Quy Nhon es uno de esos lugares menos masificados y conocidos de Vietnam que, aunque parezca mentira en un país tan turístico, todavía existen. Situada en la zona centro del país, es una joya costera que la mayoría de los viajeros pasa de largo, pero que esconde rincones brutales.
En este post no te voy a hablar solo de la ciudad de Quy Nhonen sí, sino también de mi lugar favorito de la zona: la península de Phuong Mai. Es una especie de isla que no es isla, un trozo de tierra rodeado de mar y acantilados donde se respira una paz increíble y se esconden pueblos de pescadores auténticos y playas de postal, entre ellas, la famosísima y espectacular playa de Ky Co.
Si quieres conocer los lugares más auténticos y con menos turismo de Vietnam, echa un ojo a mi guía de Pu Luong, a la de Mai Chau y a la de Phong Nha.
Yo combiné mi viaje a Vietnam con Corea del Sur, el país más infravalorado de Asia. Aquí te dejo una guía completa de Corea.
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Consejos prácticos para viajar a Quy Nhon
Documentación para entrar en Vietnam
Lo primero de todo: revisa la fecha de caducidad de tu pasaporte. Para entrar en Vietnam, tiene que tener una validez mínima de 6 meses desde el día que aterrices. Si te queda menos tiempo, ni te lo pienses: renuévalo antes de salir para ahorrarte un susto monumental en la puerta de embarque. Ah, y asegúrate de que tienes al menos un par de páginas libres para el sello.
Si eres de España y vas a estar menos de 45 días, estás de suerte. Actualmente tenemos una exención de visado, lo que significa que puedes entrar al país solo con tu pasaporte y te sellan la estancia gratis.
Consejo de hormiga: a veces se ponen estrictos y te pueden pedir una prueba de que vas a salir del país. Yo siempre recomiendo llevar a mano (en el móvil o impreso) el billete de vuelta o el vuelo al siguiente destino. No siempre lo piden, pero si te toca el policía serio de turno, te lo va a reclamar. Yo por si acaso, lo llevé impreso.
INFORMACIÓN IMPORTANTE
Desde abril de 2026, es totalmente obligatorio rellenar un formulario online antes de viajar para obtener la llamada Tarjeta de Llegada Digital (Digital Arrival Card). Al completarlo, el sistema genera un código QR que tendrás que mostrar en el móvil o impreso al pasar el control de pasaportes. Este sistema se ha estrenado en el aeropuerto de Ho Chi Minh (Saigón) y se está extendiendo al resto de aeropuertos internacionales del país. Como para llegar a Quy Nhon lo habitual es volar primero a una de las grandes capitales, te lo van a pedir sí o sí en tu primera escala en Vietnam.
Aquí tienes los datos clave para que no te pille por sorpresa:
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¿Dónde se solicita? Se rellena en la web oficial del Departamento de Inmigración de Vietnam dentro de las 72 horas previas a tu llegada al país.
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¿Cuánto cuesta? Es un trámite 100% gratuito. Mucho cuidado con las webs clonadas o agencias intermediarias que intentan cobrarte por hacerlo.
Consejo de hormiga: hazlo tranquilamente desde casa antes de subir al avión. Te ahorrará colas, prisas y la necesidad de buscar wifi nada más aterrizar.
Ojo si viajas a Vietnam a partir del 1 de julio. Nueva declaración de salud obligatoria
Si estás planeando un viaje a Vietnam, apunta bien esta fecha. A partir del 1 de julio vuelve a ser obligatorio rellenar una declaración de salud para cualquier persona que entre, salga o haga escala en el país.
No es que vayan a pedirte vacunas raras de la noche a la mañana, pero sí es un trámite obligatorio que sirve para controlar las enfermedades contagiosas en las fronteras. Esto es lo que tienes que saber:
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¿Cuándo se hace? Tienes que rellenarla dentro de los 7 días anteriores a tu llegada a Vietnam.
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¿Cómo se rellena? Se podrá hacer tanto de forma online (a través de la web oficial que habilitará el Ministerio de Salud) como en papel en el propio aeropuerto, y estará disponible en inglés.
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En la frontera: Al llegar, los oficiales de salud revisarán tu declaración, te tomarán la temperatura y vigilarán que no tengas síntomas sospechosos antes de dejarte pasar.
Apunta este paso en tu lista de preparativos junto al pasaporte y el visado, porque a partir de julio te lo van a pedir sí o sí para poder entrar al país.
Consejo de hormiga: aunque la ley permite rellenar el formulario en papel al aterrizar, los aeropuertos de Vietnam suelen masificarse muy rápido. En cuanto el Ministerio de Salud publique el enlace oficial, haz el trámite online desde casa en un par de minutos.
Dinero en Vietnam

Dinero en Vietnam
Gestionar el dinero en Vietnam es, probablemente, uno de los mayores choques culturales del viaje, y no precisamente porque sea caro, sino por la cantidad de ceros que vas a ver en los billetes. La moneda oficial es el Dong vietnamita (VND) y te aseguro que las primeras veces que vayas a pagar un simple café te vas a quedar mirando el fajo de billetes sin saber cuál sacar.
Mi consejo es que te familiarices rápido con los colores y los números, porque es muy fácil confundir el billete de 10.000 con el de 100.000 si vas con prisas. Además, a diferencia de otros países vecinos, en Vietnam el uso de la tarjeta de crédito está mucho menos extendido; aunque en hoteles grandes o restaurantes de lujo en Hanoi y Ho Chi Minh no tendrás problema, para el 90% de tu día a día, y sobretodo en los pueblos pesqueros de Quy Nhon, vas a necesitar efectivo sí o sí, incluso para pagar el alojamiento.
Para conseguir dongs sin que tu banco se quede con una fortuna en comisiones, lo ideal es viajar con tarjetas tipo Revolut o similares que te permitan sacar dinero de los cajeros locales (ATM) con el mejor cambio posible. Eso sí, ten en cuenta que muchos cajeros en Vietnam tienen un límite de retirada bastante bajo (a veces solo te dejan sacar unos 80 o 100 euros al cambio) y suelen cobrar una pequeña tasa propia.
Una alternativa que a mí me funcionó de maravilla es llevar algo de efectivo en euros y cambiarlo allí mismo. Curiosamente, las joyerías de las ciudades principales suelen ofrecer un cambio mucho mejor que los bancos oficiales o el aeropuerto, así que no te extrañe ver a otros viajeros haciendo cola entre vitrinas de oro para conseguir sus millones de dongs.
Por último, un detalle que marca la diferencia en el presupuesto es el arte del regateo y el uso de aplicaciones. En Vietnam, casi todo lo que compres en mercados o puestos callejeros tiene un precio «flexible» para el turista, así que no tengas miedo de negociar con una sonrisa, siempre con respeto.
Para evitar líos con los taxis y las posibles estafas con los taxímetros, te recomiendo muchísimo descargar la aplicación Grab (el Uber asiático). Puedes vincular tu tarjeta y así te olvidas de andar contando billetes a oscuras dentro de un coche o de discutir el precio de un trayecto. Al final, llevar un buen equilibrio entre una tarjeta para emergencias y un monedero lleno de dongs es la clave para disfrutar de la comida callejera y las compras sin ningún estrés.
Consejo de hormiga: cuidado con los billetes «gemelos». En Vietnam es súper común confundir el billete de 10.000 VND con el de 100.000 VND porque ambos son de un color verde muy parecido. Acostúmbrate a revisar bien los ceros antes de soltar el billete, especialmente en los taxis o mercados de noche con poca luz. Un truco que a mí me salvó es doblar los billetes grandes de forma distinta o guardarlos en un compartimento separado del monedero.
¿Cuál es la mejor época para viajar a Quy Nhon?
La zona del centro de Vietnam está muy marcada por dos estaciones muy diferenciadas. La mejor época para visitar Quy Nhon coincide con la estación seca, que va desde enero hasta agosto. Durante estos meses el cielo suele estar despejado, el mar calmado y el agua cristalina, lo que se traduce en unas condiciones ideales para nadar, hacer snorkel o hacer excursiones en barco a rincones espectaculares como Ky Co.
Si tuviera que elegir el momento perfecto, me quedaría sin duda con los meses de enero a abril. En este periodo las temperaturas en Quy Nhon son muy agradables, rondando los 25°C, el sol brilla casi a diario y la humedad es bastante baja, por lo que se puede explorar la ciudad de forma muy cómoda. A partir de mayo y hasta agosto el calor aprieta bastante más, superando los 33°C, y coincide con las vacaciones del turismo local, por lo que las playas están mucho más animadas, aunque yo fui a mediados de mayo y había muy poca gente.
Por el contrario, la época que te recomiendo evitar a toda costa va de septiembre a diciembre, que es cuando golpea con fuerza la estación de lluvias. Durante estos meses el monzón cambia por completo el panorama: el viento se intensifica, el mar se revuelve imposibilitando las excursiones a las islas y las lluvias tropicales son frecuentes y torrenciales. Especialmente en octubre y noviembre el riesgo de tifones e inundaciones es real, por lo que si buscas asegurar el tiro, apunta los meses de marzo y abril en tu calendario para disfrutar de Quy Nhon en todo su esplendor.
¿Cómo llegar a Quy Nhon?
A pesar de ser un destino costero más tranquilo, Quy Nhon está muy bien conectado con las principales ciudades de Vietnam. La forma más rápida y cómoda de llegar, y la que yo elegí, es el avión. Volar desde Ho Chi Minh (Saigón) hasta el Aeropuerto de Phù Cát, que es el que da servicio a Quy Nhon, es un trayecto muy corto que apenas dura una hora y diez minutos.
Compañías como Vietnam Airlines o VietJet Air operan varios vuelos diarios a precios bastante económicos, por lo que es una opción ideal para aprovechar el tiempo al máximo. Una vez que aterrizas en Phù Cát, el aeropuerto queda a unos 30 kilómetros al norte de la ciudad, un trayecto de unos 45 minutos que se puede hacer fácilmente en un taxi privado (Grab) o en el autobús oficial del aeropuerto que te deja en el centro por muy poco dinero.
Aunque el avión desde Ho Chi Minh o Hanói es la opción estrella, existen otras alternativas interesantes dependiendo del ritmo de tu viaje. Si te encuentras en destinos cercanos del centro del país, como la histórica ciudad de Hoi An o la costera Nha Trang, la mejor opción es el tren o el autobús.
La estación de tren de Quy Nhon se llama Diêu Trì y se encuentra a unos 15 kilómetros del centro, conectando directamente con la línea ferroviaria principal que recorre todo el país de norte a sur. Para los trayectos más cortos desde Nha Trang, los autobuses de línea o las furgonetas tipo «limusina» son muy populares, cómodas y te dejan directamente en la ciudad tras un viaje por carretera de unas cuatro horas disfrutando del paisaje.
¿Cómo moverte por Quy Nhon?

Con una moto eléctrica alquilada
A la hora de decidir cómo moverte por Quy Nhon para explorar sus playas y miradores, la moto es sin duda la opción más cómoda y la que te da total libertad, pero hay un detalle crucial que muy poca gente te cuenta y con el que debes tener muchísimo cuidado. La mayoría de los viajeros asumen que con el carnet de conducir internacional español es suficiente, pero la realidad es que no sirve en Vietnam porque no existe un convenio de reciprocidad entre ambos países.
Esto no solo significa que si te para la policía local te van a poner una multa, sino algo mucho más grave: si sufres cualquier tipo de accidente o una caída tonta en carretera, tu seguro de viaje se lavará las manos por conducir sin una licencia válida en el país, dejándote completamente desprotegid@ ante cualquier gasto médico.
Por suerte, hay una alternativa perfecta, segura y legal para evitar este problema: alquilar una moto eléctrica. Al no tener motor de combustión interna ni superar ciertas cilindradas, no requieren carnet de conducir, por lo que estarás cubiert@ y tranquilo durante tu viaje. Lo más cómodo es pedir que te la gestionen directamente en la recepción de tu hotel para que te la entreguen y la recojas allí mismo. Además, no son nada caras, ya que por unos 200.000 dongs al día (unos 7 u 8 euros al cambio) tendrás tu propio transporte para moverte a tu aire por Quy Nhon sin preocuparte por las multas ni por el seguro.
¿Cuántos días dedicarle a Quy Nhon?
Para disfrutar de verdad de Quy Nhon, la península de Phuong Mai y sus pueblos de pescadores, lo ideal es dedicarle entre 2 y 3 días. No es una zona para verla corriendo en una tarde de pasada; el chip aquí consiste precisamente en bajar las revoluciones, olvidarse del reloj y adaptarte al ritmo pausado de la vida local. Quedarte un par de noches te va a permitir exprimir el lugar de una forma mucho más auténtica y saborear esa sensación de estar desconectad@ del mundo.
Atención sanitaria en Vietnam
En Vietnam, la realidad sanitaria es muy dual: mientras que los hospitales públicos pueden estar saturados y con estándares de higiene muy distintos a los nuestros, las ciudades principales como Hanoi y Ho Chi Minh cuentan con clínicas internacionales de primer nivel. Sin embargo, el acceso a estas clínicas privadas tiene un precio prohibitivo. Un simple ingreso por una deshidratación o una torcedura de tobillo paseando por los arrozales de Sapa puede terminar costándote varios miles de euros si no tienes un buen respaldo detrás.
Además de los posibles accidentes, en Vietnam hay que tener especial cuidado con las picaduras de mosquitos o las típicas infecciones estomacales por el agua o la comida callejera. Aunque yo siempre soy de las que piensa que no tiene por qué pasar nada, viajar con esa tranquilidad mental de saber que, ante cualquier síntoma, tienes un teléfono 24 horas en español al que llamar, no tiene precio. Por eso, mi recomendación número uno tras recorrer el país es no escatimar nunca en un seguro que cubra gastos médicos elevados y, sobre todo, que no te obligue a adelantar ni un euro de tu bolsillo en caso de emergencia.
Te aconsejo que viajes con IATI. Yo estoy asegurada con ellos, y viajo muy tranquila.
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Internet en Vietnam
Para viajar por Vietnam y moverte sin perderte, mirar mapas o traducir cosas, o pedir un Grab, estar conectad@ a Internet es fundamental. La forma más cómoda es llevar la eSIM de Holafly, que te da datos ilimitados en todo el país, mantienes tu número de WhatsApp de siempre y se activa en un clic antes de salir. Para ayudarte un poco con el presupuesto, te dejo un 5% de descuento en Holafly.
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Dónde dormir en Quy Nhon
Si no quieres estar en el mismo Quy Nhon, haz como yo, vete a la la península de Phuong Mai. Tienes una habitación doble con cama extragrande, baño privado, aire acondicionado y wifi gratuito. El alojamiento cuenta con jardín, salón de uso común y terraza. Tiene una valoración media de 9,6 sobre 10 y la noche cuesta 20€.
Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verla.
Si prefieres estar por la ciudad de Quy Nhon, te propongo un precioso y limpio apartamento con una habitación doble, balcón con vistas al mar, a unos minutos de la playa y varios restaurantes. Tiene una valoración media de 9,2 sobre 10 y la noche cuesta 20€.
Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verla.
Qué hacer en Quy Nhon
Pueblo pesquero de Nhon Hai

Nhon Hai, Quy Nhon
Nhon Hai es la viva imagen de la autenticidad en la península de Phuong Mai. Mientras que otros lugares de Vietnam se han transformado por completo para el turismo, este pequeño pueblo de pescadores sigue viviendo al ritmo del mar, ajeno a las masificaciones. Es un rincón humilde de casas bajas y calles estrechas que miran a una preciosa playa en forma de media luna. Aquí, el paisaje playero no está lleno de hamacas y sombrillas de colores, sino de redes secándose al sol y decenas de basket boats (los tradicionales botes redondos de bambú) flotando en la orilla, esperando a la siguiente jornada de pesca.
Lo que hace realmente especial a Nhon Hai es que te permite presenciar la vida local en su estado más puro. Si paseas por su playa a primera hora de la mañana, verás a las familias del pueblo trabajando juntas: los hombres llegando en los botes con la pesca del día y las mujeres limpiando y clasificando el marisco en la misma arena para venderlo en el mercado improvisado. Es un espectáculo caótico, ruidoso y lleno de sonrisas que te reconcilia con el Vietnam de verdad. Además, esa misma frescura se traslada a los pequeños chiringuitos locales del pueblo, donde puedes sentarte a comer marisco fresquísimo por unos precios ridículamente bajos.
El gran reclamo natural de Nhon Hai es su cercanía a la isla de Hon Kho, un islote rocoso y deshabitado que queda justo enfrente. Desde la misma playa del pueblo puedes contratar a cualquier pescador local para que te cruce en su barca en apenas cinco minutos. Hon Kho es famosa por sus aguas cristalinas, perfectas para hacer snorkel y ver corales, y por una pasarela de madera construida sobre las rocas que bordea el mar. Además, cuando la marea baja lo suficiente en Nhon Hai, emerge del agua un antiguo camino de piedra sumergido que conecta la costa con la isla, una estructura misteriosa construida por la antigua civilización Cham hace siglos.
Consejo de hormiga: si tienes la suerte de viajar a Quy Nhon entre los meses de mayo y julio, en Nhon Hai vas a presenciar un fenómeno de la naturaleza alucinante. Durante esta época, el fondo marino del pueblo se cubre de un tipo de alga llamada Sargassum que crece tanto que llega a la superficie, tiñendo el agua de un color dorado brillante.
Acantilados de Eo Gio
Un lugar que te va a hacer flipar en Quy Nhon es Eo Gio. Si eres de l@s que buscan naturaleza en estado puro. Su nombre significa «El estrecho del viento» y lo entiendes en cuanto pones un pie allí. Es un desfiladero rocoso espectacular, donde los acantilados de piedra oscura caen en vertical hacia un mar de un azul turquesa intenso. La fuerza del océano ha ido esculpiendo la roca a su antojo durante siglos, creando cuevas y formaciones salvajes que te hacen sentir diminuto.
Para poder recorrerlo han construido un sendero de piedra precioso que serpentea por todo el borde del acantilado, con una barandilla muy característica que sale en todas las fotos. Caminar por ahí mientras las olas rompen con fuerza contra las rocas abajo es una auténtica pasada. El camino te lleva hasta diferentes miradores donde puedes sentarte a sentir la brisa marina y a contemplar la inmensidad del océano con los barcos de pescadores flotando a lo lejos.
Hòn Khô – Coco Camp

Hòn Khô – Coco Camp, Quy Nhon
Uno de los lugares más molones de Quy Nhon es Hòn Khô – Coco Camp (conocido simplemente como Coco Camp). No es la típica cafetería donde solo vas a tomar un café; es casi una institución en el pueblo de pescadores de Nhon Hai y el epicentro de la desconexión en la península. Se trata de un restaurante y cafetería situado justo en la orilla de la playa, con unas vistas espectaculares en primera línea del mar turquesa y de la isla de Hon Kho, que queda justo enfrente.
Miếu Bà Cô
Si buscas un rincón con alma y misticismo local a unos pasos de la cafetería Coco Camp, tienes que acercarte a descubrir el santuario de Miếu Bà Cô. Es un pequeño templo sagrado situado prácticamente sobre las rocas de la playa de Nhon Hai. Para los turistas pasa casi desapercibido como una construcción colorida más, pero para los habitantes del pueblo es un lugar de absoluto respeto y devoción. Está dedicado a una deidad femenina local que, según las leyendas del pueblo, protege a los pescadores de las tormentas y los peligros del océano cuando salen a faenar.
Consejo de hormiga: al estar pegado a la zona de playa y chiringuitos de Nhon Hai, es muy fácil olvidar que estás ante un sitio sagrado. Si vas de camino a la isla de Hon Kho o vienes de tomarte algo en Coco Camp, asegúrate de no entrar al templo en bañador, bikini o descalzo. Aunque los locales son súper amables y nunca te van a decir nada de malas formas, se agradece un montón cubrirse un poco los hombros antes de asomarte a cotillear este rinconcito tan mágico.
Playa de Ky Co

Playa de Ky Co, Quy Nhon
En Quy Nhon hay un lugar que se ha ganado a pulso el título de «las Maldivas de Vietnam» en todos los blogs de viajes: la playa de Ky Co. Es una bahía impresionante de aguas color esmeralda y arena blanca, encajonada entre imponentes montañas de piedra. El paisaje es una auténtica postal paradisíaca, ideal para desconectar del mundo, caminar por su enorme muelle de madera que se adentra en el mar, fotografiarte en sus columpios sobre el agua o hacer snorkel entre corales. Eso sí, al ser la atracción estrella de la península, su gestión está privatizada y el acceso por libre tiene una logística muy particular.
Si decides ir por tu cuenta en moto (una ruta preciosa con unas vistas de los acantilados que quitan el hipo), tienes que saber que no vas a poder llegar hasta la misma orilla con tu vehículo. Tras recorrer unos kilómetros de montaña, llegarás a una taquilla obligatoria donde toca parar. Allí se paga un ticket combinado de 140.000 VND por persona que te incluye tanto la entrada a la playa como el traslado de ida y vuelta. Aparte, te cobrarán unos 5.000 VND por dejar la moto en el parking vigilado, ya que la bajada final a la costa es una pendiente brutal y está totalmente prohibido realizarla por libre.
Es aquí donde entran en juego los famosos coches eléctricos (los típicos buggies o carritos de golf gigantes). Te suben a uno de ellos mostrando tu entrada y te pegan un viaje de unos 10 minutos montaña abajo, sorteando curvas cerradas hasta dejarte en la misma arena de la playa. La otra alternativa para saltarte todo este jaleo de la carretera es contratar una excursión en lancha rápida desde el puerto de Nhon Ly, que te deja directamente en el muelle de la playa, pero la bajada por la montaña en el cochecillo tiene su punto de aventura.
Dunas de arena de Phuong Mai
En Quy Nhon hay un lugar que rompe por completo con el paisaje de playas y acantilados de la península, ese es el de las Dunas de arena de Phuong Mai. Se trata de un desierto costero en miniatura, considerado uno de los conjuntos de dunas más grandes y altos de la región. El paisaje lo forman enormes montañas de arena blanca y finísima que cambian constantemente de forma según sople el viento, creando un relieve de ondas infinitas espectacular para fotografiar, con el verde de la vegetación a un lado y el azul del mar al fondo.
Llegar hasta ellas en moto es muy sencillo porque están pegadas a la carretera principal que va hacia Nhon Ly. Lo mejor de todo es que el acceso es completamente gratuito: no hay vallas, ni taquillas, ni horarios. Simplemente dejas la moto apartada y caminas unos diez minutos para adentrarte en la arena. Además, si vas por la tarde o en fin de semana, encontrarás a familias locales en las dunas (o en las tiendas de refrescos junto al camino) alquilando tablas de madera con cera por unos 20.000 o 50.000 VND para deslizarte haciendo sandboarding por las pendientes.
Al estar en una zona tan abierta, el sol castiga con mucha fuerza, por lo que las mejores horas para visitarlas son a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, a partir de las 16:00. Visitar las dunas durante el atardecer es una auténtica fantasía, ya que la arena blanca se tiñe de tonos dorados y rojizos mientras el sol se esconde tras las montañas.
Consejo de hormiga: la tentación de descalzarse en la arena fina es enorme, pero a partir de las 9:30 de la mañana el suelo absorbe el calor como una vitrocerámica. Olvídate de ir en chanclas porque te vas a hundir y a quemar vivo. El truco definitivo es llevar zapatillas cerradas.
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Pueblo pesquero de Nhon Ly

Nhon Ly, Quy Nhon
Si vas a visitar atractivos top como los acantilados de Eo Gio o la pagoda Ngoc Hoa, vas a pasar sí o sí por el pueblo pesquero de Nhon Ly, pero cometerías un error enorme si solo lo ves desde la ventanilla de pasada. Este pequeño pueblo costero conserva intacta la esencia del Vietnam más tradicional y marinero, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido entre el olor a sal, las casas bajas de pescadores y el vaivén de las redes.
Lo más bonito de Nhon Ly es perderse sin rumbo por su laberinto de callejuelas estrechas, empinadas y empedradas que serpentean cuesta abajo hacia la playa. Yo de hecho, me alojé en este pueblo, en primera línea de mar. Te he dejado el alojamiento en «dónde dormir».
Pagoda Ngoc Hoa
Si vas a visitar los acantilados de Eo Gio, tienes una parada obligatoria justo al lado que te va a volar la cabeza: la Pagoda Ngoc Hoa. Es el rincón espiritual más sagrado de toda la península y de Quy Nhon, y un auténtico remanso de paz metido en el pueblo de pescadores de Nhon Ly. Para los locales es un templo de absoluto respeto, pero para los viajeros es un lugar mágico donde desconectar del mundo con el sonido de los mantras budistas y el olor a incienso.
El gran reclamo del templo y lo que te va a dejar con la boca abierta es su espectacular estatua gigante de Buda de doble cara (la más alta de Vietnam en su estilo). Son dos figuras majestuosas unidas por la espalda: una está pintada de blanco y mira hacia las montañas para bendecir la tierra, y la otra es de un color dorado brillante y mira fijamente al océano. Los pescadores del pueblo le tienen una fe tremenda, ya que creen que esta cara del Buda protege sus barcos y calma las tormentas cuando salen a faenar al mar.
Isla de Hòn Khô

Isla de Hòn Khô, Quy Nhon
Un lugar que no te puedes perder en Quy Nhon es la isla de Hòn Khô, situada justo enfrente del pueblecito de Nhon Hai, tan cerca de la costa que casi parece que la puedes tocar con los dedos. Su nombre significa literalmente «Isla Seca» porque apenas tiene vegetación alta ni árboles; es un peñón gigante de roca rojiza rodeado de un agua con un color turquesa tan transparente que parece una piscina natural gigante.
Para llegar hasta ella el jaleo es mínimo y muy divertido. Solo tienes que acercarte a la playa de Nhon Hai y allí mismo los locales te ofrecerán llevarte en sus lanchas rápidas o, si buscas una experiencia más tradicional, en sus basket boats de bambú. El trayecto dura apenas 5 o 10 minutos y el precio es de risa (suele rondar los 100.000 a 200.000 VND ida y vuelta, dependiendo de cómo regatees o si compartes barca). Una vez desembarcas, la isla te recibe con una pasarela de madera preciosa que bordea los acantilados de roca, ideal para pasear y hacer fotos brutales con el mar rompiendo abajo.
El verdadero tesoro de Hòn Khô está bajo el agua y en su marea. Es uno de los mejores puntos de la región para tirarte a hacer snorkel por libre, ya que sus aguas poco profundas esconden arrecifes de coral llenos de peces de colores y campos de algas marinas preciosos.
Consejo de hormiga: si vas a pasar la mañana haciendo snorkel o recorriendo la pasarela de madera, es obligatorio que lleves protector solar biodegradable, gorra y agua de sobra, porque el reflejo del sol en el agua y en la roca calienta con ganas.
Playa de Bai Xep
Si estás buscando el rincón mochilero por excelencia de la región, un sitio con un rollito hippie, relajado y súper internacional, ese lugar es Bãi Xếp. Está situado unos 10 kilómetros al sur de Quy Nhon y es un pequeño paraíso escondido entre colinas verdes y rocas gigantescas que se meten en el mar. A diferencia de las playas enormes y desiertas de la ciudad, aquí se ha creado una pequeña comunidad de viajeros alucinante, siendo el sitio perfecto si te apetece desconectar unos días, conocer gente de todo el mundo y tomarte algo frente a una playa preciosa de arena dorada.
El pueblo en sí está dividido en dos partes muy marcadas que conviven pared con pared. Por un lado, tienes el laberinto de casas tradicionales de los pescadores locales con sus redes y sus barcas redondas en la arena; por el otro, una hilera de hostels modernos, homestays con encanto y terrazas chulísimas a pie de playa.
Lo mejor de Bãi Xếp es que, a pesar de haberse puesto de moda entre los mochileros, sigue manteniendo un tamaño súper humano y una tranquilidad brutal: no hay grandes resorts ni tráfico, todo se recorre andando y el plan diario se reduce a bañarte en sus aguas tranquilas, leer en una hamaca y ver el atardecer.
Templo Linh Phong

Templo Linh Phong, Quy Nhon
Si te apetece un plan en Quy Nhon que combine espiritualidad, historia y unas vistas que te dejen sin respiración literalmente, tienes que apuntarte el Templo Linh Phong. Está un poco más al norte de la península, pero el viaje en moto bordeando la costa merece muchísimo la pena. Desde varios kilómetros antes de llegar ya vas a flipar viendo su gran joya de la corona: un Buda gigante sentado que domina toda la ladera de la montaña y que es, de hecho, uno de los más grandes de todo el Sudeste Asiático.
Eso sí, aquí vas a tener que ganarte las vistas con el sudor de tu frente. Para llegar hasta los pies de la estatua te va a tocar sufrir una escalera infinita de más de 600 escalones. La subida es empinada y te va a hacer sudar la gota gorda, pero la recompensa al llegar arriba es de otro planeta: estar bajo la inmensidad de ese Buda blanco y girarte para ver una panorámica brutal de los campos verdes, el pueblo y el mar infinito es una de las mejores postales del viaje.
Además, el sitio tiene una historia súper auténtica. El templo se fundó hace siglos por un monje ermitaño al que los locales llamaban «Ong Nui» (el Anciano de la Montaña). El hombre vivía en una cueva curando a los enfermos de la zona con hierbas y vestía con cortezas de árboles.
Consejo de hormiga: el acceso al templo es totalmente gratuito, pero el esfuerzo físico es real. Mi recomendación es que vayas a primera hora de la mañana, te lleves agua de sobra y no intentes subir a lo loco. Ve parando en los descansillos para recuperar el aliento y ver cómo el paisaje se va abriendo a tus pies. Si se te olvida el agua, no te preocupes, a medio camino hay un señor que vende bebidas frías.
Torres Cham
Si te mola la historia, la arqueología o simplemente quieres ver algo totalmente diferente a las playas, en Quy Nhon vas a flipar. Esta zona de Vietnam fue el corazón del antiguo Reino de Champa, una civilización hinduista brutal que dominó el centro del país hace siglos. Hoy en día, la ciudad y sus alrededores están salpicados de torres de ladrillo rojizo que parecen sacadas de una peli de Indiana Jones.
Lo mejor de todo es que no tienes que irte lejísimos a mitad de la selva para verlas, mira:
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Tháp Đôi (Las Torres Gemelas): son la opción más cómoda porque están literalmente dentro de la ciudad de Quy Nhon, metidas en un parque súper cuidado y verde. Son dos torres gemelas del siglo XII que llaman mucho la atención por su forma (son más anchas abajo que arriba, rompiendo el estilo típico Cham) y por los relieves de pájaros sagrados y dioses tallados en la piedra.
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Tháp Bánh Ít (Torres Bánh Ít): si solo puedes elegir unas, que sean estas. Están a unos 15 kilómetros al norte de Quy Nhon, subidas en lo alto de una colina. Se llaman así porque a los locales les recordaba la forma de un pastelito típico de arroz de la zona (bánh ít). Es un complejo de cuatro torres diferentes y lo mejor son las vistas: al estar elevadas, tienes una panorámica preciosa de los ríos, los campos de arroz y las montañas.
Son construcciones de ladrillos pegados con una técnica misteriosa que ha aguantado terremotos, guerras y el paso de los siglos sin apenas usar mortero.
Consejo de hormiga: la mayoría de la gente se queda fuera haciéndose la foto de postureo con la fachada de ladrillo rojo, pero el verdadero secreto está dentro. Cuando entres a las torres (especialmente en las de Bánh Ít), quédate un momento en silencio en el centro de la estructura y mira directo hacia el techo. Verás cómo las paredes se van estrechando de forma piramidal hacia el cielo en un trabajo de arquitectura alucinante,
Métete en los pueblos pesqueros para comer

Comprando algo dulce por las calles del pueblo pesquero (Quy Nhon)
El error que comete el 90% de la gente en Nhơn Lý es quedarse únicamente en la línea de la playa viendo los basket boats y los barcos de los pescadores. El verdadero tesoro del pueblo empieza en cuanto te das la vuelta y te metes de lleno por sus callejuelas interiores.
Es un laberinto de pasajes súper estrechos, empinados y empedrados que suben hacia la colina. Al alejarte de la orilla, entras en la vida real del pueblo: pasas por los portales donde los locales limpian el pescado del día, esquivas redes tendidas al sol, descubres pequeños altares escondidos y te cruzas con los niños jugando entre las casas bajas. Es un entramado súper fotogénico donde la vida pasa despacio y a un ritmo totalmente ajeno al turismo.
Consejo de hormiga: olvídate de los restaurantes grandes del paseo marítimo y búscate los pequeños locales donde cenan los propios pescadores y la gente del pueblo. Es muchísimo más económico, infinitamente más auténtico y, sobre todo, está mil veces más rico.
Mapa interactivo de qué ver en Quy Nhon






