnam a partir del 1 de julio. Nueva declaración de salud obligatoria

Si estás planeando un viaje a Vietnam, apunta bien esta fecha. A partir del 1 de julio vuelve a ser obligatorio rellenar una declaración de salud para cualquier persona que entre, salga o haga escala en el país.

No es que vayan a pedirte vacunas raras de la noche a la mañana, pero sí es un trámite obligatorio que sirve para controlar las enfermedades contagiosas en las fronteras. Esto es lo que tienes que saber:

  • ¿Cuándo se hace? Tienes que rellenarla dentro de los 7 días anteriores a tu llegada a Vietnam.

  • ¿Cómo se rellena? Se podrá hacer tanto de forma online (a través de la web oficial que habilitará el Ministerio de Salud) como en papel en el propio aeropuerto, y estará disponible en inglés.

  • En la frontera: Al llegar, los oficiales de salud revisarán tu declaración, te tomarán la temperatura y vigilarán que no tengas síntomas sospechosos antes de dejarte pasar.

Apunta este paso en tu lista de preparativos junto al pasaporte y el visado, porque a partir de julio te lo van a pedir sí o sí para poder entrar al país.

Consejo de hormiga: aunque la ley permite rellenar el formulario en papel al aterrizar, los aeropuertos de Vietnam suelen masificarse muy rápido. En cuanto el Ministerio de Salud publique el enlace oficial, haz el trámite online desde casa en un par de minutos.

 

Dinero en Vietnam

Dinero en Vietnam

Dinero en Vietnam

Gestionar el dinero en Vietnam es, probablemente, uno de los mayores choques culturales del viaje, y no precisamente porque sea caro, sino por la cantidad de ceros que vas a ver en los billetes. La moneda oficial es el Dong vietnamita (VND) y te aseguro que las primeras veces que vayas a pagar un simple café te vas a quedar mirando el fajo de billetes sin saber cuál sacar.

Mi consejo es que te familiarices rápido con los colores y los números, porque es muy fácil confundir el billete de 10.000 con el de 100.000 si vas con prisas. Además, a diferencia de otros países vecinos, en Vietnam el uso de la tarjeta de crédito está mucho menos extendido; aunque en hoteles grandes o restaurantes de lujo en Hanoi y Ho Chi Minh no tendrás problema, para el 90% de tu día a día, y sobretodo en Mai Chau, incluso para pagar el alojamiento te van a pedir cash.

NOTA: te he dejado el alojamiento en el apartado «dónde dormir».

Para conseguir dongs sin que tu banco se quede con una fortuna en comisiones, lo ideal es viajar con tarjetas tipo Revolut o similares que te permitan sacar dinero de los cajeros locales (ATM) con el mejor cambio posible. Eso sí, ten en cuenta que muchos cajeros en Vietnam tienen un límite de retirada bastante bajo (a veces solo te dejan sacar unos 80 o 100 euros al cambio) y suelen cobrar una pequeña tasa propia.

Una alternativa que a mí me funcionó de maravilla es llevar algo de efectivo en euros y cambiarlo allí mismo. Curiosamente, las joyerías de las ciudades principales suelen ofrecer un cambio mucho mejor que los bancos oficiales o el aeropuerto, así que no te extrañe ver a otros viajeros haciendo cola entre vitrinas de oro para conseguir sus millones de dongs.

Por último, un detalle que marca la diferencia en el presupuesto es el arte del regateo y el uso de aplicaciones. En Vietnam, casi todo lo que compres en mercados o puestos callejeros tiene un precio «flexible» para el turista, así que no tengas miedo de negociar con una sonrisa, siempre con respeto.

Para evitar líos con los taxis y las posibles estafas con los taxímetros, te recomiendo muchísimo descargar la aplicación Grab (el Uber asiático). Puedes vincular tu tarjeta y así te olvidas de andar contando billetes a oscuras dentro de un coche o de discutir el precio de un trayecto. Al final, llevar un buen equilibrio entre una tarjeta para emergencias y un monedero lleno de dongs es la clave para disfrutar de la comida callejera y las compras sin ningún estrés.

Consejo de hormiga: cuidado con los billetes «gemelos». En Vietnam es súper común confundir el billete de 10.000 VND con el de 100.000 VND porque ambos son de un color verde muy parecido. Acostúmbrate a revisar bien los ceros antes de soltar el billete, especialmente en los taxis o mercados de noche con poca luz. Un truco que a mí me salvó es doblar los billetes grandes de forma distinta o guardarlos en un compartimento separado del monedero.

 

¿Cuál es la mejor época para viajar a Mai Chau?

El gran secreto de Mai Chau es que, a diferencia de las zonas de alta montaña como Sapa, aquí tienen dos cosechas de arroz al año. Esto es una ventaja enorme para nosotros los viajeros, porque significa que tienes el doble de oportunidades de ver el valle en su máximo esplendor, ya sea de un verde brillante o de un color amarillo brutal.

La mejor época para ir es en primavera (de marzo a mayo) y en otoño (de septiembre a octubre). El clima en esos meses es perfecto para moverte: hace un calorcito muy agradable para recorrer los pueblos en bici o moto, refresca lo justo por la noche para dormir de lujo y apenas llueve. Durante los meses de marzo y abril te vas a encontrar los campos con un verde súper vivo que parece de película.

A finales de mayo y principios de junio el valle se transforma por completo porque empieza la primera recogida del arroz. Yo tuve la enorme suerte de viajar justo a principios de junio y caer en plena cosecha es una auténtica pasada. El valle se convierte en un hervidero de vida, con las motos de arriba abajo por los caminos de tierra cargadas de fardos hasta los topes y familias enteras trabajando en el campo. Lo mejor de todo es que, a pesar del palizón de trabajo bajo el sol, la gente siempre te mira sonriendo y es súper amable contigo.

La segunda oportunidad para vivir este ambientazo de la cosecha o ver los campos completamente teñidos de amarillo es entre septiembre y octubre, que es cuando madura el segundo cultivo del año.

El invierno (de noviembre a febrero) trae días bastante más fríos y los campos están vacíos, pero a cambio las montañas se llenan de flores blancas de los ciruelos, lo que tiene un toque místico muy chulo. Por el contrario, el verano (de julio a agosto) es la época que yo evitaría: hace un calorazo tremendo, la humedad es agobiante y los monzones te pueden soltar una tormenta en cualquier momento que te agüe los planes por completo.


¿Cómo llegar a Mai Chau?

Para llegar a Mai Chau tienes varias opciones dependiendo de dónde vengas, pero si estás haciendo la ruta lógica por el norte de Vietnam, lo ideal es combinarlo directamente con la reserva vecina de Pu Luong.

En mi caso, yo llegué a Mai Chau desde Pu Luong con un conductor privado que gestioné directamente a través de mi alojamiento. Es la opción más cómoda, rápida y sin dolores de cabeza, sobre todo si viajas acompañado. El trayecto dura solo una hora y el paisaje por el camino entre montañas es precioso.

Respecto al precio, el coche nos costó 700.000 dongs en total (unos 700 dongs abreviados en el argot del viaje, que al cambio son algo menos de 26€). Como éramos dos personas, nos salió a unos 13€ por cabeza, por lo que merece muchísimo la pena por la comodidad de que te recojan en la puerta de un hotel y te dejen exactamente en el siguiente.

¿Cómo llegar desde Hanói?

Si vas a empezar la ruta desde la capital, la mejor forma de llegar desde Hanói hasta Mai Chau es en un autobús tipo Limousine. No te dejes engañar por el nombre, no es una limusina de lujo de película, sino unas furgonetas modernas de unas 9 plazas con unos asientos enormes que son muy cómodos. El trayecto dura unas 3 o 4 horas y te quitas de jaleos porque muchas compañías te recogen directamente por el centro de Hanói.

Para reservarlo, lo más fácil es pillarlo a través de la web de 12Go. Es una plataforma súper intuitiva donde pones el día que quieres viajar, te salen todos los horarios de las furgonetas, los precios y las valoraciones de otros viajeros. Pagas con tarjeta en un momento y te llega el billete directamente al móvil en PDF, así que vas a tiro fijo.


¿Cómo moverte por Mai Chau?

Para moverte por el valle, mi opción favorita y la que yo elegí sin dudarlo fue la bicicleta. Mai Chau es un sitio bastante llano comparado con otras zonas del norte, y pedalear entre los caminos de tierra rodeado de arrozales y aldeas tradicionales es una auténtica gozada. Además, la gran mayoría de los alojamientos te las prestan gratis o te las alquilan por cuatro duros.

Sé que muchos viajeros piensan en alquilar una moto en cuanto llegan a Vietnam, pero hay algo crucial que tienes que saber: el permiso internacional de conducir de España NO es válido en Vietnam. En el país no han firmado el mismo acuerdo internacional que nosotros, así que legalmente vas sin carnet.

Y ojo, porque el peligro real no es solo que te pare la policía local y te meta una multa. Lo verdaderamente grave es que, si tienes la mala suerte de caerte o tener un accidente, tu seguro de viaje se lavará las manos por completo y no te cubrirá ni un céntimo de los gastos médicos al estar conduciendo de forma ilegal. No merece la pena jugársela. En bici vas a tu ritmo, disfrutas del paisaje de una forma mucho más auténtica y viajas con total tranquilidad.


¿Cuántos días dedicarle a Mai Chau?

Para mí, lo perfecto para dedicarle a Mai Châu son 2 noches. Con este tiempo tienes el margen ideal para disfrutar del valle con calma, ver los paisajes increíbles de arrozales y, sobre todo, desconectar de verdad sin tener que ir corriendo a todas partes.

Tener un par de días completos es lo que te permite hacer lo que de verdad mola aquí: romper con la ruta típica. Puedes dedicar un día a ver las zonas más conocidas del centro del valle y el otro día coger la bici para irte bien lejos (como hice yo a esos 12 kilómetros) a buscar esa tranquilidad máxima en las aldeas donde no hay absolutamente nada de turismo.

 

Atención sanitaria en Vietnam

En Vietnam, la realidad sanitaria es muy dual: mientras que los hospitales públicos pueden estar saturados y con estándares de higiene muy distintos a los nuestros, las ciudades principales como Hanoi y Ho Chi Minh cuentan con clínicas internacionales de primer nivel. Sin embargo, el acceso a estas clínicas privadas tiene un precio prohibitivo. Un simple ingreso por una deshidratación o una torcedura de tobillo paseando por los arrozales de Sapa puede terminar costándote varios miles de euros si no tienes un buen respaldo detrás.

Además de los posibles accidentes, en Vietnam hay que tener especial cuidado con las picaduras de mosquitos o las típicas infecciones estomacales por el agua o la comida callejera. Aunque yo siempre soy de las que piensa que no tiene por qué pasar nada, viajar con esa tranquilidad mental de saber que, ante cualquier síntoma, tienes un teléfono 24 horas en español al que llamar, no tiene precio. Por eso, mi recomendación número uno tras recorrer el país es no escatimar nunca en un seguro que cubra gastos médicos elevados y, sobre todo, que no te obligue a adelantar ni un euro de tu bolsillo en caso de emergencia.

Te aconsejo que viajes con IATI. Yo estoy asegurada con ellos, y viajo muy tranquila.

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Internet en Vietnam

Para viajar por Vietnam y moverte sin perderte, mirar mapas o traducir cosas, o pedir un Grab, estar conectad@ a Internet es fundamental. La forma más cómoda es llevar la eSIM de Holafly, que te da datos ilimitados en todo el país, mantienes tu número de WhatsApp de siempre y se activa en un clic antes de salir. Para ayudarte un poco con el presupuesto, te dejo un 5% de descuento en Holafly.

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Dónde dormir en Mai Chau

 

En la aldea donde me alojé tienes una habitación doble con vistas a la piscina o a la montaña, desayuno incluido, terraza, baño privado y aire acondicionado. Tiene una valoración media de 9,5 sobre 10 y la noche cuesta 36€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verla. 

 

Más cerca de las aldeas que debes visitar tienes una habitación doble con desayuno incluido, balcón, vistas, baño privado y aire acondicionado. Tiene una valoración media de 9,8 sobre 10 y la noche cuesta 20€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verla. 

 

 

Qué ver en Mai Chau

 

Alójate en una aldea a poca distancia de Mai Chau

Mai Hịch, aldea cercana a Mai Chau

Mai Hịch, aldea cercana a Mai Chau

A la hora de buscar alojamiento vas a ver que la mayoría de la gente se queda en el mismo pueblo de Mai Chau o en las aldeas más pegadas al centro, como Lac o Poom Coong. Aunque Mai Chau no sea todavía un destino masificado de occidentales, tienes que tener en cuenta que a la gente de Hanói le encanta ir allí a pasar el fin de semana. Eso significa que las aldeas del centro están bastante más explotadas, llenas de tiendas de souvenirs y con un ambiente que a veces pierde ese toque rural auténtico que un@ va buscando.

Mi recomendación absoluta para vivir una experiencia perfecta es que huyas del centro y te alojes en alguna aldea a unos kilómetros de distancia. Yo me quedé en Mai Hịch, una pequeña aldea a unos 12 kilómetros de Mai Chau, y fue lo mejor de todo el viaje (te he dejado un alojamiento en esta aldea en el apartado de más arriba » dónde dormir». Allí te encuentras con una paz absoluta, sin tiendas de recuerdos, sin restaurantes turísticos y sin absolutamente nada de turismo alrededor.

Quedarte en un sitio como Mai Hịch te permite dormir en las casas tradicionales de madera sobre pilotes de la etnia White Thai, levantarte con el sonido de la naturaleza y ver el día a día real de la gente del campo. Esos 12 kilómetros de distancia son la frontera perfecta entre un destino que ya se está adaptando al turismo y un rincón de Vietnam que sigue siendo 100% auténtico.

 

Visita el mercado de Pà Cò los domingos

Una de las mejores experiencias que puedes vivir en el valle es hacer una escapada al mercado de Pà Cò, que se organiza únicamente los domingos por la mañana. Se encuentra a unos 30 kilómetros de Mai Chau, en una zona montañosa donde habita la etnia de los Blue Hmong (o Black Hmong).

El mercado es un auténtico festival de color; las mujeres van vestidas con sus trajes tradicionales bordados a mano y todo el lugar se llena de puestos de telas artesanales, brocados teñidos con índigo natural, comida local, verduras e incluso animales como cerdos o gallinas. Es un sitio súper auténtico que apenas ha cambiado con los años y donde se respira la vida real de las montañas.

Para llegar hasta allí, lo ideal es que hables con tu alojamiento el día anterior para que te gestionen un conductor privado o un taxi, ya que al no poder alquilar moto legalmente, es la forma más segura de salvar esos 30 kilómetros de curvas. El mercado empieza a cobrar vida al amanecer y para las once de la mañana ya empieza a recogerse, por lo que merece la pena madrugar un poco para ver el ambientazo en su punto más frenético.

 

Recorre el valle en bici

Recorriendo el valle en bici.

Recorriendo el valle en bici.

Recorrer el valle en bicicleta es, sin ninguna duda, la experiencia más guapa que te vas a llevar de Mai Chau. Olvídate de los miradores asfaltados o de las excursiones organizadas; la verdadera magia de este lugar se descubre pedaleando a tu aire por los caminos estrechos de tierra que cruzan los campos, sintiendo el olor a tierra mojada y escuchando el sonido de la naturaleza sin prisas.

Yo tuve la inmensa suerte de hacer esta ruta a principios de junio, coincidiendo de lleno con la recogida del arroz, y vivirlo desde la bici fue algo realmente mágico y frenético. El valle entero era un hervidero de actividad. Te cruzabas constantemente con motos arrimadas a los lados de los caminos cargadas hasta arriba de fardos, familias enteras trabajando los campos a contrarreloj y el reflejo del sol en el agua de los arrozales.

Lo que de verdad te vuela la cabeza es ver cómo, a pesar de estar pegándose un palizón de trabajo brutal bajo un sol abrasador, la gente local nunca perdía la sonrisa. Te miraban, te saludaban y te transmitían una energía y una amabilidad que no se olvidan fácilmente.

Moverte en bici te da la libertad total de pararte cuando quieras a hacer una foto, saludar a los niños que juegan junto a los caminos o simplemente quedarte un rato viendo cómo trabajan la tierra de forma tradicional. Es la mejor forma de integrarte en el paisaje sin romper la paz del valle.

Consejo de hormiga: no molestes a la gente en su espacio de trabajo. Si ves que viene una moto cargada o que hay gente maniobrando en el camino, bájate de la bici, apártate a un lado y déjales pasar primero con una sonrisa. Ellos están trabajando duro bajo el calor y nosotros estamos de vacaciones disfrutando del paisaje; tener la empatía de facilitarles el paso es el mínimo respeto que les podemos mostrar.

 

Mirador Mai Chau Flagpole

Para tener la mejor panorámica de todo el viaje, tienes que subir al mirador Mai Chau Flagpole (el mirador del mástil de la bandera). Está situado en lo alto de la carretera de montaña, justo antes de bajar hacia el valle. Desde abajo impresiona, pero cuando estás arriba te quedas sin palabras: tienes una vista brutal de todo el plano del valle, con las montañas gigantes abrazando los campos de arroz infinitos y los pequeños pueblos tradicionales salpicados por el paisaje. Es el sitio perfecto para entender de un solo vistazo la magnitud y la belleza de este rincón de Vietnam.

Como te comentaba que moverse en moto legalmente no es opción por el tema del seguro y la policía, lo ideal es parar aquí en el viaje de ida o en el de vuelta con el conductor privado que contrates un día.

 

Prueba el Com Lam

Prueba el Com Lam

Prueba el Com Lam en Mai Chau

No te puedes ir del valle sin probar el Cơm Lam, que es el plato más tradicional, famoso y curioso de esta zona del norte. Básicamente, es arroz pegajoso (sticky rice) mezclado a veces con un toque de leche de coco, que se mete dentro de un tubo de bambú fresco y se cocina lentamente directamente sobre brasas de carbón. El bambú se va quemando por fuera, lo que hace que el arroz de dentro se cocine al vapor y absorba un aroma ahumado y un sabor sutil a madera que es una auténtica delicia.

Cuando te lo sirven, abren el tubo de bambú rajándolo por la mitad para que puedas sacar los rollitos de arroz calientes con las manos. Lo tradicional es mojar los trozos de arroz en un cuenco pequeño de muối vừng, que es una mezcla deliciosa de sal, sésamo tostado y cacahuete machacado. Es un bocado súper sencillo, reconfortante y perfecto para cargar pilas después de estar toda la mañana pedaleando entre los campos. Lo vas a encontrar fácilmente tanto en los puestos callejeros al borde de los caminos como en los menús de las casas locales en aldeas como Mai Hịch.

 

Descubre las cascadas

Si te apetece cambiar los arrozales por un entorno más selvático y refrescarte un rato, hay dos cascadas clave en los alrededores de Mai Chau que tienes que ver sí o sí. Cada una tiene un rollo totalmente diferente, pero ambas merecen muchísimo la pena.

La primera es la cascada de Gò Lào, que está a unos 15 kilómetros del pueblo de Mai Chau, muy cerca del enorme lago de Hòa Bình. Es un salto de agua espectacular de unos 20 metros de altura que cae con bastante fuerza en mitad de un bosque de bambú. Para llegar abajo del todo hay que bajar unas escaleras de piedra que a veces resbalan un poco por la humedad, pero la recompensa de estar abajo con el estruendo del agua y el vapor que suelta es una pasada. Es una visita ideal para combinarla el mismo día que vas de camino al mirador Flagpole o si haces una excursión hacia el lago.

La segunda joya es la cascada de Thác Mu, que aunque geográficamente cae un poco más hacia la reserva vecina de Pù Luông, se suele visitar muchísimo desde Mai Chau. Esta cascada es completamente distinta porque está formada por varias terrazas naturales de piedra caliza por las que el agua va cayendo suavemente, creando unas piscinas de agua cristalina perfectas para darte un baño. El entorno es idílico, rodeado de árboles y vegetación súper frondosa. Es el típico sitio donde te dan ganas de quedarte toda la tarde metido en el agua flotando de espaldas.

 

Ve a Mai Hich para disfrutar de la tranquilidad

Mai Hich

Mai Hich

Aunque decidas quedarte a dormir en el centro del valle, tienes que ir a Mai Hịch para disfrutar de la tranquilidad máxima de la zona. Esta pequeña aldea está a unos 12 kilómetros de Mai Chau y te aseguro que vale muchísimo la pena el paseo solo por recorrer los caminos de tierra y los campos de arroz brutales que vas cruzando por el camino hasta llegar allí.

Lo mejor de Mai Hịch es que es un rincón donde no hay absolutamente nada de turismo. Mientras que en las aldeas del centro ya se nota el ambiente enfocado al visitante, aquí lo único que te vas a encontrar es la vida rural auténtica del norte de Vietnam en su estado más puro. Verás a los campesinos trabajando la tierra de forma tradicional, a los niños saludándote entusiasmados desde las casas de madera sobre pilotes y a los animales sueltos por los senderos. Es el lugar perfecto para bajarte de la bici, respirar hondo y darte cuenta del regalo que es viajar por sitios que aún conservan su esencia intacta.

Consejo de hormiga: al adentrarte en una aldea tan auténtica y sin turismo como Mai Hịch, sé súper respetuoso con la privacidad de los locales. No te metas en las parcelas privadas de los arrozales sin pedir permiso ni apuntes con la cámara directamente a la cara de la gente que está trabajando o descansando en sus casas sobre pilotes como si fuesen una atracción de feria. Un saludo amigable con la cabeza o un «Xin chào» (hola en vietnamita) acompañado de una sonrisa es la mejor llave para que te reciban con los brazos abiertos y se sientan cómodos con tu presencia en su aldea.

 

Asiste a un espectáculo de danza tradicional

Una de las actividades culturales más populares en el valle es asistir a un espectáculo de música y danza tradicional de la etnia White Thai. Durante estas funciones, los bailarines locales visten sus trajes tradicionales y realizan danzas folclóricas súper vistosas, como la famosa danza de los bambúes, donde van saltando con un ritmo increíble entre cañas que se abren y cierran a ras de suelo. Casi todos los alojamientos, tanto en el centro como en las aldeas de los alrededores, te van a proponer ir a ver uno por las noches.

En mi caso, yo no fui a verlo en Mai Chau porque ya lo había visto antes en Pu Luong. Si estás haciendo la misma ruta que yo y ya viviste esa experiencia en la reserva vecina, te puedes saltar este plan perfectamente porque el tipo de bailes, la música y el ambiente son prácticamente idénticos. Pero si Mai Chau es tu primera parada en el norte rural de Vietnam o no has tenido la oportunidad de verlo antes, sí que merece la pena que te apuntes una noche para conocer de cerca sus tradiciones y apoyar a la comunidad local.

Al final del espectáculo, lo normal es que inviten a todo el mundo a unirse al baile.

 

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Visita Ban Lac (el pueblo de Lac)

Ban Lac, Mai Chau

Ban Lac, Mai Chau

Ban Lac es la aldea más famosa, antigua y grande de todo el valle de Mai Chau. Lleva siglos habitada por la etnia White Thai y es el punto neurálgico del turismo en la zona. Está llena de las preciosas y fotogénicas casas de madera construidas sobre pilotes altos, rodeadas de campos de arroz. Si te apetece ver movimiento, pasear entre puestos de artesanía local, probar comida típica en casi cualquier esquina o tomarte un café vietnamita con vistas, este es el lugar al que tienes que ir.

Ahora bien, hay que ser realistas: Ban Lac es precisamente el reflejo de lo que te comentaba antes sobre el turismo de fin de semana que viene desde Hanói. Al estar tan cerca del centro, el pueblo se ha adaptado muchísimo al visitante. Prácticamente todas las plantas bajas de las casas tradicionales se han convertido en tiendas de souvenirs que venden ropa, mochilas bordadas y recuerdos, por lo que ha perdido gran parte de ese ambiente rural virgen que vas a encontrar en rincones apartados como Mai Hịch. Aun así, creo que es una visita que hay que hacer por la tarde para ver el contraste y entender cómo convive la tradición con el turismo.

NOTA: por suerte, a principios de junio, los vietnamitas estaban de vacaciones y se fueron a la costa, así que tuve el pueblo prácticamente para mí sola.

Como está al lado del centro, llegar en bicicleta es un paseo súper corto, llano y agradable, lo que te permite entrar y salir a tu aire sin depender de nadie.

 

Visita el pueblo de Poom Coong 

Justo al lado de la famosa aldea de Lác se encuentra el pueblo de Poom Coong, otra de las comunidades tradicionales de la etnia White Thai que tienes que visitar. Aunque están prácticamente pegadas, esta aldea suele estar un puntito menos concurrida que su vecina, lo que te permite dar un paseo en bicicleta algo más tranquilo entre sus hileras de imponentes casas de madera sobre pilotes. Es un lugar precioso para ver de cerca la arquitectura típica de la región, con sus tejados de paja o tejas y esos amplios espacios abiertos bajo las viviendas que los locales usan para tejer o descansar a la sombra.

A pesar de ser un poco más relajada, no hay que olvidar que Poom Coong también está muy enfocada al turismo que llega desde la capital. Vas a encontrar bastantes casas familiares que ofrecen alojamiento en plan homestay comunal y pequeños puestos de ropa y tejidos. El gran atractivo del pueblo, además de sus callejones interiores, es que está rodeado por un canal de agua y amplios campos de cultivo, por lo que es facilísimo pasar en un segundo de estar entre las casas a estar pedaleando con vistas directas a los arrozales infinitos.

Consejo de hormiga: por todo lo que te acabo de comentar, no dejes de ir a mai Hich; es sin duda lo más auténtico de la zona.

 

Mercado de Mai Chau y lago Mo Luong

Mercado de Mai Chau

Mercado de Mai Chau

Para ver cómo es la vida real de la gente del valle más allá de las postales de los arrozales, tienes que pasarte por el mercado de Mai Chau, que se monta todos los días en el centro del pueblo. Al contrario que el mercado de los domingos de Pà Cò, que está más enfocado a la artesanía de las montañas, este es el sitio donde los vecinos van a hacer la compra diaria.

Vas a encontrar un laberinto de puestos llenos de frutas tropicales que ni te suenan, verduras fresquísimas recién traídas de las huertas, carnes, pescados de río y un montón de puestos de comida callejera súper barata donde probar el auténtico desayuno local. Es un festival de olores, colores y un bullicio constante que merece mucho la pena experimentar.

Ya que estás en el mercado de Mai Chau, aprovecha para ir a ver el lago Mo Luong, que está a solo diez minutos caminando. Es un rincón bonito y súper tranquilo donde el agua mansa refleja las montañas calizas cubiertas de selva que lo rodean. A diferencia de los caminos principales del valle, por aquí el ritmo es todavía más pausado, lo que lo convierte en el lugar ideal para rematar un paseo en bicicleta al final de la tarde, sentarte a la sombra de los árboles y simplemente ver cómo cae la luz sobre el agua.

 

Cueva Chieu

Si te apetece un reto físico para estirar las piernas y tener otra perspectiva brutal del valle, tienes que ir a la cueva Chieu. Para llegar hasta la entrada vas a tener que sudar la gota gorda: nada más y nada menos que unos 1.200 escalones de piedra que suben empinados por la ladera de la montaña. La subida es dura, sobre todo con el calor y la humedad del valle, pero te aseguro que cada escalón vale la pena. A mitad de camino y al llegar arriba, las vistas que tienes de todo Mai Chau son espectaculares, un premio perfecto para recuperar el aliento.

Una vez arriba, te sorprenderá el tamaño de la cueva. Es una cavidad gigantesca dividida en dos grandes salas que se adentran en la montaña, repletas de estalagmitas y estalactitas con formas super curiosas que se han ido creando durante miles de años. Su nombre, cueva Chieu (que significa «cueva de la tarde»), le viene perfecto, porque a última hora del día los rayos del sol entran directamente por la boca de la cueva, iluminando el interior de una forma mágica y creando un juego de luces y sombras que es una auténtica pasada.

Consejo de hormiga: para afrontar los 1.200 escalones hacia la cueva Chieu, es obligatorio que lleves encima al menos una botella grande de agua por persona y que evites las horas centrales del día. El esfuerzo bajo el sol abrasador del mediodía te puede jugar una mala pasada con la deshidratación o un golpe de calor. Lo mejor es subir a primera hora de la mañana o a última de la tarde; sufrirás la mitad, disfrutarás el doble de la subida y pillarás esa luz del atardecer tan espectacular dentro de la cueva.

 

Pasa un día en Pu Luong

Qué ver en Pu Luong

Qué ver en Pu Luong

Si estás en Mai Chau y tienes ganas de cambiar un poco de aires, tienes que ir a pasar el día a la Reserva Natural de Pu Luong. Está bastante cerca y es el complemento perfecto para tu viaje. Yo pasé unos días enteros allí y te aseguro que es una auténtica pasada de lugar, por lo que hacer una escapada de un día para tener una primera toma de contacto con sus paisajes te va a encantar.

A diferencia del valle plano de Mai Chau, Pu Luong es pura montaña y terreno que sube y baja constantemente. El paisaje aquí es mucho más salvaje y abrupto, con unos arrozales en terrazas infinitos que parecen esculpidos a mano en las laderas de las montañas, cascadas escondidas en mitad de la jungla y aldeas tradicionales de madera que cuelgan literalmente de los valles. Al estar a más altitud, el clima suele ser un poco más fresco y el entorno se siente súper virgen.

Al no poder alquilar moto de forma legal, lo ideal es que hables con tu alojamiento en Mai Chau para que te gestionen un conductor privado para pasar el día entero explorando la reserva a tu aire. Puedes aprovechar la jornada para caminar entre las terrazas de arroz de aldeas como Ban Đon, maravillarte con las norias de agua gigantes de Ban Cong o pegarte un baño en las pozas naturales. Te vas a quedar con la boca abierta.

Por cierto, si te quedas con ganas de más y quieres organizar una parada más larga aquí, te dejo enlazada mi guía completa de qué ver y hacer en Pu Luong con todos los detalles de mis días allí.

Consejo de hormiga: Pu Luong es un entorno de montaña y selva tropical, lo que significa que el clima puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos y que hay bastante más humedad que en el valle. Mete siempre en la mochila un chubasquero ligero y un buen repelente de mosquitos para tu excursión de un día. El tiempo allí arriba es impredecible y que te pille un chaparrón en mitad de los arrozales en terrazas te puede dejar empapad@ y helad@ en cinco minutos; llevar estas dos cosas te salvará el día y te permitirá disfrutar de la caminata sin preocuparte de nada más.

 

Para en el Paso Thung

Es un puerto de montaña impresionante que está a unos 1.000 metros de altitud y que te va a regalar unas vistas brutales. Lo más curioso de este sitio, y por lo que todo el mundo alucina al pasar, es que las paredes de los acantilados de piedra caliza son completamente blancas, lo que te da la sensación óptica de estar cruzando un paisaje nevado en pleno norte de Vietnam.

Además de por las fotos, el paso es súper famoso por los pequeños puestos de madera que montan los locales de las etnias de las montañas justo al borde de la carretera, desafiando al abismo.

Consejo de hormiga: al estar a tanta altitud, el Paso Thung Khe es súper traicionero con la visibilidad. En cuestión de cinco minutos se puede echar una niebla muy cerrada que no te deja ver a tres metros. Cuando bajes del coche para hacer fotos en los miradores o para acercarte a los puestos de los locales, camina siempre por el arcén con muchísimo cuidado y mantente bien visible. Los camiones y autobuses bajan por esas curvas bastante rápido y, con la niebla, el peligro de susto es real.

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