Qué ver en Taiwán por libre: guía y ruta de 10 y 15 días

Qué ver en Taiwán

¡Menudo viaje! Tengo que confesar que Taiwán me ha sorprendido de una forma brutal. Es de esos destinos que no siempre encabezan las listas de deseos en Asia, pero que en cuanto pones un pie allí te atrapan por completo. Es una isla fascinante por sus contrastes: indudablemente recuerda a China por sus raíces culturales, sus templos taoístas llenos de humo de incienso y su tradición milenaria, pero al mismo tiempo respira una impronta japonesa clarísima en la educación de su gente, la afición por los trenes, el nivel de seguridad y esa cultura friki tan entrañable llena de tiendas pop-up, gatos de la suerte y personajes animados por todas partes.

A nivel político es un país peculiar: oficialmente reconocido por muy poquitos países en el mundo, pero con una identidad propia fuerte y una población que mira con un orgullo hacia el futuro, liderando la tecnología global, la sostenibilidad y la vanguardia en Asia sin perder ni un ápice de su esencia tradicional.

Yo pasé tres semanas recorriéndola de punta a punta y lo tengo claro: es un país al que volvería mañana mismo sin pensarlo. Para ayudarte a organizar tu viaje y que no te vuelvas loc@ con la logística, en esta guía te he preparado dos itinerarios listos para usar:

  • Ruta de 10 días: pensada para una primera toma de contacto muy completa, exprimiendo al máximo los grandes imprescindibles de la isla.

  • Ruta de 15 días: el itinerario ideal para bajar una marcha, adentrarte en la costa este, cruzar los valles interiores y saborear el sur.

 

Además, si tienes la suerte de contar con más días o quieres personalizar tu ruta a medida, al final de la entrada encontrarás una sección con varios lugares extra increíbles que no deberías pasar por alto para terminar de enamorarte de la isla.

Si te gusta viajar por Asia, te dejo varias guías que te podrían interesar: qué ver en Singapur, qué ver en Corea del Sur, qué ver en Vietnam, qué ver en Turquía, qué ver en Armenia. 


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odos los enlaces que llevan a terceros son afiliados. Algunos tienen descuento para que puedas aprovecharlos, y otros no te suponen ningún gasto extra, pero a mí me dan una pequeña comisión para que pueda seguir dedicando horas en escribir posts como este, y te ayude a organizar tu próximo viaje de manera gratuita.

Consejos prácticos para viajar a Taiwán

Documentación para entrar en Taiwán

Vistas del lago desde la pagoda

Vistas del lago desde la pagoda

Para viajar a Taiwán con pasaporte español (o de cualquier país de la Unión Europea), el trámite es sumamente sencillo ya que no requiere visado previo para estancias de turismo de hasta 90 días. Basta con comprobar que el pasaporte mantenga una validez mínima de 6 meses a partir de la fecha de llegada a la isla.

Otro requisito imprescindible para superar el control de inmigración es disponer de un billete de salida del país, ya sea de regreso o con destino a un tercer lugar, el cual suelen solicitar desde el propio mostrador de facturación antes de embarcar.

Asimismo, es necesario completar la tarjeta de entrada (Arrival Card). Aunque se puede rellenar en formato físico durante el vuelo, resulta muy práctico tramitarla de forma gratuita a través de la plataforma web oficial de inmigración unos días antes de iniciar el viaje para agilizar el proceso en el aeropuerto. Te dejo aquí el enlace para que puedas hacerlo online.

Consejo de hormiga: si vas a viajar con un pasaporte emitido fuera de la Unión Europea, conviene revisar los requisitos específicos en la delegación o embajada de Taiwán correspondiente a tu país, ya que las condiciones y los plazos de exención de visado pueden variar según la nacionalidad.

 

Dinero en Taiwán

La moneda oficial del país es el Nuevo Dólar Taiwanés (abreviado habitualmente como TWD o simplemente con el símbolo $). Para desenvolverse en el día a día, la herramienta imprescindible que debes utilizar es la EasyCard. Te permite pagar prácticamente todo el transporte público (metro, autobuses y trenes locales), alquilar las bicicletas públicas YouBike, y realizar compras en tiendas de conveniencia, supermercados y máquinas expendedoras.

Conseguir la EasyCard o la SuperCard es muy sencillo a la llegada. Se puede comprar por 100 TWD (un importe no reembolsable correspondiente al coste del plástico) directamente en los mostradores y máquinas del aeropuerto, en las estaciones de metro o en la extensa red de tiendas de conveniencia como 7-Eleven o FamilyMart. En estas últimas, además, suelen disponer de ediciones especiales con diseños temáticos por un precio ligeramente superior.

Un aspecto crucial que debes tener en cuenta es el método de recarga: la EasyCard y la SuperCard se recarga únicamente con dinero en efectivo. No es posible recargarla con tarjetas de crédito o débito internacionales. Para añadir saldo, basta con acudir a las máquinas automáticas de cualquier estación de metro o entregar la tarjeta junto con el importe deseado en la caja de cualquier tienda 7-Eleven o FamilyMart.

A pesar de ser un país tecnológicamente muy avanzado, Taiwán sigue dependiendo en gran medida del pago en metálico, especialmente para comer en los célebres mercados nocturnos, comprar en pequeños comercios o recargar el transporte. Por ello, la mejor opción es retirar dinero directamente en los cajeros automáticos (ATM) de las tiendas de conveniencia, los cuales funcionan de forma impecable con tarjetas de débito o crédito internacionales.

Consejo de hormiga: nada más aterrizar en el aeropuerto, saca un primer importe en efectivo en el cajero automático y compra tu EasyCard antes de subir al transporte hacia la ciudad. Añádele unos 500 TWD iniciales para no tener que preocuparte por el saldo durante los primeros días de ruta y guarda siempre algunos billetes pequeños para recargas puntuales o para cenar por las noches.

 

¿Puedes pagar con la tarjeta Revolut?

Revolut funciona de manera impecable en Taiwán, pero es importante saber exactamente dónde usarla y cuáles son sus limitaciones locales.

En comercios grandes, cadenas de tiendas, hoteles, centros comerciales, farmacias, cadenas de restaurantes y en el propio aeropuerto, puedes pagar directamente con tu tarjeta Revolut (física o desde el móvil) sin ningún problema. Además, la app hace la conversión de moneda al tipo de cambio interbancario de forma automática.

Sin embargo, debes tener en cuenta dos excepciones clave:

  • No sirve para pagar de forma directa en el transporte público ni en puestos callejeros: Para subir al metro, autobuses o comprar en los mercados nocturnos, la tarjeta no pasa de forma directa por el lector. Necesitas usar la EasyCard o llevar dinero en efectivo.

  • Tampoco sirve para recargar la EasyCard: La EasyCard solo acepta recargas en billetes físicos.

Para sacar dinero en efectivo, puedes ir a los cajeros automáticos (ATM) que están dentro de cualquier 7-Eleven (banco CTBC Bank) o FamilyMart (banco Taishin Bank).

Consejo de hormiga: antes de volar, asegúrate de crear o activar dentro de la app de Revolut una subcuenta en Nuevo Dólar Taiwanés (TWD) y cambiar el dinero de lunes a viernes. De este modo, evitarás la pequeña comisión por cambio de divisa que aplica Revolut durante los fines de semana cuando los mercados financieros están cerrados.

 


¿Cuál es la mejor época para viajar a Taiwán?

Rainbow Six

Rainbow Six

Elegir bien las fechas es fundamental para disfrutar al máximo de una ruta por Taiwán, ya que el clima de la isla varía notablemente a lo largo del año.

La época ideal (de hecho es cuando yo fui a Taiwán) para viajar abarca los meses de otoño, comprendidos entre octubre y diciembre, siendo esta la mejor ventana del año. Durante este periodo, las temperaturas son muy agradables, la humedad desciende de forma considerable, las precipitaciones son escasas y el riesgo de sufrir el impacto de un tifón es prácticamente nulo, lo que permite explorar tanto las ciudades como los parques nacionales con total comodidad.

La primavera, que va de marzo a mayo, se presenta como la segunda mejor opción. Las temperaturas siguen siendo suaves y los paisajes de montaña lucen en su máximo esplendor, coincidiendo además con la floración de los cerezos en diversas zonas del país. Sin embargo, a partir del mes de mayo suele comenzar la época de lluvias primaverales, por lo que es habitual registrar un incremento progresivo en los días lluviosos.

Por el contrario, el verano (de junio a septiembre) es la época menos aconsejable para planificar el viaje. Durante estos meses el calor resulta sofocante, con niveles de humedad muy elevados que aumentan la sensación térmica. Además, coincide con la temporada alta de tifones, un fenómeno meteorológico que puede alterar los desplazamientos, provocar la cancelación de vuelos o causar el cierre temporal de zonas de montaña y senderos.

Finalmente, también conviene prestar especial atención al calendario festivo local, concretamente al Año Nuevo Chino, cuya fecha exacta varía entre finales de enero y febrero según el ciclo lunar. Durante esta semana festiva la actividad comercial del país se ralentiza de forma drástica, muchos establecimientos familiares permanecen cerrados, los precios de los alojamientos se disparan y el transporte interno experimenta una altísima saturación por los desplazamientos de la población local.


¿Cómo llegar a Taiwán?

Para llegar a Taiwán viajando desde España, la vía de entrada principal es el Aeropuerto Internacional de Taiwán Taoyuan (TPE), situado a unos 40 minutos de la capital, Taipéi. Al no existir conexiones directas entre ambos destinos, el trayecto requiere realizar al menos una escala intermedia, completando un tiempo total de vuelo que suele oscilar entre las 15 y 19 horas según la ruta elegida.

Las opciones de vuelo son muy variadas y se adaptan a distintos tipos de viaje. Una alternativa fantástica que hice fue es volar con Singapore Airlines haciendo escala en Singapur, lo que me permitió aprovechar el trayecto para realizar un stopover de 3 o 4 días y descubrir esta deslumbrante ciudad-estado antes de poner rumbo a Taiwán.

Si prefieres enlaces más directos, las aerolíneas de Oriente Medio como Emirates (con escala en Dubái), Qatar Airways (escala en Doha) o Turkish Airlines (escala en Estambul) ofrecen conexiones muy cómodas desde Madrid o Barcelona. Asimismo, volar con compañías asiáticas como Cathay Pacific haciendo escala en Hong Kong resulta una de las opciones más ágiles, ya que el tramo final hacia la isla apenas dura dos horas. Otra posibilidad es volar con aerolíneas europeas como KLM a través de Ámsterdam o enlazar en París con la compañía taiwanesa EVA Air.

Una vez aterrizad@ en el Aeropuerto de Taoyuan, el traslado hacia el centro de la ciudad es sumamente sencillo gracias al tren rápido Taoyuan Airport MRT. La línea exprés conecta la terminal con la Estación Central de Taipéi (Taipei Main Station) en unos 35 minutos, convirtiéndose en la opción más rápida y cómoda para iniciar la ruta.

Consejo de hormiga: nada más cruzar la puerta de llegadas del aeropuerto, busca las máquinas del metro o la tienda de conveniencia de la terminal para comprar tu tarjeta EasyCard. Podrás usarla al instante para validar la entrada en los tornos del tren exprés y llegar al centro de Taipéi sin necesidad de hacer colas para comprar billetes individuales.

 

¿Cómo moverte por Taiwán?

Pista para bicis

Pista para bicis

 

Moverse por Taiwán es extraordinariamente sencillo gracias a la excelente infraestructura de transporte que posee la isla. Las opciones para recorrer el país varían según el nivel de libertad que busques, pudiendo elegir entre una red de transporte público impecable, el alquiler de un coche para hacer un road trip completo, o la combinación de trenes con el alquiler puntual de scooters para zonas específicas.

Para muchos, la opción es desplazarse exclusivamente en transporte público. La costa oeste está conectada de norte a sur por el tren de alta velocidad (HSR), que permite cruzar desde Taipéi hasta Kaohsiung en poco más de hora y media. Para el resto de la isla, la red de trenes convencionales (TRA) y la extensa línea de autobuses interurbanos conectan prácticamente cualquier rincón, permitiendo hacer una ruta completa sin necesidad de conducir.

Por otro lado, alquilar un coche es una alternativa fantástica y muy recomendable si buscas total flexibilidad, especialmente para recorrer la pintoresca costa este (Hualien, Taitung) y adentrarte en las zonas de montaña como Sun Moon Lake o Alishan. Conducir en Taiwán es seguro: las carreteras están bien pavimentadas, la señalización incluye el alfabeto occidental y se conduce por la derecha. Únicamente debes evitar el coche dentro de la capital, Taipéi, debido a la alta densidad de tráfico y la dificultad para aparcar.

En algunas ciudades como Tainan o Kaohsiung te aconsejo combinar el tren con el alquiler de moto o bici (You Bike) Taiwán es el país con mayor densidad de motocicletas del mundo, por lo que es habitual llegar en tren a destinos rurales o insulares, y alquilar allí una scooter para explorar los alrededores con total agilidad. En las ciudades hay un montón de paradas para coger tu You Bike con la tarjeta de transporte.

NOTA: si en algún momento del viaje necesitas un coche de alquiler,  este es el buscador por el que siempre alquilo coche; me encanta porque se puede cancelar hasta 48 horas antes.

Consejo de hormiga: si decides alquilar un coche o una scooter en Taiwán, es estrictamente obligatorio llevar el Permiso Internacional de Conducción acompañado de tu carné de conducir nacional vigente. Para alquilar motos de más de 50cc, las agencias locales suelen exigir de forma rigurosa que en tu permiso internacional conste el sello específico de la categoría de motocicleta.

En cuanto al transporte público

Tal como te he comentado anteriormente, la EasyCard es el alma del transporte en Taiwán y un elemento imprescindible desde el primer minuto en la isla. Sirve para pagar prácticamente todo: el metro (MRT), los autobuses urbanos e interurbanos, los trenes locales de la red nacional (TRA), los ferrys y hasta compras en tiendas de conveniencia (7-Eleven, FamilyMart) o máquinas expendedoras.

Para conseguirla, solo tienes que pedirla en los mostradores de las estaciones de metro o comprarla directamente en la caja de cualquier 7-Eleven o FamilyMart del aeropuerto nada más aterrizar. Tiene un coste físico no reembolsable de unos 100 TWD (unos 3 €) y viene sin saldo, por lo que tendrás que cargarla en ese mismo instante.

El funcionamiento del saldo es un punto clave: las recargas se realizan exclusivamente en efectivo. Aunque pagues compras con tarjeta de crédito en los comercios, las máquinas de las estaciones y las cajas de los supermercados solo aceptan dinero en metálico para meter saldo a la EasyCard.

A la hora de usar el transporte público, la regla general es siempre validar (picar) la tarjeta tanto al entrar como al salir. En el metro (MRT) y los trenes convencionales (TRA) pasarás la tarjeta por los tornos de acceso a la entrada y a la salida para que el sistema calcule la tarifa exacta según la distancia recorrida. En los autobuses urbanos funciona exactamente igual: debes aproximar la tarjeta al lector junto a la puerta tanto al subir como al bajar del vehículo.

 

¿Cuántos días dedicarle a Taiwán?

La duración de un viaje a Taiwán depende en gran medida del tiempo disponible y del ritmo de ruta que se desee llevar. A nivel general, la mayoría de los itinerarios de viaje se estructuran en función de estos márgenes de tiempo:

Una ruta de 10 a 12 días es la opción más popular entre la gran mayoría de blogs y guías para una primera toma de contacto. Este itinerario comprimido se centra en los grandes imprescindibles de la isla conectados mediante transporte público. Suele dedicar unos 3 o 4 días a Taipéi y sus excursiones más famosas (como Jiufen, Shifen y Yehliu), para después descender hacia el sur haciendo paradas estratégicas en el idílico Lago del Sol y la Luna (Sun Moon Lake), las impresionantes Gargantas de Taroko en Hualien, la histórica ciudad de Tainan y la moderna urbe costera de Kaohsiung.

Para un viaje de 15 días, la recomendación habitual de los viajeros consiste en realizar la gran ruta circular completa a la isla (around-the-island loop). A los destinos imprescindibles del itinerario corto se les suman la zona de montaña y los milenarios bosques de niebla de Alishan, una exploración más pausada de la verde costa este cruzando el pintoresco valle de Taitung, y una escapada al extremo sur para disfrutar de las playas y la naturaleza del Parque Nacional de Kenting.

En mi caso, decidí dedicarle 20 días al viaje para recorrer el país con total calma, disfrutar sin prisas de la gastronomía callejera en los mercados nocturnos y añadir paradas menos convencionales. Más abajo te dejo una lista con varios lugares y experiencias extra para que puedas incluirlos en tu itinerario si dispones de días adicionales.

NOTA: en mi caso, decidí dedicarle 20 días al viaje para recorrer el país con total calma, disfrutar sin prisas de la gastronomía callejera en los mercados nocturnos y añadir paradas menos convencionales. Más abajo te dejo una lista con varios lugares y experiencias extra para que puedas incluirlos en tu itinerario si dispones de días adicionales.


Atención sanitaria en
Taiwán

La sanidad en Taiwán es moderna, eficiente y con una tecnología que te deja con la boca abierta. Sin embargo, tiene un pequeño «pero», y es que no es gratuita para los turistas. Cualquier consulta médica, por pequeña que sea, o una simple visita a urgencias por un tropiezo tonto, puede acabar costándote unos cuantos cientos (o incluso miles) de euros. Los hospitales suelen estar bastante llenos y, aunque en las grandes ciudades hay clínicas internacionales con personal que habla inglés, los precios para los extranjeros no residentes son significativamente más altos que para los locales.

Por eso, viajar con un buen seguro de viaje no es solo una recomendación, es una necesidad absoluta para dormir tranquil@. Imagínate que necesitas una prueba diagnóstica o una medicación específica; tener a alguien al otro lado del teléfono que te diga a qué hospital ir y que se encargue de todas las facturas es la diferencia entre que el viaje siga adelante o se convierta en una pesadilla logística y económica.

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Descuento 5% seguro de viajes IATI

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Internet en Taiwán

Ojo porque este país no pertenece al espacio Schengen, así que te cobrarán un pastizal por el roaming.

Yo viajo con Holafly, que tiene tarjetas e-SIM. Con tan solo escanear el código QR, ya tendrás conexión. ¡Es súper cómodo!

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Imprescindibles en Taiwán

Templo Longshan

Templo Longshan

Empezar cualquier ruta por Taiwán sin exprimir Taipéi es impensable. La capital es un contraste constante entre vanguardia y tradición donde puedes contemplar las vistas desde el imponente Taipei 101, sumergirte en el incienso del templo Longshan o perderte por el mercado nocturno de Raohe para probar la gastronomía local.

A corta distancia de la capital se encuentran dos escapadas de cuento. Jiufen, con sus callejones empedrados y farolillos rojos colgados frente al mar, y Shifen, famosa por sus vías del tren donde se lanzan linternas de papel cargadas de deseos.

En el centro de la isla te espera el Lago del Sol y la Luna (Sun Moon Lake), perfecto para recorrer en bicicleta por sus pasarelas o bordear en barco. Muy cerca, en Alishan, podrás adentrarte en bosques de niebla y subir a su tren cremallera para ver el amanecer sobre un mar de nubes.

Para disfrutar de paisajes escarpados, la costa este (Hualien y Taitung) es una parada salvaje e imprescindible. Aunque las famosas Gargantas de Taroko siguen en proceso de rehabilitación tras el terremoto de 2024, bordear los acantilados de Qingshui y recorrer el verde valle de Yuli es una maravilla.

En el sur, la historia y la modernidad se reparten el protagonismo. Tainan destaca como la capital antigua y cuna gastronómica del país, mientras que Kaohsiung aporta la energía de una urbe costera con lugares tan icónicos como las coloridas Pagodas del Dragón y el Tigre o el distrito artístico Pier-2.

NOTA: a continuación te dejaré una ruta de 10 días y otra de 15 días por Taiwán.

 

Dónde dormir en Taiwán

Recuerda que si usas mis enlaces, a ti no te costará ni un céntimo extra, pero a mí me ayudarás a seguir dedicando muchas horas en escribir estas guías GRATUITAS.

NOTA: si los alojamientos propuestos no te gustan, no pasa nada, puedes coger el que quieras, me sigues ayudando siempre y cuando entres a través de mis enlaces.

 

Taipéi

En una ubicación inmejorable del barrio de Ximending tienes una habitación doble con baño privado, vistas a la ciudad, insonorización, aire acondicionado y wifi gratuito. Tiene una valoración media de 8,6 sobre 10 y la noche cuesta 58€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verla. 

 

Sun Moon Lake

En una ubicación excelente, frente al lago Sun Moon, tienes una habitación doble con baño privado y desayuno incluido, terraza, vistas, aire acondicionado, insonorización y wifi gratuito. Tiene una valoración media de 8,5 sobre 10 y la noche cuesta 115€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verla. 

 

Alishan – Fenqihu

En Fenqihu tienes una habitación doble con baño privado y desayuno incluido. Tiene una valoración media de 8,5 sobre 10 y la noche cuesta 79€.

Te dejo aquí esta opción (es la primera que sale) por si quieres verla. 

 

Qué ver en Taiwán: ruta de 10 o 15 días

Organizar una ruta por Taiwán puede parecer un rompecabezas al principio, especialmente porque la isla condensa tantas montañas, templos, mercados nocturnos y pueblos costeros que es muy fácil caer en la tentación de querer abarcarlo todo. La red de transportes es excelente (lo que facilita muchísimo los desplazamientos), pero elegir cuánto tiempo dedicar a cada parada es clave para no acabar con la sensación de ir con prisas.

Basándome en mi experiencia recorriendo el país durante 20 días, he diseñado dos propuestas de ruta diferentes. La primera es la opción clásica ideal de 10 a 12 días para un primer contacto con los grandes imprescindibles, mientras que la segunda, de 15 días, amplía el recorrido para dar la vuelta completa a la isla e incluir más naturaleza, costa y montaña. Si como yo dispones de casi tres semanas o un mes, más abajo te dejaré también una selección de paradas extra para enriquecer aún más tu viaje.

 

Ruta de 10 días por Taiwán

 

Días 1 a 3: Taipéi y alrededores 

Con el Taipéi 101 de fondo

Con el Taipéi 101 de fondo

Comencé mi viaje por Taiwán dedicando los primeros cuatro días a Taipéi y sus alrededores, la puerta de entrada perfecta para enamorarte del país. Es una capital fascinante donde los rascacielos ultra modernos conviven en total armonía con templos centenarios, una gastronomía callejera de nivel mundial y una red de transporte que es una auténtica maravilla. Para no extenderme aquí con todo lo que ofrece la ciudad, he preparado una guía completa de Taipéi (qué ver, dónde dormir, transportes y consejos indispensables) donde te detallo la ruta paso a paso por todos sus barrios e iconos clave para que organices tu estancia al milímetro.

Estos días no solo sirven para descubrir la capital, sino también para realizar las excursiones más mágicas del norte de la isla, como los impresionantes paisajes de la costa de Yehliu, la tradición de lanzar farolillos con tus deseos en las vías del tren de Shifen o perderte por el icónico pueblo de montaña de Jiufen, con sus callejuelas empedradas repletas de farolillos rojos y casas de té tradicionales.

Consejo de hormiga: en mi caso, decidí quedarme a dormir una noche en Jiufen en lugar de ir y volver en el día desde Taipéi, y fue uno de los grandes aciertos del viaje. Cuando cae la tarde y los grupos de excursionistas se marchan, el pueblo recupera una paz absoluta y una atmósfera mágica bajo la luz de los farolillos iluminados. Si te sobran días o quieres llevar un ritmo más relajado, te aconsejo totalmente que hagas lo mismo.

Te dejo una guía completa de Taipéi para que puedas recorrer la capital taiwanesa durante 3 días.


Día 4: Sun Moon Lake

Dejar atrás los rascacielos y el ritmo frenético de Taipéi para poner un pie en el Lago del Sol y la Luna es uno de los mayores choques paisajísticos que te va a regalar este viaje. Escondido entre montañas tupidas a casi 750 metros sobre el nivel del mar, este inmenso espejo de agua dulce te recibe con una atmósfera mística y una neblina que parece sacada de una pintura tradicional china.

Más allá de su innegable belleza fotográfica, este rincón esconde una fuerte identidad cultural al ser el hogar ancestral de los Thao, una de las comunidades indígenas más pequeñas y singulares de Taiwán. Su mitología cuenta que llegaron hasta aquí siguiendo el rastro de un ciervo blanco sagrado. Si miras hacia el centro del lago, verás la pequeña y frondosa isla de Lalu; para ellos es un santuario intocable donde descansan los espíritus de sus antepasados, motivo por el cual está estrictamente protegida y prohibida al turismo.

Al contar con una sola jornada tras tu llegada desde la capital, la forma más inteligente de organizar tu visita es apoyándote en el barco turístico. Funciona con un sistema circular muy cómodo: compras un único billete y puedes subir y bajar tantas veces como quieras en sus tres muelles clave (Shuishe, Xuanguang e Ita Thao). Es la manera perfecta de moverte sin estrés y enlazar los puntos principales, combinándolo si te sobra tiempo con un salto en autobús hacia el majestuoso Templo Wenwu o la escalada a la Pagoda Ci’en.

Consejo de hormiga: aprovecha la parada en el embarcadero de Xuanguang para saborear los míticos Ah Po Tea Eggs (huevos marinados en té negro local y setas), y guarda hambre para el muelle de Ita Thao, donde podrás tapear auténtica comida callejera tribal como el cerdo salvaje a la brasa.

Si quieres hilar fino con los tiempos de transporte desde la capital, descubrir los mejores miradores o saber qué templos no te puedes perder, echa un vistazo a mi guía completa de Sun Moon Lake para diseñar un día redondo junto al agua.


Días 5 y 6: Alishan

Sendero de árboles gigantes

Sendero de árboles gigantes

Dejar atrás la tranquilidad del lago para adentrarte en el corazón verde y montañoso de Taiwán es adentrarte de lleno en el reino de las brumas y los árboles milenarios. Subir hasta Alishan implica ver cómo la vegetación tropical va dando paso a espesos bosques de cipreses rojos formosanos ubicados a más de 2.200 metros de altitud, donde el aire huele a madera húmeda y el tiempo parece avanzar a otro ritmo.

En lugar de subir del tirón, la estrategia perfecta para este viaje es hacer una escala intermedia en Fenqihu, un pintoresco pueblo maderero acurrucado en la ladera de la montaña a 1.400 metros de altura. Conocido cariñosamente como el «Jiufen de la montaña», sus callejuelas empedradas y techadas serpentean cuesta abajo al lado de la vía del tren, envueltas casi siempre en una niebla mágica. Es el lugar idóneo para estirar las piernas por el sendero entre cedros (Logging Track), probar sus adictivos donuts horneados de hojaldre y devorar la famosa fiambrera tradicional del ferrocarril (bento box) servida en fiambrera metálica retro.

Una vez arriba en el Parque Nacional de Alishan, la magia se multiplica. Aquí la experiencia gira en torno a sus senderos flanqueados por colosos vegetales de más de 2.000 años y en el ritual casi místico de madrugar para tomar el tren histórico de madera hacia Zhushan. Desde su mirador, si el clima acompaña, presenciarás el amanecer más famoso de Asia: un espectáculo donde el sol rompe sobre un «mar de nubes» (Sea of Clouds) que flota entre los picos de las montañas.

Si quieres saber todo lo que puedes ver y hacer en Alishan y Fenqihu, echa un ojo a mi guía de esta zona.


Días 7 y 8: Tainan 

Llegar a Tainan es hacer un viaje directo al corazón histórico, cultural y gastronómico de Taiwán. Si Taipéi es el futuro y la modernidad, Tainan es la tradición en estado puro: la antigua capital de la isla conserva una vibra pausada, auténtica y fascinante que enamora desde el primer minuto. Aquí la vida transcurre a otro ritmo, entre el humo del incienso de sus más de 500 templos, fachadas de la época colonial japonesa y pasajes estrechos donde el arte urbano y las cafeterías de especialidad conviven con talleres artesanales de toda la vida.

Bajo mi punto de vista, para sacarle todo el jugo a esta ciudad y moverte con total libertad, el verdadero «truco maestro» es alquilar una moto y/o coger una bici «You Bike» que hay repartidas por la ciudad. Moverte sobre dos ruedas por el entramado de callejones del distrito de West Central es una gozada absoluta: te permite esquivar el tráfico, aparcar en cualquier esquina cerca de los templos y saltar de mercado en mercado gastronómico con una agilidad brutal, sintiéndote como un/a local más.

Si quieres saber qué ver y hacer, el mejor lugar para alquilar tu scooter sin líos, dónde dormir y comer, echa un ojo a mi guía completa de Tainan.


Día 9: Kaohsiung  

Kaohsiung

Kaohsiung

Dar el salto desde Tainan a Kaohsiung supone sentir un cambio de ritmo radical. En apenas media hora de trayecto dejas atrás la atmósfera de templos y callejones estrechos para plantarte en la gran urbe del sur: una ciudad amplia, luminosa, volcada por completo al mar y con una energía que engancha desde el primer momento.

El gran icono de Kaohsiung es el Lotus Pond, un lugar sencillamente increíble en la zona norte. Recorrer sus pasarelas sobre el agua entre flores de loto y encontrarte de frente con las imponentes Pagodas del Dragón y el Tigre o las gigantescas estatuas taoístas rindiendo culto sobre el lago es de esas postales que te dejan con la boca abierta.

Aunque Kaohsiung cuenta con una red de metro y tranvía super moderna, alquilar una moto fue para mí la clave absoluta para exprimir el día al doscientos por ciento. Al ser una ciudad de avenidas anchas y distancias más largas que en Tainan, la scooter te da una agilidad impecable: puedes cruzarte la ciudad de sur a norte para llegar a Lotus Pond en un abrir y cerrar de ojos, bajar luego hacia los antiguos almacenes industriales reconvertidos a la vera del puerto y aparcar en la misma puerta de los mercados nocturnos sin volverte loc@ buscando sitio.

Kaohsiung tiene una personalidad única que se respira en el ambiente. Es relajada pero vibrante, marinera y creativa, con una vida nocturna gastronómica que es de las más potentes de todo Taiwán. Es el broche final perfecto para el itinerario antes de emprender el camino de regreso hacia el norte.

Si quieres saber qué ver y hacer en Kaohsiung al detalle, echa un ojo a mi guía completa de Kaohsiung.

 

Día 10: Taipéi y vuelta a casa

Arontar el último día del viaje requiere jugar bien las cartas del transporte para aprovechar cada minuto sin que la logística se convierta en una carrera de obstáculos. Como la conexión entre el sur y el norte con el tren bala (THSR) es increíblemente eficiente, la forma de estructurar esta última jornada dependerá principalmente de la hora a la que salga tu vuelo de regreso a casa.

Si tu vuelo sale a última hora de la tarde o por la noche (a partir de las 19h): puedes exprimir las primeras horas de la mañana en Kaohsiung, pero sin abarcar demasiado. Lo más inteligente es hacer una única visita estrella a primera hora (de 8h30 a 11h30), como recorrer las Pagodas del Dragón y el Tigre en el Lago de los Lotos o pasear por la zona artística de Pier-2. Evita meterte en excursiones más complejas como la isla de Cijin, ya que entre ferrys y trasbordos los tiempos se disparan.

Tras comer algo rápido, calcula que debes estar en la estación de Zuoying con margen para coger el tren bala hacia las 13h30-14h00. En 1h50 estarás en la estación de THSR Taoyuan, donde el metro del aeropuerto (Airport MRT) te deja en la terminal en solo 20 minutos.

Si tu vuelo sale por la mañana o a mediodía: no te la juegues haciendo el traslado el mismo día. La estrategia perfecta es disfrutar de Kaohsiung durante el noveno día, cenar con calma en los puestos del mercado nocturno de Ruifeng o Liuhe y poner rumbo al norte esa misma noche.

El último tren bala sale de la estación de Zuoying a las 22h10 (llegando a Taoyuan a las 23h40 y a Taipéi a las 23h59). Sin embargo, te aconsejo coger un tren sobre las 20h30 h o 21h; así llegarás con tiempo de coger el metro nocturno al aeropuerto o instalarte en tu hotel en Taipéi para dormir del tirón y volar al día siguiente con cero estrés.


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Ruta de 15 días por Taiwán

Lo mejor de esta ruta

Si buscas un viaje que lo tenga todo, este itinerario es perfecto para ti. En solo 15 días vas a dar la vuelta completa a Taiwán y a exprimir cada uno de sus contrastes: desde los acantilados de la Costa Este y las playas tropicales de Kenting, hasta la historia de Tainan y la magia de la alta montaña.

 

El precio a pagar

Eso sí, ten en cuenta que es un itinerario muy dinámico y activo. Vas a estar cambiando de hotel casi cada dos noches, lo que requiere un buen ritmo y te dejará poco margen para el descanso o para reaccionar si el clima de montaña se pone feo.

Por eso mismo puedes adaptar este itinerario al ritmo y lugares que más te plazcan.

 

Días 1 a 4: Taipéi y excursiones

Taipei

Taipei

Los primeros cuatro días de mi gran viaje por la isla los dediqué a explorar Taipéi y su fascinante entorno, el punto de partida ideal para empezar a empaparse del ambiente taiwanés. La capital es un contraste continuo entre tradición y vanguardia, combinando rascacielos vanguardistas, mercados nocturnos repletos de aromas irresistibles y templos históricos envueltos en vapor de incienso. Para conocer al detalle cada itinerario por sus barrios principales, recomendaciones de alojamiento y trucos para moverte en su red de metro, echa un vistazo a mi guía completa de Taipéi (qué ver, dónde dormir y consejos).

Tener cuatro días en el norte permite combinar la vida urbana con varias escapadas imprescindibles por sus alrededores. Desde recorrer las peculiares formaciones rocosas de la costa de Yehliu hasta presenciar el espectáculo de lanzar los emblemáticos farolillos de papel en Shifen, pasando por la magia de Jiufen, la famosa villa de montaña repleta de tradicionales casas de té y callejones iluminaos por linternas rojas.

Consejo de hormiga: si te apetece vivir una experiencia especial, haz como yo y pasa una noche alojándote en Jiufen. La diferencia es abismal: cuando se marchan los autobuses turísticos al final de la tarde, las calles quedan prácticamente vacías y el pueblo recupera una tranquilidad mística insuperable. Es un plan totalmente recomendable si cuentas con estos 15 días y buscas saborear la escapada con calma.

Si quieres saber qué ver en Taipéi y alrededores en 3 días, aquí tienes una guía de la capital taiwanesa.


Días 5 y 6: Yilan y Hualien / Costa Este

Aviso importante de hormiga sobre Taroko: si has leído sobre las famosas Gargantas de Taroko en otras guías antiguas, ten muy en cuenta que el Parque Nacional sufrió daños gravísimos por un fuerte terremoto y desprendimientos de tierra masivos, por lo que las zonas principales permanecen cerradas por reconstrucción y seguridad. Personalmente decidimos no incluir la visita al interior de Taroko en esta ruta por este motivo. Sin embargo, la costa este de Taiwán sigue siendo un espectáculo natural inmenso que merece muchísimo la pena recorrer.

El recorrido arranca en la provincia de Yilan, famosa por sus extensos arrozales, el ambiente tranquilo de sus pueblos y las aguas termales de Jiaoxi. Es una parada perfecta para hacer una primera pausa en el camino, probar el célebre pato asado local y contemplar la silueta volcánica de la Isla Tortuga (Guishan Island) recortándose en el horizonte marítimo.

A medida que avanzas hacia el sur camino a Hualien, la carretera y la línea de tren van bordeando los impresionantes Acantilados de Qingshui (Qingshui Cliffs). Ver esa pared de roca vertical de más de 800 metros cayendo de golpe sobre el azul profundo del océano es una de las panorámicas de carretera más espectaculares de todo el viaje.

Ya en la zona de Hualien, la propia ciudad y sus alrededores ofrecen un ambiente marinero encantador para cerrar el día. Puedes acercarte a la playa de cantos rodados de Qixingtan para pasear con la brisa del Pacífico y, al caer la noche, perderte entre los puestos del Mercado Nocturno de Dongdamen, uno de los más espaciosos y mejor organizados del país, ideal para probar la comida aborigen local y el marisco fresco.


Días 7 y 8: Kenting

Kenting

Kenting

Tras recorrer la salvaje costa este desde Yilan y Hualien, la ruta alcanza el extremo más meridional de la isla para adentrarse en la zona tropical de Kenting. Aquí el paisaje cambia por completo: la vegetación se vuelve exuberante, los acantilados bordean el mar y el ritmo del viaje pasa a ser sumamente relajado y marinero.

Al tratarse de un área natural muy extensa con puntos de interés bastante dispersos, alquilar una moto aquí es la clave absoluta del éxito. El transporte público en esta zona es limitado, con frecuencias espaciadas que te hacen perder un tiempo precioso. Disponer de tu propia scooter te da la libertad total para moverte de playa en playa a tu aire, improvisar paradas en la costa y llegar a los rincones más alejados a la hora que te apetezca, sintiendo la brisa marina durante todo el trayecto.

Dedicar dos días a esta zona te permite desconectar del ajetreo urbano, explorar acantilados y reservas naturales durante el día, disfrutar del atardecer junto al mar y cenar por la noche en el animado mercado nocturno que se monta en el pueblo.


Día 9: Kaohsiung

Dejar atrás el aire costero de Kenting para adentrarse en Kaohsiung es sentir de golpe la cara más monumental y llena de energía del sur de Taiwán. Es una urbe amplia y luminosa donde la espiritualidad tradicional se da la mano con un frente marítimo hipermoderno.

El punto estrella de la ciudad es, sin lugar a dudas, Lotus Pond. Este rincón es sencillamente increíble: un enorme lago flanqueado por templos taoístas sobre el agua, pabellones tradicionales y las icónicas Pagodas del Dragón y el Tigre. Entrar literalmente por las fauces abiertas del dragón y salir por las del tigre para atraer la buena suerte, mientras caminas por pasarelas rodeadas de flores de loto con las enormes esculturas de los dioses de fondo, es una de las postales más brutales y fotogénicas de todo el viaje.

En esta jornada, disponer de moto es la clave para exprimir Kaohsiung sin perder un minuto. Al ser una ciudad de avenidas anchas y distancias considerables, la scooter te da una libertad absoluta: puedes plantarte en Lotus Pond al norte a primera hora, bajar después hacia el puerto para recorrer los antiguos almacenes industriales reconvertidos en espacios artísticos y terminar la noche aparcando en la misma puerta de los mercados nocturnos sin comerte la cabeza con transbordos de metro.

Si quieres sacarle todo el jugo a esta increíble ciudad, echa un ojo a mi guía de Kaohsiung.


Días 10 y 11: Tainan

Tainan

Tainan

Tras dejar atrás el ritmo dinámico y portuario de Kaohsiung, la ruta remonta la isla para hacer un alto de dos días en Tainan, el verdadero berceur cultural y la ciudad más antigua del país. Si en otros puntos del viaje prima la arquitectura moderna o la naturaleza alpina, aquí la magia reside en la escala humana: barrios bajos, pasajes donde no entran los coches, el olor a incienso impregnando el aire y una devoción gastronómica que se siente en cada esquina.

Para disfrutar de esta parada al máximo y moverte a tu aire sin depender de horarios ni autobuses urbanos, te aconsejo alquilar una moto, y/o coger la «You Bike» para mi fue la mejor decisión estratégica. Tener dos ruedas te da una agilidad brutal para cruzar el centro histórico, colarte por sus callejones tradicionales, saltar de un templo a otro en minutos y aparcar en la puerta de los mercados locales exactamente como lo hace la gente de allí.

Si quieres preparar al dedillo tu visita en Tainan, saber dónde alquilar tu moto o cómo coger una bici, dónde dormir o comer, echa un ojo a mi guía de qué ver en Tainan.


Días 12: Sun Moon Lake

Tras dejar atrás la historia y el caos gastronómico de Tainan, toca cambiar el ritmo por completo y adentrarse en el corazón verde de la isla. A unos 748 metros de altitud y rodeado de montañas tupidas, el Lago del Sol y la Luna es el cuerpo de agua dulce más grande de Taiwán. Aunque es un lugar que invita a bajar las revoluciones, como solo vas a pasar aquí un día, la clave es exprimir el tiempo al máximo.
Este entorno no es solo un reclamo turístico; es sobre todo la tierra sagrada de los Thao, uno de los grupos indígenas más pequeños de Taiwán. Según la leyenda local, los antepasados Thao descubrieron este enclave persiguiendo a un ciervo blanco sagrado desde las montañas hasta las orillas del lago. La pequeña isla de Lalu, ubicada justo en el centro del agua, es su santuario espiritual más venerado y el lugar donde residen las almas de sus ancestros, por lo que está protegida y no es posible desembarcar en ella.

Para recorrer la zona de forma fluida en una sola jornada, tu mejor aliado va a ser el ferry circular. Este barco conecta los tres embarcaderos principales (Shuishe, Xuanguang e Ita Thao) y te permite moverte como si fuera un autobús acuático. Al bajarte en los muelles, podrás caminar hacia sus templos o, si te dan las piernas, tomar un autobús local para subir a la icónica Pagoda Ci’en a disfrutar de las mejores vistas panorámicas.

Consejo de hormiga: no te vayas de la zona sin probar los famosos huevos cocidos al té negro y especias de la abuela (Ah Po Tea Eggs) justo en el muelle de Xuanguang, o pasar por el pueblo de Ita Thao para probar la gastronomía tradicional de la tribu Thao en sus puestos callejeros.
Si quieres planificar tu visita al detalle, ver los horarios del ferry o descubrir cómo organizar las paradas de este día, te dejo mi guía completa de Sun Moon Lake donde te cuento absolutamente todo lo que puedes hacer en el lago.


Día 13 y 14: Alishan

Alishan

Alishan

Llegar a la recta final de un viaje de 15 días pide a gritos un cambio de ritmo, y nada supera la sensación de dejar atrás la serenidad del lago Sun Moon Lake para poner rumbo hacia las alturas de Alishan. Dejar atrás el espejo de agua y ascender por las carreteras de montaña es ver cómo la temperatura refresca a cada kilómetro mientras te adentras en un paisaje casi místico a más de 2.200 metros de altitud, donde las copas de los cipreses milenarios se pierden entre la niebla constante.

Para sacarle el máximo partido a esta parada en la montaña, la clave logística pasa por hacer un alto en el camino en Fenqihu. Este antiguo poblado maderero acurrucado en la ladera es el refugio perfecto para hacer una pausa a mediodía. Perderse por sus pasajes techados flanqueados por farolillos rojos es un viaje en el tiempo: allí podrás saborear la mítica fiambrera de arroz y cerdo (bento box) servida en su icónico tupper metálico retro, darte un capricho con sus famosos donuts hojaldrados recién horneados y estirar las piernas por la tranquila pasarela de bambús que rodea el pueblo.

Ya en el corazón del Parque Nacional, la experiencia se vuelve pura desconexión y naturaleza en estado puro. Recorrer las pasarelas de madera entre colosos de más de 2.000 años te hace sentir diminut@. Y, por supuesto, el gran hito del viaje llega de madrugada: abordar el tren de madera para subir al mirador de Zhushan a esperar en silencio a que el sol despunte sobre el mar de nubes que flota entre los picos de las cordilleras.

Si quieres saber todo lo que puedes ver y hacer en Alishan y Fenqihu, echa un ojo a esta guía.


Día
15: Taipéi

El último día del viaje arranca con una mañana dedicada al traslado de regreso hacia el norte. Bajar de la tranquilidad de las alturas de Alishan o Fenqihu hasta la estación de tren bala de Chiayi (unas 2 horas en autobús de montaña) y conectar con el THSR te llevará unas 4h o 5h en total (dependiendo de si sales desde Alishan o desde Fenqihu). Sin embargo, la recompensa al pisar de nuevo la Estación Central de Taipéi a mediodía es ese contraste vibrante entre la naturaleza alpina que dejas atrás y el pulso moderno de la capital.

Aprovecha la tarde para comprar souvenirs o visitar lo que te haya quedado pendiente.

 

Lugares extra si viajas más días por Taiwán

Si tienes la suerte de contar con más de 15 días o simplemente quieres personalizar tu ruta cambiando algunas paradas por alternativas menos masificadas, te dejo una selección de paradas adicionales.


Taichung

Taichung

Taichung

Siendo honesta, Taichung no es una ciudad monumental que te vaya a dejar con la boca abierta por su arquitectura histórica, PERO tiene un encanto mágicamente friki y peculiar que la convierte en una parada super divertida antes de meterte de lleno en la naturaleza. Es esa clase de ciudad donde de repente te topas con murales gigantes de anime en mitad de un callejón, tiendas temáticas permanentes dedicadas a Snoopy, o pop-up stores temporales que te pillan totalmente por sorpresa (como la que vi, dedicada a Tom y Jerry donde es imposible no caer en la tentación).

Entre sus excentricidades más famosas está el pintoresco Rainbow Village, un par de callejones llenos de color pintada a mano por un anciano veterano de guerra que se convirtió en un icono pop, o la antigua estación de tren reconvertida, llena de tiendecitas de diseño local, mercadillos y rincones creativos con muchísimo ambiente. Además, tiene el orgullo gastronómico de ser el lugar de nacimiento del famoso Bubble Tea en la tetería Chun Shui Tang, donde además se come de lujo, y la verdad es que en sus mercados nocturnos como Fengjia también se come de escándalo.

Pero más allá de su punto friki y su buena gastronomía, el verdadero punto fuerte de Taichung es su ubicación estratégica. Es la base de operaciones perfecta y el hub de transporte idóneo para hacer una excursión hacia el Lago Sun Moon Lake o para adentrarte en las montañas hacia la impresionante cascada Songlong Rock (Songlong Rock Waterfall), una de las caídas de agua más espectaculares y menos masificadas del centro de Taiwán.

¿Vale la pena ir? Yo sinceramente volvería a parar, pero he de reconocer que a mí todas estas frikadas me encantan. Además es perfecta para ir a la cascada que te he mencionado.

 

Taitung

Taitung es el secreto mejor guardado para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y conectar con la cara más virgen, pacífica y profunda de Taiwán. Ubicada en la esquina sudeste de la isla, comprimida entre las imponentes cordilleras centrales y la inmensidad del Océano Pacífico, esta región vive a un ritmo completamente distinto: sin prisas, con un aire purísimo y una luz dorada que ilumina campos de arroz infinitos y playas de cantos rodados donde casi no te cruzarás con turistas occidentales.

El verdadero encanto de Taitung reside en su abrumadora naturaleza y en su riqueza cultural aborigen, ya que aquí residen varias de las etnias originarias de la isla (como los Amis, Puyuma y Paiwan). Ese mestizaje se respira en sus festivales, su gastronomía basada en ingredientes de la tierra y del mar, y la hospitalidad tranquila de su gente.

Moverse por aquí en coche o en moto es un auténtico regalo para los sentidos, especialmente si recorres el famoso Valle Longitudinal del Este (East Rift Valley). Entre los rincones que te van a dejar sin aliento destaca Chishang, donde pedalear en bicicleta entre arrozales verdes o dorados (según la época de la cosecha) sin un solo cable eléctrico a la vista en la célebre Mr. Brown Avenue es una experiencia casi terapéutica.

Siguiendo la línea del litoral, la costa de Taitung regala postales salvajes como Sanxiantai, el famoso islote unido a la tierra firme por un sinuoso puente peatonal de ocho arcos que simula la silueta de un dragón marino, o Xiaoyeliu, una zona costera repleta de formaciones rocosas esculpidas por el oleaje del Pacífico que recuerdan al famoso parque costero de Yehliu en el norte.

Si buscas cultura local y buen ambiente al caer el sol, en Taitung ciudad la visita obligada es Tiehua Music Village, una antigua estación de tren convertida en un espacio cultural al aire libre decorado con cientos de farolillos de papel pintados a mano, donde artistas locales tocan música en directo bajo las estrellas mientras curoseas por sus mercadillos artesanales.

 

Songlong Rock Waterfall

Songlong Rock Waterfall

Songlong Rock Waterfall

Si buscas huir de las rutas más conocidas y adentrarte en uno de los paisajes de cueva y agua más impactantes del interior de Taiwán, la cascada Songlong Rock en el Área Recreativa de Shanlinxi es un acierto total. Esta impresionante caída de agua no solo destaca por la fuerza del caudal, sino porque cae sobre una gigantesca cavidad natural de roca donde el sendero serpentea literal y físicamente por detrás de la cortina de agua. Caminar por esa pasarela excavada en la cueva, sintiendo la brisa húmeda y el retumbo del agua en las paredes de piedra, te hace sentir en una película de aventuras.

El acceso hasta la cascada es lo que hace que la excursión sea redonda. El sendero transcurre por un camino de tablas de madera y puentes que van bordeando el cauce del río de montaña entre un bosque frondoso de cedros, pinos y helechos. Como la zona está a más de 1.600 metros de altitud, el clima es fresco y húmedo, con esa típica bruma de montaña que entra entre los árboles y le da un toque misterioso al paseo.

Al llegar a la caverna, la escala del lugar impresiona: la enorme bóveda de piedra sedimentaria está llena de marcas de erosión creada por la filtración del agua durante siglos. La pasarela te lleva justo por la cornisa interior de la cueva, lo que te permite ver la caída de agua desde un ángulo totalmente diferente antes de cruzar el puente de piedra que cierra la poza. Es un rincón espectacular para quedarse un buen rato disfrutando del aire puro y del estruendo del agua antes de retomar la marcha.

Para organizar esta excursión al milímetro, ten en cuenta esta logística clave:

  • El autobús de ida (Nantou Bus 6883B): sale a las 7h20. Es el horario idóneo para llegar temprano, aprovechar la mañana con calma y hacer la ruta con la mejor luz.

  • Entrada al Parque de Shanlinxi: cuesta 300 TWD por persona (unos 8,50 €), un precio más que justificado por el mantenimiento impecable de los senderos y las instalaciones.

  • El autobús de vuelta (14h50): te deja unas 5 horas perfectas para hacer la caminata hasta Songlong Rock, recorrer con calma las pasarelas, hacer fotos en la cueva y comer algo tranquilo en la zona de servicios del parque.

Consejo de hormiga: ojo con la cola del autobús tanto de ida como de vuelta. La compañía Nantou Bus permite reserva previa a los locales a través de sus plataformas en chino, pero como viajero te tocará pagar directamente al subir con tu tarjeta EasyCard o iPASS. Dado que las personas con reserva tienen preferencia absoluta para embarcar, preséntate en la parada con bastante antelación para coger número a la ida, y  para asegurar tu sitio en la fila sin reserva (non-reserved) a la vuelta (aquí no te dan número, solo haces cola en la parada del bus.

Quedarte fuera por aforo significa tener que esperar al siguiente autobús de la tarde para regresar a Taichung. Y no son muy frecuentes. Comprueba con la compañía los horarios (ya sabes que pueden cambiar).


Chishang

Chishang es de esos sitios que te roban el corazón y te obligan a bajar tres marchas de golpe. Pasar allí un par de noches es el mayor acierto del viaje: mientras la mayoría de la gente hace una parada exprés de un par de horas para hacerse la foto rápida e irse, quedarte a dormir te permite vivir la verdadera magia del lugar cuando los autobuses de excursiones se van y el pueblo recupera su calma absoluta.

Ubicado en pleno Valle Longitudinal del Este, Chishang es célebre en todo Taiwán por producir el mejor arroz del país, alimentado por el agua pura que baja directamente de las montañas de la Cordillera Central. Pero la verdadera experiencia arranca en el momento en que te subes a la bicicleta para recorrer sus caminos.

Pedalear por la mítica Avenida Mr. Brown y la Carretera del Paraíso es una sensación de libertad difícil de explicar. Estás rodeado por un océano infinito de arrozales que ondulantes con la brisa, flanqueado por montañas imponentes a ambos lados del valle y con una peculiaridad genial: no hay ni un solo cable ni poste eléctrico que rompa la panorámica del paisaje.

Haber tenido dos noches te da además el lujo de vivir los dos momentos más mágicos del día en los campos. Al amanecer, cuando la luz dorada empieza a despuntar sobre las cordilleras, la brisa es fresca y los campos están envueltos en una leve neblina matutina con los agricultores locales trabajando en soledad. Y al atardecer, cuando el sol se esconde tras las montañas, el cielo se tiñe de tonos anaranjados y la famosa silueta del árbol de Takeshi Kaneshiro recortada contra el horizonte regala una de las mejores postales de todo el viaje.

Más allá de las avenidas principales, pedalear sin rumbo fijo te lleva a bordear el idílico Lago Dapo, donde las aves acuáticas y las plantas de loto crean un remanso de paz perfecto para hacer un descanso a la sombra, o a perderte por los caminos secundarios entre pequeñas granjas locales.

La experiencia en Chishang se completa obligatoriamente en la mesa. Probar las tradicionales cajas de comida de madera en los locales junto a la estación de tren, conocidas como bento box de Chishang, es un ritual imprescindible donde el grano de arroz, suave y sabroso, es el auténtico protagonista de la comida.

 

 

Mapa interactivo de cada uno de los itinerarios por Taiwán

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